Ni Gabo la santificó ni Chávez la satanizó

Con todo el respeto que siempre me merece la opinión ajena, y en este caso la del camarada Rafael Urdaneta, no creo que el empleo de la palabra "mierda" por parte del presidente o de cualquier otro mortal pueda justificarse esgrimiendo una lista interminable de textos literarios donde aparece escrita la palabra mierda.

En la obra de García Márquez, para citar un solo ejemplo, cuando la esposa del coronel le pregunta a este ¿qué comeremos? y recibe como respuesta la palabra "mierda", ésta está obviamente asimilada al concepto "nada", sólo que literariamente el autor trata de comunicarle más fuerza, más énfasis a la respuesta porque la causa de que no haya que comer radica en la conducta irresponsable del coronel que ha dilapidado el dinero en el juego y las apuestas.

En cierto modo, puede considerarse que en este caso la respuesta "mierda" contiene una autocensura, un reproche, que se hace el coronel a su propia conducta.

La respuesta dada por el coronel a su esposa no injurió ni descalificó a nadie, a lo sumo constituyó una respuesta no adecuada, no elegante, de una persona frustrada por su propio comportamiento.

Efectos muy distintos y circunstancias también diferentes rodearon el momento cuando nuestro presidente calificó con el mismo vocablo la victoria pírrica de la oposición. Y no es que me proponga criticar la conducta del presidente, por el contrario me encuentro entre los que rabiosamente la apoyamos, sólo que la justificamos y la defendemos con razones distintas a las que apela el camarada Urdaneta.


No olvidemos que el presidente pronunció sus palabras cuando súbitamente ingresó al salón donde se encontraba reunido el Alto Mando Militar , no en Fuerte Tiuna, sino en el propio Miraflores. La oposición golpista trataba en ese momento de venderle al pueblo la idea de que el temprano reconocimiento del triunfo del "NO" no obedecía a la formación de auténtico demócrata del presidente, sino que este había sido obligado a ello por el Alto Mando Militar en la medianoche del domingo 2D y, no suficiente con ello, se echaba a rodar la especie de que la diferencia de votos era muchísimo mayor pero que se había negociado su reducción al mínimo para reforzar los argumentos que se llevaron al "tirano" para que accediera al reconocimiento.

En tales circunstancias, al presidente le pareció conveniente, y en mi modesta opinión fue muy oportuno, irrumpir en esa reunión, con las "bolas por delante", y hablar como lo hizo, y calificar como "mierdas" tanto a los opositores como a su pírrica victoria, para que no quedara ante el pueblo ningún género de dudas acerca de cómo se había producido el reconocimiento del resultado electoral.

Así pues, quedó asentado para todos los venezolanos quien es el que manda en este país, quien es el que gobierna, quien es el Comandante en Jefe de nuestra Fuerza Armada Nacional.

Finalmente, queda claro pues, que el mismo vocablo, mierda, usado por El Gabo en su ficción literaria y también usado por Chávez en un ámbito muy distinto, el de la política mezquina, escatológica, negadora y contumaz; tiene significado y connotaciones bastante distintas, pero , afortunadamente, para nada necesitamos apoyarnos en ningún contenido literario para defender lo dicho por nuestro presidente.

Ni García Márquez santificó la palabra "mierda" ni Chávez la satanizó.Sin embargo,sigue siendo una mala palabra para el uso cotidiano, suena mal. chocante. ordinaria. Podemos evitarla porque nuestro idioma es el más rico del mundo en sinónimos.


jtrujillo@cantv.net


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