El periodismo, un arma de doble filo.

Cuando Bolívar dijo: “En el futuro las guerras no serán con armas, sino con la pluma”, estaba una vez más en lo cierto, cual adivino que acierta el 100% de sus profecías.  Pues bien, lo que actualmente pasa es que se cree al Periodismo como la profesión indigna del siglo XXI y es por eso que en la inmensa mayoría de las universidades hay carencias de cupos en las escuelas de comunicación social.  Pero, al igual que la Medicina, el Periodismo puede salvar muchas vidas y también, de un plumazo acabar con varias.  Para ejemplo tenemos: en los años 40, Orson Wells dijo por radio que estamos siendo invadidos por los marcianos; y la gente de Nueva York se lanzaba de los rascacielos porque preferían morir por ellos mismos, a ser secuestrados o devorados por los marcianos. Pues bien, es el responsable de esas muertes ocurridas en Nueva York, claro que Orson Wells, al haber propagado un rumor que era falso.

 Actualmente, en nuestro país los periodistas amarillistas los hay por miles igualmente, palangristas, quienes para complacer a sus amos, dicen o inventan la mentira que sea, sin soportes ni fundamentos, se acuerdan de Ybeyise Pacheco, con el caso Alí Rodríguez Araque.  Este tipo de periodistas tienen que ser castigados, tanto jurídicamente como desde el punto de vista ético, reformar el Código de Ética del Periodismo y aplicar sanciones y suspensiones que vayan desde temporales hasta de por vida, como pasa con los médicos.

 Si un paciente se le muere a un medico por mala praxis comprobada, este es suspendido de por vida del gremio medico, sufriendo a su vez penas de cárcel por ser el responsable de esa muerte. Así mismo, cuando un periodista vilipendia a cualquier ciudadano solo por el hecho de dañarlo o dañar su imagen, sin tener prueba de lo sostenido, tiene que ser objeto de una sanción o una suspensión la cual se determinara por los agravantes que presente la actuación del periodista.

 Estos periodistas palangristas, que cada día son menos en la televisión venezolana, no se atienden a ningún Código de Ética, ellos solamente atienden a la línea editorial del Dueño sin importarle a quien dañen o que estén destruyendo una vida, que si ha sido dedicada al bien de la comunidad.

 Un Código de Ética estricto y con sanciones escritas y normatizadas impediría que muchos periodistas se prestaran a dañar a alguna persona sin tener pruebas contundentes de lo que sostienen, so pena de ser excluidos del Periodismo por mala praxis.

 Mientras, no se reforme el Código de Ética y se apliquen sanciones, esto no se podrá corregir.  Seguramente esgrimirán lo de la bendita Libertad de Expresión, que estaría coartada, nadie cree en eso.  La Libertad de Expresión continua igual, solo lo que se le pide al Periodista es que lo divulgado por él “sea verdad” que no sean infundíos o mentiras, y yo como periodista no puedo valerme de la libertad de expresión para dañar a quien se me antoje para cumplir con los deseos de los dueños de mi contrato.  Por otro lado, el Código de Ética del Periodista se convierte en el código mas violado en Venezuela y debe reformarse para que los periodistas cumplan a cabalidad con la sagrada misión de informar, verazmente y sin parcialidades políticas.

 Igualmente, el Periodismo mal empleado es origen de una serie de enfermedades psicológicas, como la disociación sicótica, paranoia, etc., que predisponen al individuo a actuar de una manera determinada sin oír argumentos, ni razones, sino que mantienen una idea fija en su mente, con una sensación de frustración al no ver realizada dicha idea.  En el país hay 4 000 000 de personas enfermas mentales producto de una mala praxis del Periodismo.  El envenenamiento y la siembra de odio en contra del presidente es tal, que si el Pato Donald va de candidato a la oposición, 4 000 000 de personas votan por él, debido esto, al odio inyectado por periodistas inescrupulosos, palangristas y faltos de ética que se prestan para dañar la salud mental de los venezolanos, pasando por la manipulación y parcialidad hacia la noticia, lo cual, les quita objetividad y veracidad a lo que están informando.

 Se convierten en viles manipuladores de la conducta humana, al pregonar falsedades y mentiras que nunca podrán probar por estar faltos de éticas y de fundamentos en sus noticias y comunicados.

 Presidente, a través de los periodistas bolivarianos y revolucionarios tome cartas en el asunto, por favor.

Patria, socialismo o muerte,

 

El periodismo, un arma de doble filo.

 

¡Venceremos!

 

 



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Jairo R. Rincón D.


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