Ah y Feliz Navidad mi patria querida

De la queja constante e infinita

Domingo, 24 de diciembre de 2023.- He notado, no sin cierta preocupación y algo de malestar, el afianzamiento de la queja constante y prácticamente infinita en un sector de nuestra población, independientemente de la clase social a la que pertenezcan o al nivel educativo que posean sus adeptos.

Es una agrupación de puertas abiertas sólo hay que tener la queja a flor de labios y estar presto a expresarla libremente, es expresamente democrática y libertaria.

Esa nefasta maña está esparcida por todo el cuerpo social de la República, no hay estamento que se salve ni profesión u oficio que no la padezca.

¿Quién no tiene o mejor dicho a quién no le falta un amigo, una amiga, algún pariente o conocido, allegado o relacionado que practique esa especie de mantra indetenible de quejarse por todo o casi todo?

No importa si tiene una buena casa, un sitio confortable donde vive con su hermosa familia y todos gozan de buena salud y si su situación financiera, a pesar de la difícil situación en la que vive casi todo el mundo, es buena, es estable, eso no importa o si por el contrario la garra del infortunio no lo abandona y lo muerde como un pitbull desenfrenado, es lo mismo, siempre consigue canalizar el torrente de su queja arrolladora.

Tienen la costumbre, obsérvelos bien, de asociarse en una especie de clubs informales, de cofradías de quejosos donde prevalece un ambiente pesado y desmotivador que posee la movilidad de un joven colibrí, mas no su alegría de vivir, pueden conseguirse en cualquier ambiente.

Usted sale de su casa entusiasta, de buen ánimo, contento, dispuesto a la batalla y de pronto se consigue con una cuadrilla y a veces con agentes solitarios de ese ejército, siempre acechante, siempre listo a tumbarle el avión al más pintado, con su alud de quejas.

Póngase mosca, agudice sus sentidos y tome sus medidas.

Tenemos derecho a defendernos del océano de quejas que nos rodea y no ahogarnos en él.

Me da la impresión que este aberrante fenómeno tiene rasgos de pandemia y que las autoridades sanitarias del país deberían tomar cartas en el asunto.

Podría normarse la quejadera, establecer cupos y formar un cuerpo institucional que garantizara el fiel cumplimiento de leyes severas que la regularan.

Ah y Feliz Navidad mi patria querida.


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Luis Enrique Sánchez P.


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