Crítica ácida

¡Ay doctor qué malestar la izquierda vuelve a triunfar!

Reconózcalos y compréndalos, les es sumamente molesto el día a día a pitiyankys gringólogos, quienes hasta el año de aparición de la pandemia sonreían burlistas y todavía exponen y hasta te definen, que los fenómenos no son calamidades naturales sino producto de la votación supuestamente írrita de acuerdo a versión contrarrevolucionaria, que los derrota en cada cita electoral especialmente en este neo territorio continental americano que se sacude el peso infame, impuesto por siglos de domeñamiento perverso, en el siglo XXI aupado por imperialistas disfrazados de demócratas en el fondo quedan ubicados por fin, como mucho más fascistas y peligrosos que Adolfo Hitler, Mussolini y Francisco Franco.

En la desinformación de quienes fueron acostumbrados estratégicamente para afirmar "no hablo de religión ni de política", fórmula de tenerlos pisados en la posibilidad de los necesarios análisis mentales acerca del mundo y los respectivos geo intereses, convirtiéndolos en sumisos nada santos y por el contrario excesivamente artificiosos de la política estadounidense intrusa y ocupante, desparramada por el mundo como gendarme necesario por bueno, frente al sistema comunista o socialista, el mismo que este siglo XXI avanza más que nunca, permitiéndonos observar las realidades afincadas en dominios condicionados junto a amenazas de invasión, diríamos en criollo están pillados…

En el avatar permanente de la justificación al material seleccionado para estas "ácidas", veo unas monjas colombianas y les oigo cantar y bailar una de sus numerosos temas cuyo título es "¡Ay Doctor", observo con todo el derecho que tienen como católicas, e igualmente a los neo grupos de cristianos evangélicos y me dan material para esta "ácida". Las monjitas y los grupos evangelizadores de otras religiones captan a sus seguidores muy hábilmente, en ello tienen apoyo comunicacional especialmente televisivo con poderosa influencia moderna de la TV por cable.

En el fondo de lo que a usted le llegue por internet y en el poder de los llamados "teléfonos inteligentes", viene la penetración mental de redes sociales que amargan la existencia de una extensa parte de la población, nutriendo el bolsillo de psiquiátras, psicólogos, galenos que atienden cuadros depresivos y en líneas generales han venido cambiando conductas, infortunadamente salvo excepciones son fórmulas de existencia donde se corre el riesgo de quedar atrapado por salvajismos personales, grupales y (lo digo como comunicador social), peligosamente penetrados por el amarillismo periodístico al servicio de aquella viejísima consigna compra conciencias, "cuánto te ofrezco y pongámonos de acuerdo porque puedo comprarte, es decir corromperte con ayuda de la comunicación social.

Venezuela se cuenta entre las excepciones exitosas, pese a las descalificaciones bastardas que usted sabe cuánto nos perjudican, aplicadas por individuos supuestamente pertenecientes a los "buenos", porque le convencieron que los otros, los "malos", son los que se revelen contra el capitalismo depredador consumista redomado e idiota, precalificado por ofertas y combos. Con razón "Ay Doctor" me gustó tanto y recomiendo buscarlo en internet con las monjas www.comunicadoras.org. Lo afirmo sin ninguna otra intención que ver autodescrito el sentir de cada quien, observando cómo me ha tocado con mucha gente, invocar un ser supremo como quiera que lo conciba. Gracias por replicarnos dentro y fuera de Venezuela, ese es nuestro premio constructivo.



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Luis Sánchez Ibarra


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