¿Qué cambiaría si Guaidó llega a Miraflores?

El análisis político en Venezuela no puede hacerse exclusivamente con los factores nacionales, al contrario, es imprescindible considerar la geopolítica, quizá la política internacional sea la determinante. Somos un país "sui generis": exportador de materia prima, importador de todo, rentista, con gobiernos populistas durante más de medio siglo, herido en el corazón con el asesinato de Chávez, desmantelada la esperanza, sin líderes, sin proyecto, asediado por la rapiña mundial, con un gobierno débil e inepto, sostenido precariamente sobre una sociedad que se disuelve en un éxodo bíblico y una anomia impresionante.

Indudablemente en Venezuela hay dos bloques que se disputan el poder; el madurismo que aglutina a una neoburguesía que crece en los negocios secretos del desmontaje de la economía social, venta de las riquezas nacionales, que no produce sólo exporta lo capturado con la venta de las entrañas de la nación; y el guaidosismo, que representa a la burguesía tradicional, la más antigua, la gringa y europea. Hasta aquí lo aparente si prescindimos del estudio del factor internacional. Pero, el cuadro sería demasiado simple, no explica el movimiento de la política.

Es necesario, entonces, hacer un ensayo de imaginación: ¿Qué cambiaría si guaidó llega a Miraflores"? Inmediatamente saltan a la imaginación cambios profundos en las relaciones internacionales. Rompimiento o enfriamiento con el bloque que podríamos llamar oriental, retiro de delegaciones, distanciamiento con otros países; apertura de embajadas del otro bloque, el occidental, de los gringos, regreso de embajadores. En lo económico los cambios serán más drásticos, los chinos, los rusos, los turcos disminuirían su participación a lo mínimo, los gringos se llevarían la parte del león.

Los bloques internacionales que se disputan a nuestro país ya actúan, en México se muestran con claridad, y en las reuniones secretas discuten febrilmente. Los gringos y europeos defienden su patio trasero; los rusos y chinos preservan su participación en el botín. No es casualidad que venga una delegación europea a las elecciones, o que el madurismo endulce las relaciones con Colombia, la apertura de la frontera. Todos son resultados de esas conversaciones secretas.

Los intereses económicos de los dos bloques internacionales condicionan la política internacional. Los gringos, además, defienden su patio trasero, no pueden permitir injerencia del capitalismo oriental, chino y ruso, que por razones de expansión necesita nuevos mercados, más materia prima. Allí está el núcleo de la política. El asunto es complejo, por encima de la disputa de los estados nacionales, están las tensiones en el complejo mundo de las compañías trasnacionales, un verdadero mundo supraimperial del que poco se conoce.

Es cándido pensar que la política del capitalismo, aquí en Venezuela, la dirimen guaidó y el madurismo, que depende de las reuniones del plenipotenciario y gerardo en México. Estamos en medio de una geopolítica en la que la debilidad, la ineptitud de nuestros gobernantes, de los que debían defender a la patria nos coloca en situación de Estado sumiso, sometido a la voluntad de los bloques, de Estado que perdió la soberanía. El destino de guaidó y del madurismo depende del resultado de una lucha que ocurre en otra parte del planeta. Si guaidó llega a Miraflores, sólo cambiaría el bloque imperial y la colonización, la pérdida de soberanía seguiría igual.

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Toby Valderrama Antonio Aponte

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