En desacuerdo pleno con Isaías Rodríguez

Muchos criticarán mi posición pero debo ser sincero, me parece una aberración que el ex–fiscal y ex- vicepresidente de la República haya sido designado como magistrado suplente del Tribunal Supremo de Justicia.

Mi desacuerdo deriva no de la competencia o moralidad que tenga el Dr. Rodríguez sino de lo que significa esta acción. Parece que caemos en los mismos vicios del puntofijismo donde se premiaban con magistraturas, embajadas y ministerios a los que desempeñaron –en nombre de la justicia- un papel defensor de aquellos gobiernos.

Sin duda alguna la labor de Isaías Rodríguez ha sido muy positiva para la Revolución, pero esto no conlleva el tener que premiarle con cargos muy altos que, con mucho peligro, llevan inmunidad. No creo para nada los alegatos de nuestra nefasta oposición, al contrario, estoy convencido que Isaías tiene muchos meritos, pero esos meritos no están ligados a la justicia. Y los que deben estar en el Tribunal Supremo de Justicia deben ser personas comprometidas IMPARCIALMENTE con la paz, la justicia y la seguridad de la nación.

Me cuesta creer que el Dr. Rodríguez esté vinculado con la muerte de Danilo Anderson, nuestro mártir. Y me parece un perfecto montaje mediático, además de un plan de desestabilización el querer asomar la responsabilidad del ex-fiscal Rodríguez en el caso Anderson, pero el hecho de ser revolucionarios no implica que debamos callarnos, de ahí que he considerado un gravísimo error esta designación. No es lícito ni moral permitir que en nuestra revolución haya delincuentes de “cuello blanco” protegidos por la inmunidad de la justicia.

Escribir la verdad es luchar contra la mentira, pero la verdad no debe ser algo general, elevado y ambiguo, pues son estas las brechas por donde se desliza la mentira, decía Bertolt Brecht. El hecho de ser fieles a la revolución no puede comprometer en ningún término nuestro compromiso por un Estado justo, igualitario y no haya impunidad. Si el Dr. Rodríguez es responsable de lo que Giovanni Vásquez de Armas le señala, debe ser penado con todo el peso de la ley y con la condena plena de nuestra revolución por haberse burlado de nuestra confianza y de nuestro afecto. Si esto es falso debió esperar que la Asamblea Nacional le designara como Magistrado y no apresurar su ingreso al TSJ, es decir, no correr a protegerse con la inmunidad que este cargo le da.

La Fiscalía General de la República debe ser un aliado imparcial de nuestra revolución, que brille no por su fidelidad política sino por su fruto de justicia e igualdad en todos los procesos legales que se viven.

A quienes discrepen de esta humilde posición les repetiré las palabras del gran Benito Juárez “la historia contemporánea registra el nombre de grandes traidores que han violado sus juramentos y sus grandes promesas; que han faltado a su propio partido, y a sus antecedentes, y a todo lo que hay de sagrado para el hombre honrado; que en estas traiciones el traidor ha sido guiado por una ambición de mando y un vil deseo de satisfacer sus propias pasiones y aun sus mismos vicios”. Por tanto, concluyo que no debemos ser siempre fieles a aquellos que no gozan de seriedad, respeto y confianza. Y es que sería estúpido que vengan decir que el Dr. Isaías Rodríguez ha sido intachable, que él brilló como gran ciudadano en el caso Anderson, pues, jamás cumplió su promesa de hallar a los culpables del asesinato de aquel gran hombre, amante de la justicia y mártir del pueblo venezolano.

La cuestión no es ser contrarrevolucionario, no, esta coyuntura que levantará muchos muertos de sus tumbas y traerá polvo de los cuatro costados nos podría pasar un alto costo que no puede ser justificado con actitudes imbéciles de fanatismo o nacionalismo. La cuestión es ser socialista en el sentido de justicia, aquel que ha decidido ser fiel a este proceso que, es el camino correcto, dirigido por Hugo Chávez Frías no puede cegarse y debe hacer que nuestras instituciones hagan patria y hagan justicia.

La irresolución durante un par de años del otrora Fiscal Isaías Rodríguez en el caso Anderson, sus testigos que no fueron estrellas y su incompetencia de resolver ese crimen me lleva a decir que me parece absurda su elección como juez, hubiera quedado mejor como poeta y como aquel que defraudó el juramento de justicia sobre el cuerpo muerto del gran Danilo Anderson.

“Dejad que los muertos entierren a sus muertos”.

Patria, Socialismo o Muerte, Venceremos.

 Justicia Ya, Patria Ya

Con Chávez todo, sin él nada.

Irreverencia en la discusión y lealtad en la acción.

Robert Reyes

Parlamento Popular Socialista

reyesomar@hotmail.com

 


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