Por los vientos que corren, 2004 puede ser un año de tormentas sociales en el ámbito mundial y latinoamericano

Perspectiva 2004


Por los vientos que corren, 2004 puede ser un año de tormentas
sociales en el ámbito mundial y latinoamericano. Veamos algunos síntomas:
Para la apertura del año, las organizaciones indígenas de Ecuador están
convocando a la movilización nacional, el 14 de enero, y pedir la renuncia
al presidente Lucio Gutiérrez, por su traición a los acuerdos que le
dieron los votos de acceder a la primera magistratura de la nación. El
poder de convocatoria de las organizaciones indígenas, en los últimos años,
ha derribado a cuatro presidentes.

En las próximas semanas se cumple en Bolivia el plazo de noventa días
que las organizaciones indígenas, obreras y campesinas le dieron al
presidente Meza para orientar las políticas del gobierno hacia las demandas
populares más urgentes. La situación de pobreza en Bolivia es avasallante y
el enfrentamiento está en el clímax.

En Colombia, el gobierno de Uribe, se desmoronó por la derrota en el
referendo, y para complemento, el Consejo Electoral y la Registraduría,
ratificaron la derrota al negar la petición de cambiar el umbral
electoral. Por su parte, el Congreso atosigó el país con nuevos impuestos
para financiar la política guerrerista de la oligarquía de imponer su
dominio, doblegar las demandas populares y la pretensión de derrotar la
guerrilla luego de cuarenta años de enfrentamientos. En su alocada carrera
guerrerista el nuevo Hussein-Noriega-Montesinos-Uribe colombiano, recibe
entrenamiento y sofisticados armamentos de la CIA, en nombre de la
democracia. De esta manera el Imperio traslada a Latinoamérica el modelo
judío de hostigamiento a los vecinos. Más atrás llegará la ONU a convalidar
invasiones, desafueros y reconstrucciones.

En el centro de la controversia continuará Irak. El petróleo es el
aceite que lubrica la actividad económica del planeta. La farsa de la
invasión tuvo un epilogo en la forma como fue hecho prisionero, Sadam
Hussein: abandonado, incomunicado, metido en una cueva, sin ningún poder
para dirigir la rebelión contra el invasor. Una vez más queda demostrado
que la mentira y el engaño están presentes desde el principio de esta
farsa: Irak no constituía amenaza contra nadie, si acaso, contra si mismo.
¿Dónde la capacidad de Sadam para dirigir la rebelión, incomunicado en
una cueva? ¿Dónde la amenaza de armas de destrucción masiva,
bacteriológicas, químicas o nucleares? ¿Dónde el poderío de un ejército
rendido por hambre luego de doce años de asedio económico? Un infante de
marina que acaba de regresar de Irak y formó parte de contingentes
militares en varios países, se hace la pregunta, “ ¿cómo nos ve el
mundo? ... nos ve como jóvenes estúpidos de uniforme con armas; y turistas
viejos y ricos, rondando por todas partes. Somos el hazmerreír, víctimas
del engaño que nos trajo a esta guerra sin sentido que sólo busca el motín
petrolero.” Para el mes de marzo se anuncian movilizaciones en pueblos y
ciudades de Estados Unidos y exigir “el regreso inmediato de nuestros
muchachos...” - los que no han muerto (500) o han sido dados de baja - la
guerra era por tres meses y va a cumplir un año. El síndrome de Vietnam
se repite, el repudio a la guerra es mundial. En el banquillo, deben
sentarse junto a Sadam: Kissinger, Reagan, Carter, los Bush y todos quienes
le alentaron ínfulas armamentistas y guerreristas.

Promisorias o adversas las circunstancias, la costumbre es decir:
¡Feliz Año!
















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León Moraria

Nativo de Bailadores, Mérida, Venezuela (1936). Ha participado en la lucha social en sus diversas formas: Pionero en la transformación agrícola del Valle de Bailadores y en el rechazo a la explotación minera. Participó en la Guerrilla de La Azulita. Fundó y mantuvo durante trece años el periódico gremialista Rescate. Como secretario ejecutivo de FECCAVEN, organizó la movilización nacional de caficultores que culminó en el estallido social conocido como el ?caracazo?. Periodista de opinión en la prensa regional y nacional. Autor entre otros libros: Estatuas de la infamia, El Fantasma del Valle, Camonina, Creencia y Barbarie, EL TRIANGULO NEGRO, La Revolución Villorra, los poemarios Chao Tierra y Golongías. Librepensador y materialista de formación marxista.

 leonmoraria@gmail.com

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