Mi palabra

La desesperación de los traidores

"La desesperación infunde valor al cobarde"

Thomas Fuller

Este lunes salí muy por la mañana, después de haber realizado la acostumbrada caminata de ejercicio para minimizar los achaques propios de la vejez. Todo normal, los negocios empezaron a subir las santa marías para iniciar una nueva semana, después de las marchas de los maestros de manera pacífica. En una esquina me conseguí a una maestra ya jubilada, por demás consciente del momento que estamos viviendo, quien ha participado en las jornadas, en primer lugar, en solidaridad con el gremio y en segundo en busca de reivindicaciones tratando de paliar la agobiante situación.

Está educadora es muy conocida, porque después de ser una activista en las filas de AD, se enroló en el batallón comandado por el comandante Chávez, y hasta los momentos se ha mantenido de este lado de la lucha y aprendió a denunciar, lo que la mayoría de los adecos no hacen; algunos por desconocimiento, otros por ser unos simples arrastrados del causante de la mayoría de los males del país: el imperialismo. Apenas se abrió la conversación, empezó a nombrarme a varios ex ministros del proceso bolivariano, pero haciendo énfasis en Rafael Ramírez, a quien lo califica, como el más descarado traidor y ahora en medio de las escaramuzas se asoma, como si fuera la luz para alumbrar el camino.

El diálogo con esta combatiente por un mundo mejor, se me empezó a parecer a un titulo para una novela (LA DESESPERACIÓN DE LOS TRAIDORES). Porque aparte de Rafael Ramírez, prófugo de la justicia, quien dejó a PDVSA, como si se tratara de un reparto de una torta en un cumpleaños de niños. Ahora, vienen apareciendo verdaderos desesperados, que dan pena ajena. A Rodrigo Cabezas, le quedó echando humo, cuando se lanzó por la calle del medio acompañando al interino, quien terminó esfumándose en medio de una comparsa de ladrones consentidos por el gobierno estadounidense, pero el ex ministro sigue creyendo que se dirige a una pila de pendejos, cuando sale vociferando en contra del gobierno.

Es tanta la competencia entre estos personajes por parecerse graciosos ante el imperialismo, que el ex ministro Héctor Navarro, quien se paseó por varios ministerios, acaba de salir con un arroz con mango en tiempos de carnaval: "si Nicolás Maduro pretende heredar los votos de Hugo Chávez, está completamente caído de la mata." ¿Quién está caído de la mata, Navarro o Maduro, porque el problema en estos momentos es enfrentar las embestidas del imperialismo a través del dólar?

La lista es larga e integrada por ambos sexos, pero lamentablemente algunas ex ministras, salen con unas noticias tan alarmantes precisamente para crear la confusión a través de las redes sociales, que la maestra de la fructífera conversación soltó una carcajada para retar a los alarmistas y fabricantes de falsas noticias ¡Se necesita ser bien pendejo para crecer en unos zapatos de 1500 dólares! ¡Ni que estén enchapados en oro! Precisamente esa, es la lucha en estos momentos. Un verdadero reto por la verdad frente al poder mediático del imperialismo, el cual tiene todos los mecanismos para crear la maraña en la comunicación.

La desesperación está abrumando algunos escribientes, quienes se han metido en esta jugada perversa, haciéndole un favor al imperialismo, ya que, apenas asoman los títulos de los artículos, dejan ver la mala intención. Los ejemplos son bastantes y a medida que transcurre el tiempo, ellos mismos se quitan las caretas de manera inocente al no poder contener precisamente los graves errores cometidos. Piden la renuncia de Maduro. Le ponen fecha a la caída del gobierno. Hacen correr videos de alzamientos militares y cuando usted observa la realidad del país, se encuentra con las protestas pacíficas, sin descartar a los que quieren prender al país, como lo hizo Leopoldo López, Enrique Capriles y el mismo Guaidó, con las nalgas al aire.

La lección de las guarimbas, no se borra fácilmente y menos los que pidieron sanciones de manera desesperada, creyendo que al desaparecer productos de la dieta diaria iba levantar al pueblo en contra del gobierno. La desesperación es mala consejera, hasta en el acto del amor. Los que ayer se regocijaban al pronunciar a todo pulmón ¡Mi presidente Guaidó! hoy se encuentran hipócritamente pidiéndole que rinda cuentas. Siguen tratando al pueblo sufrido y golpeado por las embestidas del dólar, como si fueran unos muñecos de vidrieras. La paz conquistada después de las guarimbas, es tan valiosa, como la vida misma de los venezolanos.



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Narciso Torrealba


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