Las Arepas Subversivas

Cheché Pereda es un carajo de esos que le gustan las vainas buenas. No compra en mercados libres, ni le gusta hacer colas. Va a los hipermercados y se burla de aquellos amigos de farra que, hechos los pendejos se compran su bolsa solidaria. Vive endeudado hasta el culo con la tarjeta de crédito, pagando un apartamento en Santa Fe, una moto vergataria y un carro último modelo. No hace nada para ganarse el sueldo que papi le puso. No se pela un fin de semana en un restaurante de renombre en el este, una discoteca del carajo y un bañito de playa en un club de La Guayra. Su papá es el dueño de la empresa y le está enseñando a ser capitalista; es un viejo jodido que no acaba de entregarle el poder. Cheché sueña con verlo en una funeraria “pa’ acabar con esta vaina y poner a la empresa a valer”. En consecuencia, le tiene arrechera a Chávez...

Calixto Herrera trabaja en la misma empresa que Cheché. Es vendedor y tiene el mismo sueldo. También trabaja como un coño e’ madre, pero no para gastarlo en pendejadas. Tiene un apartamento en La Candelaria, herencia de su papá. El carro es un Malibú que le dejó la mamá y no le gustan las motos por que se dio un coñazo cuando carajito. Los fines de semana, prepara con su mujer una buena comida; va a fiestas si lo invitan y se baña en la playa cada tres meses. En consecuencia, piensa un pelo más y la arrechera a Chávez es cuestión de cobardía... Cheché lo vigila.

Julio Pérez trabaja en la misma empresa. Tiene el sueldo mínimo y un cesta ticket que le pelea el sindicato al papá de Cheché todos los meses. Es motorizado y le importa un coño que sepan que es chavista. Es la obsesión diaria de Cheché que le vigila la hora de entrada, la hora de salida, el tiempo en la calle, el tiempo almorzando y las condiciones de la moto. Pero el sindicato es arrecho y Cheché se muerde el culo de la arrechera cada vez que lo llaman del Ministerio del Trabajo. “Ese negro maldito, ese negro mojón, ese negro CHAVISTA” Por que Cheché le perdona que sea mojón y negro, pero ¿chavista? ¡No-jo-da! Esa vaina si que no. Pero Julio hace su trabajo silbando, riendo y jodiendo. Calixto lo envidia. Tiene bozal de arepa y no puede hablar. Julio le echa vaina bajito “Calixto, pendejo. Arréchate, Calixto. No te dejes joder, Calixto. Cheché es marico, Calixto. Viva Chávez, Calixto” Calixto calla y Julio goza un bolón... En consecuencia, ya ustedes saben...

Un día Julio le llevó un paquete de Harina Mamá Pancha a Calixto. “!Coño, Julio! Guarda esa vaina que Cheché se va a dar cuenta...” Julio no le para bola y se la tira en el escritorio. Calixto, cagao, la mete en el maletín y se va corriendo a la calle, a vender, a joderse para ganarse el sueldo. Llegó a su casa, Calixto. Se acuerda de la Harina Mamá Pancha, Calixto. Le enseña la Harina Mamá Pancha a su esposa, Calixto. Y se hacen dos sendas arepas subversivas, la esposa y Calixto. Bajito, como si Cheché estuviera en la sala de su apartamento, Calixto le dice a la mujer – “No es mala la harina ¿verdad mi amor?...” – Su mujer contesta afirmando con la cabeza. “La bolsita se ve fea, pero no está mala la harina ¿verdad mi amor?” – Su mujer sonríe y le pasa la mano por la cara diciendo: “¿Y para que quieres el plástico mi vida?” Esa noche Calixto soñó que estaba en el monte, vestido de verde oliva, con una carabina 30-30 y hablando con Argimiro Gabaldón. Vio a Chávez clarito regalándole una bolsa solidaria. En el sueño apareció Cheché y las manos se pusieron pesadas, la carabina le pesaba demasiado y Cheché “!Ajá! ¿Con que así es la vaina? ¿Comiendo Harina Mamá Pancha? ¡Estás bota’o por comunista! ¡Te jodis...” Ahí está Calixto despierto viendo para el techo, sin carabina, sin uniforme, el pecho saltando y sudando como un pendejo. La mujer lo soba, le pregunta “¿que pasa?”, le trae agua, lo sienta en la cama, le seca el sudor, lo abanica con un cuaderno y lo mira asustada... Calixto se ríe – “comimos muy tarde, mi amor”

Julio que llega y jode de nuevo a Calixto – “¿Probaste la harina Calixto? – Un deja la vaina Julio, se le escapa ronco desde el estómago – “Pero, la bolsita se ve fea, Julio” – Dice ronroneando. Julio se asoma y ve a Cheché aguevoniando con un papel en su oficina – “Mira, Calixto. La Harina PAN se ve bonita, pero prepara la masa y déjala en la nevera pa’ que veas. Al otro día huele a mierda... ¡Ah vaina, panita! Has la prueba... no son mariqueras mías... Los oligarcas son como la Harina PAN; gastan más real en propaganda que en calidad... Con esa vaina creen que joden al pobre. Ponen un paquetico bonito y te llenan de mierda el cuerpo... Apúrale Calixto, no te dejes joder. Cheché es como la Harina PAN... Pura mierda, caballero” Se aleja Julio silbando y jodiendo. Cheché lo ubica y el odio se enciende. No puede hacer nada Cheché y Julio se lo vacila, se lo menea – “¿No ha probado la Harina Mamá Pancha, patrón?... ¡que va! A usted le gusta la Harina PAN ¿Verdad, Patrón? Esa Harina Mamá Pancha si es buena, Patrón...”

msilvaga@yahoo.com




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Mario Silva García

Comunicador social. Ex-miembro y caricaturista de Aporrea.org. Revolucionó el periodismo de opinión y denuncia contra la derecha con la publicación de su columna "La Hojilla" en Aporrea a partir de 2004, para luego llevarla a mayores audiencias y con nuevo empuje, a través de VTV con "La Hojilla en TV".

 mariosilvagarcia1959@gmail.com      @LaHojillaenTV

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