¿Bailando al son que nos tocan?

Imaginen un comercial de pasta dental en el que te muestren una boca con solo tres dientes cariados, encajados en unas encías enrojecidas, hinchadas, podridas de periodontitis. Una toma muy cercana para que te impacte lo suficiente y luego un locutor con voz solemne advirtiendo: Use Dentylimp para que su boca no termine así.

¿Saldría alguien a comprar Dentylimp? Tal vez si, aterrados ante las consecuencias de no usarla, por una vez o quizá dos, pero un día ve otro comercial en el que sale una sonrisa de dientes blancos acompañada de una voz femenina: Con Perlident mi sonrisa queda ¡uhmmm! Deliciosa y fresca.

Se jodió Dentylimp, y es que no imagino a nadie que no quiera tener una sonrisa deliciosa y fresca.

Pues algo parecido a lo que pasa con Dentylimp, le pasa a los medios del estado.

A veces, después de ver VTV termino con la sensación de que si no uso Dentylimp se me van a podrir lo dientes. Pasa, muchas veces, que del ‘’patria, socialismo o muerte’’ que tan asumido tengo, solo parecieran destacar la parte de la muerte.

Termino convencida de que si no triunfa la revolución lo que vendría es ‘’matanga’’. Pero eso ya lo sabía antes de que me lo contaran. Tal vez fue bueno que me lo explicaran una vez, y otra por si acaso, pero cada vez que pongo la tele…es mucho.

Es como el cuento de ahí viene el coco, pero con coco de verdad verdad. Ya se que el coco existe, ya se que quiere nuestras cabezas, ya entendí. Creo que si querían que explicarlo lo han hecho y muy bien, pero también creo que de tanto decirlo muchos se están aturdiendo de miedo.

El miedo a que nos roben la revolución se suma ahora al miedo a seguir peleando: Si avanzamos nos invaden, si profundizamos habrá guerra, si ganan ellos nos van a matar y si no ganan también.

Todas estas son situaciones probables y aunque, insisto, es necesario que estemos al tanto de ellas, es bueno cilantro pero no tanto.

Mientras nos abren los ojos para alertarnos sobre los planes del enemigo, usando horas y horas de televisión, nos impiden ver el por qué de los riesgos que estamos asumiendo. Ya casi no se habla de la revolución bonita, ya no se celebra la alegría, no se habla de hacia donde vamos, de la meta, de sus beneficios. Se habla de combate, tensión, miedo, rabia, mentiras, traición…

Como Dentylimp, no estamos comunicando las bondades de la revolución sino las consecuencias terribles de no llevarla a cabo.

Si el pueblo se nota apagado es porque, en buena parte, nuestros medios lo están apagando.

Hacemos lo mismo que Globovisión: ellos asustan a su gente con sus mentiras y nosotros, a los nuestros, con nuestras verdades y tal vez con sus mentiras. Estamos comunicando miedo y el miedo no atrae, por el contrario, espanta.

Si usamos gran parte de nuestro esfuerzo y tiempo para desmentir a Globovisión y sus medios aliados, y otra buena parte para alertar al pueblo sobre posibles conspiraciones, terminamos restando tiempo para poner sobre la mesa propuestas objetivas y positivas, que nos muestren la recompensa, el verdadero sentido liberador de nuestra lucha, la sonrisa deliciosa y fresca que todos quieren tener.

Hagamos como Perlident, mostremos las bondades de la revolución, sin dejar de recordar, de vez en cuando, que existen las caries y que los dientes se caen.

Para finalizar, antes de ir a cepillarme los dientes, me pregunto: ¿Acaso estamos dejando que sea Globovisión quien dicte nuestra agenda comunicacional?


carolachávez.blogspot.com


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Carola Chávez

Periodista y escritora. Autora del libro "Qué pena con ese señor" y co-editora del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". carolachavez.wordpress.com

 tongorocho@gmail.com      @tongorocho

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