Cultura tuerta = Conciencia tuerta

Cuánto tiene que esperar una fruta podrida antes de enfermar al resto del cesto? Cuánto de podrido tengo yo en este cesto? A quién o cuántos podría yo contaminar? La actuación contralora inserta en nuestra conciencia necesita de agentes externos para la reacción tal cual ley de Newton, milagro proveniente del big bang.

En días pasados expuse inocente en contra de la actuación del director de la Biblioteca Nacional (La cultura chata o los lectores quemados) al no creer procedente su reacción tan personalista sobre su obra prohibida en los Estados Juntos, que si amenazas contra el editor, etc., que no es que no viese pertinente que se le prohíba la entrada de la suya ni la de nadie, sea de visa o lo que sea, por visos de sospecha a los contrarios del régimen norteño decadente, que si esto o lo otro. En verdad desconozco los traspiés del director de la instancia rectora de la gnosis bibliófila pero a lo que voy, acaso no existe demasiadas fallas en cuanto a la escogencia y designación de las cabezas de las instituciones ejecutivas? Qué es lo que prevalece a la hora de las designaciones? Qué priva a las denuncias no llegar a los más altos escritorios? Qué poder las oculta a la hora de la recepción? Cuánto se confabula el poder cuando no actúa contra el sucio de su cesto? Cuánto poder moral posee?

A la hora de la escogencia de los precandidatos, un buen número de presuntos corruptos saltaron la talanquera hacia acá ya saltada con anterioridad mediante sus turbias actuaciones, a la nominación para la denominación de su respectiva jurisdicción. Algunos con buena barra pesuvista de paso. Que hayan quedado fuera o no, lo cierto es que el peso de la ambición caló cual virtud transparente y la fuerza corrillo a la conciencia popular. No hubo nunca un poder contralor ni del estado, ni del partido y mucho menos popular, que revisase sin consideración a los postulados y que los vetara por sus anteriores malas mañas.

En cuanto a lo referente al director de la Biblioteca Nacional, tan decepcionante hoja de vida no puede dar peras ni dibujadas cuando de sí mismo ni llega a cují. Las defensas de su barra se enardecen porque el maquillaje le han corrido al taimado, cuando presenta más ego por cosecha y la labor de los lectores dizque debería ser la de cerrar filas detrás de sí. Va sié. Sólo con ver a algunos ejecutivos lo que se están mojando, sudor parejo y casi nula su propia vida privada, el sopesamiento no puede ser más decepcionante, el cotejo inadmisible.

Está bien que se estén fichando para Internet las obras que posee la institución, pero díganme, hasta cuánto deberé contar el horizonte de ese objetivo, si me dijeran que la Biblioteca Nacional ha tomado por asalto a la mega impresora de Guarenas y que la Asamblea Nacional está molesta porque no puede imprimir sus discursos, creo que saldrían los defensores de Báez hasta por los codos… no importa su pasado de camisa negra. Además, que se critique al detractor (Sant Roz en este caso) sin ver las acusaciones, sólo basta de respuesta uno de mis refranes favoritos: Cuando el dedo señala la luna, el estúpido mira el dedo.

Dígame es hora de enriquecer a Mercal de anaqueles de títulos, como también de películas de la Cinemateca, así como de compactos musicales que no entran en la payola, ejercicios hasta ahora sólo para los festivales de libros, como si la cultura fuese un comestible anual y plato de ateneístas universitarios. Hora de crear la más formidable biblioteca de bolsillo, de emplear o crear convenios con tantos y tantos creadores que pululan como arroz sobre la semblanza de este país distraído que aún no construye una sola tramoya en ninguna de los complejos urbanísticos que está creando. Hora de hacer convenios con todos los ministerios, lo demasiado que poseen para enriquecer a la población entera. Por más de dos meses pasaron la novísima biblioteca del Banco Central de Venezuela, que no es que esté en contra de la misma, pero cuánto habrán pagado por esas publicidades? Sin embargo dudo que un solo empleado, obrero o ejecutivo del mismo banco sepa dar una sola explicación de una sola de las imágenes de los nuevos papeles moneda. El snob brilla como el sol tropical, la pantallería ignorante no puede ser más ilustrativa. Tanto que nos ufanamos de las acciones de Barrio Adentro, cuántas posibilidades de cura pudiera ir paralela si una biblioteca de higiene, prevención, dietética, naturista de manera que enorgulleciera no sólo en los números que saca el carajito con sus manitos en la publicidad, sino que también la propia sociedad estaría informadísima sobre las mil y una inminencias que se presentaran en cada sector, cómo resolverlas y la solución estaría pautada desde los libros. Pareciera que les encanta que los consultorios estén repletos para reflejar lo indispensables que son los galenos antillanos, cuando la pelazón estratégica no puede ser más obvia. De historia ni hablemos, creo que el ridículo no puede ser más patente.

Estas y otras posibilidades están si no en el tapete, por lo menos en mi interés y no creo ser el único, de que por fin esa entidad que tiene miles y miles de libros pudriéndose en sus sótanos sirvan de algo, ya comenté una vez el tiempo malgastado en los libros que regalaron, donde más de una imprenta y bolsillos ejecutivos fueron los que ganaron con la medida, yo mismo fui testigo de quijotes que tendrían que ser regalados, se vendían en el puente de las Fuerzas Armadas, también lo comenté. Creo que hay que comenzar con algún manualito sobre la utilidad de la lectura, pero para divulgarlo al ejecutivo. Sigo creyendo que el tiempo lo tiene en contra la postura antirrevolucionaria de proseguir viviendo del snob, vibrar con Chávez cada vez que maldice a los yanquis e irse a casita a calarse las vísceras de cuanta porquería atrapa incautos proceda en la tv.

En fin, cuánto le interesa de verdad la cultura a este proceso?



Termino con las fuertes palabras de Artaud, más actuales no pueden ser:

"No podemos vivir rodeados de muertos y de muerte eternamente, y si aún existen prejuicios, hay que destruirlos. El deber, digo bien:

EL DEBER de todo creador, artista, investigador, no es ir precisamente esconderse detrás de su paleta, del armario, y las letras que lo alimentan, sino más bien salir afuera, sacudir al espíritu público, enfrentar y dominar su ignorancia.

Si no ¿para qué sirve? ¿Para qué nació?"

Antonin Artaud: Carta a los poderes.


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Arnulfo Poyer Márquez


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