Presencia de Pedro Duno en Amazonas

Ideólogo revolucionario, junto a J.R. Núñez Tenorio, Kléber Ramírez, Alí Rodríguez Araque, entre otros. En el se conjugaba la coherencia entre el pensamiento, espíritu y la acción; publicó un documento llamado “Marxismo-leninismo-bolivariano” donde, por primera vez, se planteó el problema de la nacionalización del pensamiento revolucionario.

En Amazonas la izquierda estuvo conformada por confinados políticos de la década de los años sesenta, cuando Rómulo Betancourt siendo Presidente de Venezuela, inhabilita al Partido Comunista, es donde entra la incorporación de Pedro Duno.

Viviendo en Puerto Ayacucho, Municipio Atures del Estado Amazonas, allí se le vio sembrar merey, en el fundo que tenía el, ya también fallecido Jurista y guerrillero Héctor Valverde Aristimuño, en la salida de Puerto Ayacucho, vía el Burro, cerca de la comunidad indígena de Provincial.

La llamada tierra mágica, acogió a Pedro Duno, unos comentaban, se lo tragó el tremedal, como diría Gallegos en Doña Bárbara, prefirió dejar a la urbana Caracas, para ver los atardeceres en el mirador de los Raudales de Atures, caminar en las mañanas por la avenida Santiago Aguerrevere, visitar la Casa sobre la Piedra, Las Topias, el museo Etnológico, el mercado de los indios(mal llamada plaza Rómulo Betancourt), los balnearios de Pozo Azul, Los Márquez, el Tobogancitio, el Tobogán de la Selva, el río Cataniapo, la brisa del muelle, el CEPAI, el Centro Amazónico de Investigación y Control de Enfermedades Tropicales (CAICET), dirigido en ese momento por el ya fallecido Médico Gilberto Rodríguez Ochoa, epónimo del nuevo hospital de Puerto Ayacucho.

Luego Pedro Duno, Orinoco adentro quedó estaciado, con las comunidades indígenas del eje carretero sur, como Gavilán, la presencia del monumento natural La Tortuga, hasta llegar a Samariapo, ya Municipio Autana, abordar en Puerto Venado, una embarcación Orinoco aguas arriba, llegar a Isla de Ratón, la más grande del Orinoco; seguir el recorrido fluvial, y ver de cerca el imponente cerro Autana, continuar navegando por el soberbio Orinoco hasta llegar a San Fernando de Atabapo, y ver la confluencia de los ríos Atabapo, cuya agua color marrón oscuro, por su riqueza en minerales, se mezcla con las del río Guaviare proveniente de Colombia, y luego se unen a las Aguas del río Orinoco, provenientes de la Esmeralda.

En San Fernando de Atabapo, leer las crónicas del padre Ramón Irribertegui, (entre otras la Fuga de BAJ, historia novelada de un parientico que se fue a Caracas), como las composiciones de Pascual, visitar la tumba de Funes, así como el sitio donde fue fusilado por Emilio Arévalo Cedeño.
Proseguir hasta San Carlos de Río Negro, y contemplar la selva, y la abundante pluviosidad y nubosidad.

Estar al lado de las luchas de los hermanos indígenas Piaroas por las tierras de valle de Guanay, cerca de San Juan de Manapiare, ver el río Ventuari, compartir con el cineasta Carlos Azpurua las lucha contra las nuevas tribus.

En fin el paso de Pedro Duno por el Territorio Federal Amazonas, hasta 1992, fecha en que pasó a ser Estado, no fue en vano, sembró muchos valores socialistas, que los manejaba teóricamente, pero que en la práctica telúrica lo vivió con los indígenas, dejó raíces, formando varias generaciones de revolucionarios.

(*) Activista de los derechos Humanos de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) Núcleo Amazonas.

rcanagua@yahoo.com




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