La publicidad un grave olvido

La publicidad tiene un papel decisivo en el mantenimiento del sistema capitalista. Utilizando los mismos métodos la industria de la publicidad podría tener un papel determinante en la revisión de esta tendencia, aunque es de suponer que esta exigiría la cooperación de sus clientes.

 

Siguiendo esta línea, es de suponer o interesa observar que en los años 2000-2008,  muchos anuncios exaltan los esfuerzos neoliberales de compañías norteamericanas poderosas para sostener la compra compulsiva en el sistema humano. Este interés por sostener la imagen del capitalismo en la sociedad se viene dando desde el gobierno con anuncios publicitarios pagados en periódicos de oposición. Es sin duda el sostén económico del gobierno a los medios de comunicación opositores al proceso revolucionario que busca una nueva orientación mental y espiritual en la búsqueda del humanismo socialista bolivariano.

 

Los políticos encargados del manejo de la nación, deberían estar irritados por los anuncios autoaduladores de compañías imperiales que muestran los limpias que son sus trasnacionales XXX (cuando es limpia porque nuestras leyes se lo permiten en claro desmedro de nuestros productos latinos que si los hay), cuando seguimos aprobando ciertamente la fuerte publicidad de nuevas versiones de productos cuya contribución social es despreciable o dudosa. Desde luego la frontera entre estas dos situaciones no es difícil de trazar.

 

Es importante insistir, que la publicidad revolucionaria estimule al pueblo con productos cuyas cualidades ofrezcan: duración, economía, versatilidad y ahorro.

 

Ante un cambio comercial de este tipo a nivel nacional y sudamericano por la apertura comercial de Venezuela en el hemisferio las grandes multinacionales fabricantes de todo tipo de accesorios norteamericanos, dejarían de producir inmediatamente esos tipos de productos por la baja demanda. La publicidad socialista a parte de cooperar con el pueblo en las campañas anticontaminación, las empresas publicitarias podrían ponerse de acuerdo para rehusar la planificación de campañas de promoción de productos contaminantes que supongan despilfarros de recursos sosteniendo el consumismo, ejemplo: anuncios de automóviles potentes, celulares, alimentos envasados en latas y botellas que luego se tiran, mercancía envuelta en plásticos innecesarios. Hay muchos otros modos de promocionar esos productos ofreciendo durabilidad, bajo costo y polifuncionalidad.

 

Las mujeres podrían aparecer con más frecuencia en papeles distintos de los de ama de casa y madre. El socialismo tiene que integrar más a la mujer profesional y trabajadora, fomentando el conocimiento y la superación en vez de fomentar a la madre sobrecargada de responsabilidades desde temprana edad como algo normal y natural. El problema crítico está, desde luego, en encontrar el medio de inclinar tanto a los publicistas como a las agencias en la dirección deseada, mientras que a los servicios públicos de entidades de gobierno (agua, luz, teléfono, alcantarillado) podrían y deberían prohibírseles que fomenten un mayor consumo de energía innecesarios por medio de la publicidad, herencia del capitalismo de ayer. Es indudable que estos controles legales resultarían demasiado complicados de aplicar en, o a toda la publicidad cuando recién se empieza. La doctrina revolucionaria socialista esta obligada a desanimar la publicidad de productos sociales y ambientalmente indeseables si lo que se quiere es combatir el consumismo y fomentar otra cultura en la revolución.

 

Estos años de la revolución serán crucialmente importantes para Sudamérica, los empresarios y el Gobierno Bolivariano tienen que enfrentarse con una elección particularmente difícil. Pueden seguir persiguiendo los mismos o mayores objetivos económicos, como los millones recaudados por el SENIAT, hasta que nos veamos sumidos en una incertidumbre del proceso y en un desastre ecológico o bien hasta que el gobierno y el pueblo actuemos con sensibilidad por los recursos limitados beneficiando verdaderamente a las personas. Especialmente a las nuevas generaciones de la revolución para educarles con fines socialistas de respeto y concientización por los gastos energéticos y las repercusiones de estos en la contaminación global.

 

Con este sistema publicitario estamos ignorando la posibilidad de crear el sueño de Simón Bolívar y Chávez, el de un verdadero pueblo socialista global por medio del ALBA y su integración regional usando la red de comunicaciones. Incluso sin contar con la posibilidad de reunir diversos pueblos para intercambio de ideas e información socialista, hay una gran oportunidad de disminuir de forma general las hostilidades. La familiaridad y el encauzamiento crean con más frecuencia la amistad que el desprecio. Queda desde luego el peligro que esta red de comunicación no fuera utilizada para el beneficio de la revolución para Sudamérica, ya que todavía en gran parte de los países los medios de comunicación se emplean para favorecer las ideas y los intereses de una minoría rectora. El mundo estaría mejor sin ella. El problema esta en conseguir canales para la información, es fácil de resolver, si se los compara con los problemas de determinar que información debe circular por estos canales y en que formato y con que constancia.

 

Hoy la revolución  requiere que gran parte de la información sea verdaderamente informativa con los trabajos y resultados del gobierno, pero no, hay que esperar los halo presidente. Porque las cadenas de informe a la nación carecen de profundidad, novedad e incentivo. En esos 5 o 10 minutos todo el mundo se levanta para ir a la nevera o al baño. Nuestros pueblos requieren ser informados acerca de nuestros recursos, las actividades contaminantes y la necesidad de nuestro cambio de actitud como aporte a la revolución en cada lugar y hogar. La programación debería ser elaborada por científicos sociales y expertos en comunicación totalmente familiarizados con las necesidades y actitudes de las masas en cada país o localidad. Telé sur es un gran aporte, pero no es el ministerio de información.

 

Esto tendrá especial importancia en el cambio de hábitos, y también especial dificultad, debido a la carencia de expertos ideológicamente preparados por convicción revolucionaria, para el cambio radical en las actitudes que son necearías para el control de los medios de comunicación y estos deberían ser públicos para introducir una conciencia del problema consumista – capitalista-contaminante-provocado por el imperio norteamericano.

 

No faltaran por supuesto quienes pongan el grito de protesta en el cielo como abogados, políticos sabelotodo y economistas acostumbrados a su mediocre labor  y cómoda gestión de oponerse a los cambios que afectan su desarrollo económico-laboral personal, acostumbrados por años de ejercicio profesional imponiendo reglas y leyes en perjuicio del pueblo aun en la revolución en los estados y ciudades.

 

 

La televisión y la radio tienen poder de atracción universal. Con un gasto relativamente pequeño podrían tener alcance prácticamente universal, habrá que emplear algunos medios de intercomunicación a más de los comunitarios o impulsar verdaderamente a estos para una difusión social colectiva y revolucionaria cultural entre las sociedades en una ciudad.  El satélite con seguridad ayudara en eso. Son importantes las alianzas para aportar y recibir ayuda técnica y un medio para reforzar la idea de que todos somos miembros de una comunidad socialista empeñados que un mundo mejor si es posible, no es solo un slogan politiquero, es una esperanza.

 

POR UNA PUBLICIDAD LIBRE DE INFLUENCIA IMPERIAL.

 rcpuma061@yahoo.com

 

 

 



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Raúl Crespo


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