La predicción de Orwell está aquí

1984 ha llegado en el 2021.

El mundo que conocemos se está derrumbando rápidamente en un estado policial médico totalitario donde los gobiernos reclaman el poder de vigilar constantemente tu ubicación y su sometimiento a las intervenciones médicas exigidas. Como sabemos que las farmacéuticas ya patentaron 73 vacunas mucho antes del 2019, ya sabemos que aparecerán 73 supuestas variantes del COVID-19 con gran alharaca de que la siguiente es más peligrosa aún por lo que una vacunación adicional será exigida. Esto no acabará hasta que no se procese al Dr. Antony Fauci, Director del National Institute of Allergy and Infectious Diseases, quien pagó a un laboratorio en Wuhan para la investigación para ampliar las funciones del Coronavirus. Algo que sucedió según parece dentro del programa de guerra virológica de Estados Unidos. Las bacterias ya no sirven para laguerra porque las bacterias, ahora, son fáciles de eliminar. Ahora la guerra es cuestión de virus.

El objetivo final del alboroto sobre el COVID es la vigilancia constante del gobierno de tu ubicación, el cumplimiento de su vacuna, el cumplimiento de su medicación, el cumplimiento de la opinión oficial en tus escritos y el cumplimiento de tus pensamientos y la total adoración y obediencia al régimen estatal de policía médica que lo está enloqueciendo.

En Victoria, Australia, se ha denunciado una ola de suicidios entre los adolescentes. Ahora se reconoce que el contacto humano de las personas mayores con sus amistades y seres queridos es indispensable para mantener su lucidez y buen ánimo. Muchos ancianos han muerto de desesperación y tristeza; confinados estando sanos. Muertos por exceso de estúpida precaución de los gobiernos que confinan personas sanas bajo vigilancia policial en clara violación de sus derechos garantizados por las Constitución es de los países europeos.

Suecia es el único país europeo que actuó con lucidez y de acuerdo a su legalidad ante la Epidemia del COVID.

La OMS, cómplice de las farmacéuticas que le pagan su presupuesto, declaró, como Pandemia una epidemia de gripe que tenía un grado de mortalidad igual a una gripe estacional (99% de recuperación).

La Pandemia es la epidemia de una enfermedad fatal; de una que no tiene sobrevivientes.

Una exageración coordinada con el gobierno de la CE y gobiernos nacionales apoyados por los sólitos partidos del establishment europeo (socialdemócratas & socialcristianos y progres marxistoides. Como esa combinación de políticos es la que apoya el salvamento de bancos privados con dinero público; podemos asumir que las farmacéuticas, que ganan miles de millardos con el miedo orquestado entorno al COVID; pagan tanto o mejor que los bancos. Cuando se rescató a los bancos con dinero público casi nadie protestó, porque la gente tiene la impresión de que el dinero público no es de nadie. Pero ahora se trata de limitar la libertad individual y de tolerar una agresión física como es la de obligar a dejarse introducir en el propio cuerpo una substancia que ya se conoce como peligrosa. Lo más grave es que se pretenda hacer eso con los niños. La humanidad entera ha sido enloquecida con una campaña masiva de miedo para doblegarla una mitad a la obediencia con el apoyo de la otra mitad enloquecida de un miedo casi supersticioso. A pesar de que las cifras demuestran que la letalidad del COVID es cercana al 1%, como la mortalidad por accidentes de tránsito en autopista y la gran mayoría se cura en su casa sin hospitalización. Algunos pasan la gripe sin siquiera enterarse.



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Umberto Mazzei


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