Alfabetización y Liberación

Es imposible entender cuanto esfuerzo y vergüenza puede sufrir una persona si no sabe leer y escribir. Amanecer todos los días, apurando el instinto para sortear cada letrero, cada anuncio y cada información útil para desenvolverse en el mundo; atisbando las imágenes e interpretándolas, educando la memoria para recordar las funciones hasta de un simple botón; ocultando esa carencia enorme que los discrimina del resto de los seres humanos, es algo que no podemos interpretar, quienes tuvimos la suerte de ir a una escuela y obtener la más elemental educación. Y no podemos entenderlo por que es imposible saber que siente un ciego de nacimiento ante la oscuridad. Ni siquiera tapándonos los ojos, por que ya tenemos una idea del color, la textura y la forma de los objetos que nos rodean.

Hoy Hugo Chávez Frías se eleva una vez más; esta vez ante una palabra: Alfabetización. Sacar de esa oscuridad a más de un millón de venezolanos, no debe avergonzarlos. Al contrario, la vergüenza es nuestra por que en nuestro país no pueden haber analfabetas. Quienes tenemos la fortuna de leer, interpretar y escribir, no podemos aceptar que esto siga ocurriendo. ¿Cuántos años perdidos en un viejo que tuvo que cargar con su ignorancia por que el politiquero de oficio, ocupaba su tiempo en engañarlo y tenerlo como tonto útil para su beneficio? ¿Cuántos años perdidos para una señora, un joven, un señor, ante el velo infame de la ignorancia? Quizás la disposición se abrigaba en el alma, pero el trabajo y las carencias los llevaron a posponer las ganas y luego, asumir erróneamente que todo estaba perdido. Solo imaginar como podemos vivir ocultando que no sabemos leer y escribir, requiere de un esfuerzo enorme y, repito, nunca podríamos entenderlo.

Ahora, lo que si es incomprensible bajo todo punto de vista, es la campaña inmoral de los medios de comunicación privados, en contra de la campaña alfabetizadora. Orlando Urdaneta, mantiene en el bodrio que tiene por programa, una feroz campaña que llega a ser vomitiva, soez y desproporcionada. José Domingo Blanco y Napoleón Bravo, se deleitan todos los días hablando pestes de la “Alfabetización Cubana”, como si fuera un delito subversivo el aprender a deletrear el nombre propio y escribir el número de la cédula. Habría que ver cuales son los motivos reales que impulsan a los dueños de comunicación, para lanzar al ruedo a sus periodistas mercenarios en contra de un proyecto tan hermoso. Incluso, por encima de los dueños de los medios, que solo son alfiles en este tablero que tiene a un rey en el norte, habría que sopesar cual es el temor de encontrarse con un millón más de venezolanos que sepan leer y escribir. No les beneficia que se levante el velo de la ignorancia, pues se desnudarían sus bajas pasiones y los motivos reales que los llevan a tener un proyecto golpista. Nunca se ocuparon de la educación del pueblo y aquel proyecto Acude solo sirvió para engrosar algunas cuentas bancarias o vegetar en un depósito, los famosos tocadiscos portátiles que se utilizarían para alfabetizar a los venezolanos. Hoy se rasgan las vestiduras bajo el slogan del “castro comunismo” y tratan de evitar que se lleve a cabo una campaña noble que beneficie a un parte importante de la población. Le temen a los efectos que, indudablemente, traerá esta campaña. Más entrega de tierras, más alimentación, más escuelas, más organización de las bases populares y, sobre todo, más debate en las bases que permitan una mayor comprensión a favor del proceso de cambios.

Contrasta de manera aberrante, cuando un Orlando Urdaneta o un José Domingo Blanco, hablan de todas las “atrocidades” de este gobierno y su campaña cubana de alfabetización, pero se dan un aparte para sonreír y enseñar un reloj fino, lo “chévere” que es gastar con la tarjeta de crédito del Banco de Venezuela, comer opíparamente en el Lee Hamilton Steak House o el cinismo de viajar a Nueva York por tal o cual aerolínea. Dos mundos totalmente distintos, expuestos por dos psicópatas del dólar.

Lo que no han entendido los medios de comunicación golpistas, es que si hay una corriente subversiva que pretende alcanzar la cultura que ellos negaron durante muchos años. Unas células guerrilleras de educadores dispuestos a escalar montañas, cruzar llanos y valles para llevarle a los venezolanos que no tuvieron oportunidad de aprender, la esperanza de no cargar más con esa vergüenza que los discriminaba y que la propiciaron los mercaderes de la democracia puntofijista. Un ejercito de voluntades que rechazará esta nueva oleada del fascismo.

msilvaga@yahoo.com




Esta nota ha sido leída aproximadamente 2662 veces.



Mario Silva García

Comunicador social. Ex-miembro y caricaturista de Aporrea.org. Revolucionó el periodismo de opinión y denuncia contra la derecha con la publicación de su columna "La Hojilla" en Aporrea a partir de 2004, para luego llevarla a mayores audiencias y con nuevo empuje, a través de VTV con "La Hojilla en TV".

 mariosilvagarcia1959@gmail.com      @LaHojillaenTV

Visite el perfil de Mario Silva García para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Mario Silva García

Mario Silva García

Más artículos de este autor


Notas relacionadas