Las expectativas


Los dos grandes investigadores de las Naciones Unidas en Irak, Hans Blix, en el terreno químico y biológico y Al Baradei, en el nuclear, se cansaron de manifestar que necesitaban más tiempo para sus investigaciones, porque en los meses que llevaban averiguando si el gobierno de Hussein contaba con armas de destrucción masiva, el resultado había sido completamente negativo.

No obstante, la invasión se realizó por voluntad de gobiernos líderes del mundo civilizado. Así entraba en acción el plan para controlar las riquezas materiales de todos los países. Apenas comenzó la masacre, se envió a Irak un ejército de mil cuatrocientos expertos a rastrear las tales armas. Todo el mundo ya sabía, para aquel momento, que no existían, pero se pensaba también que quien no tiene escrúpulos para matar a un pueblo, tampoco lo tendría para engañar, colocándolas en depósitos subterráneos o enterrándolas en el desierto iraquí, con su correspondiente marca de fábrica: "made in Irak". Quien así pensaba, no se daba cuenta que las armas que ponían en peligro nuestras civilizaciones, son voluminosas, necesitan científicos, técnicos, obreros y fábricas sofisticadas para construirlas, y era muy difícil ocultarlas y, aunque la base del imperio es mediático, a la larga se sabría; por lo que ya que se tenía la inmoralidad para bombardear a una nación, también se podía tener el cinismo para una mentira sostenida, que es lo que ocurre actualmente.

Los voceros de los gobiernos de la "coalición" a diario expresan que el armamento no ha aparecido, pero que aparecerá; que la situación es provisional, por lo menos hasta que se realicen elecciones en los respectivos países, se logren las reelecciones y las esperanzas de encontrar las armas se diluyan en el tiempo.

En Venezuela existen expertos en esta materia que podrían asesorar. Hay mucha experiencia en la creación de expectativas, de ilusiones, sobre todo en el mundo de la oposición: Desde que comenzó este gobierno va caer ya; el golpe de Estado es el próximo fin de semana, si no aplicaremos el Consultivo o el Firmazo; hay una dictadura en puertas; todos serán expropiados; se violarán las leyes, la Constitución y los derechos humanos; el comunismo ya está por llegar.

La astrología venezolana ha sufrido muchos descalabros. No ha atinado un solo pronóstico. Debería ser más sibilina, más ambigua en sus presagios y estudiarse a fondo a Nostradamus, quien, si bien, nunca acertó en nada -se equivocó hasta en la predicción de su propia muerte-, sin embargo, goza de prestigio y es el más famoso de los profetas-.

Más de tres años de frustraciones, es cierto, pero del revocatorio no se nos escapa. Se necesitan dos millones cuatrocientas mil firmas para pedir el referéndum, se recogerán seis millones de ellas, hasta los muertos firmarán. Se requieren tres millones de votos afirmativos, pero se obtendrán ocho, pues no habrá abstención y el 80% de pobreza crítica que tiene el país, votará por quienes ya ejercieron el gobierno, durante más de cuatro décadas y dejaron al país en el estado en que se encontró: la miseria más esparcida, más igualitaria.

Así continuará el delirio hasta el día del revocatorio, cuando el pueblo ratifique la firmeza que ha demostrado hasta ahora y comience un nuevo capítulo, pero con mayor dureza y se aplique la ley enérgicamente, por lo menos para callar a los valentones, enardecidos debido a la impunidad.



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Manuel Quijada


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