¡Pendejos revocados!

El 15 junio de 1989, en la ciudad de Caracas, tuvo lugar una convocatoria denominada "La Marcha de los pendejos", entre sus convocantes lucía Arturo Uslar Pietri. Uno de los slogans de ese acto, que resultó multitudinario, fue "No soy corrupto, soy pendejo", era una manera particular de exhibir las buenas costumbres de los venezolanos en rechazo a la que imaginábamos era la clase gubernamental más corrupta que podíamos tener… ¡Cómo éramos de inocentes!

En su famoso programa "Primer Plano de Marcel Granier, Uslar Pietri declaró en vivo: "Si usted decide meterse a especulador o ladrón, el riesgo de ir a prisión es mínimo. Aquí nadie sufre con meterse a pícaro, porque no hay castigo para eso". (La mayoría de los venezolanos son honestos), "aunque serlo no le signifique alguna recompensa, y no faltará desde luego alguien que le diga: Caramba, ese hombre sí es honesto. Pero lo más seguro es que le declaren más bien pendejo".

Desde ese momento en nuestro país, la palabra "pendejo" se descodificó, comenzando a tener otro contexto, de inocencia, distinto al que tradicionalmente se tenía, como el de una persona excesivamente fácil de timar, atontado.

Ahora bien, el pendejo de 2021 no tiene nada que ver con el de 1989, pues cuando te timan por inocente una vez estamos en un contexto comprensivo, pero cuando te timan varias veces de la misma manera no se puede ser más que un soberbio tonto.

Afortunadamente, menos de 50 mil personas acudieron a la flagrante trampa del revocatorio, a un matadero suicida. Ahora bien, los "lideres" que se prestaron para solicitar el revocatorio ante las autoridades no pueden ser pendejos, en su mayoría fueron políticos curtidos, como el exgobernador del Táchira, es allí donde la suspicacia criolla abre campo a las reflexiones de calle: "quienes lo solicitaron estaban cuadrados con el régimen, para así aniquilar de un plumazo las aspiraciones revocatorias". Sea cierto o falso, el resultado es el mismo, el régimen, así como en 2016, se quitó de encima de la manera más vulgar, jurídicamente hablando, el fantasma del revocatorio, despejando su trampa electoral por los siguientes 3 años. Estos convocantes no tienen nada de pendejos, muy probablemente tenían fines muy claros, en detrimento de los venezolanos.

Ahora, "showceramente", han dicho acudirán a las demás instituciones chavistas para anular, en detrimento del chavismo, el acto del CNE chavista… toda una joya del oscurantismo del Siglo XX que nos averna la patria.

Para colmo de males, los políticos opositores (incluyendo Guaidó) han comprado el juego, los escenarios y la agenda al chavismo, al unísono (con pocas excepciones) parecen coincidir que el próximo juego serán las elecciones presidenciales 2024, es decir, anhelan las instituciones psuvizadas de hoy sean transparentes para esa fecha, que el CNE chavista sea imparcial, que para dentro 3 años los inhabilitados y hoy presos políticos puedan ser candidatos en unas elecciones democráticas y constitucionales… ¿Usted cree eso posible? ¿Qué acuerdo nefasto hay detrás de todo esto? Hay que ser el pendejo mayor, el del molde, para creerse semejante descaro barbárico.

Sabemos luchar contra el castrismo no es nada fácil, pero ya deberíamos tener muy claro que lo electoral y todo el espectro democrático es inútil contra quienes manejan las armas, recursos e instituciones del Estado a placer, temerosos de pagar por los delitos que se les acusan dentro y fuera del país. Venezuela requiere una conducción opositora sería, ajustada a la realidad política y que no trate a los venezolanos como pendejos.

 

 



Esta nota ha sido leída aproximadamente 740 veces.



Leandro Rodríguez Linárez

Politólogo / Analista político / Articulista de opinión, con más de 1.200 artículos publicados nacional e internacionalmente.

 leandrotango@gmail.com      @leandrotango

Visite el perfil de Leandro Rodríguez Linárez para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Leandro Rodríguez Linárez

Leandro Rodríguez Linárez

Más artículos de este autor