Se yergue orgullosa y sigue adelante por su supervivencia

Caracas La Indómita

Jueves, 15 de julio de 2021.- Para quienes no la conocen se las presento, esta joven de más de cuatrocientos años, nacida y criada en Venezuela, de la cual es su capital, está ubicada al norte de la América del sur, era conocida en esta barriada del globo terráqueo como La Sultana del Ávila, hermosa montaña ubicada en su ala norte y ahora, hace unos años, rebautizada como Guaraira Repano, que forma parte de la cordillera de la costa y que la separa del mar Caribe o de Las Antillas.

Sigue altiva y algo golpeada pero no abandona sus rasgos de gran señora, pretenciosa y de una gran vitalidad.

Su historia está cargada de batallas, de éxitos, de caídas y de volver a levantarse constantemente, de no dejarse, reconstruyéndose en ocasiones, casi de sus cenizas.

Aún es poseedora de un extraordinario clima donde lo predominante, como buen país tropical, es una temperatura agradable y una suave brisa, que a veces se incrementa y que sopla normalmente desde el este hacia el oeste, con lluvias que llegan desde la misma dirección y que suelen ser de corta duración, aunque pueden instalarse frentes lluviosos de varios días.

Sus habitantes eran conocidos por ser muy despiertos, dicharacheros y poseer un extraordinario sentido del humor, muy galantes y piropeadores con las damas elegantes que circulaban por la ciudad.

Caracas posee una característica que puede observarse en algunas ciudades del mundo y es la de renovarse constantemente, se reinventa a si misma.

A pesar de los maltratos a que ha estado sometida desde su adolescencia, se yergue orgullosa y sigue adelante en la lucha por su supervivencia, creció, como suele suceder en nuestros países del tercer mundo, sin mucha planificación y alimentada por un flujo migratorio constante, tanto del interior de la república, así como de países vecinos que estaban sometidos, en su momento, a peores condiciones económicas que las nuestras y que lamentablemente parecen haberlo olvidado y se están discriminando, en algunos de ellos, a nuestros hermanos y hermanas que decidieron emigrar, en esta época de vacas flacas, por idénticas razones.

Con ese aumento poblacional y la alta presión en la vida de la ciudad que este ejerció, tenemos que los precios de la vivienda, así como de los alimentos en general y de los servicios se incrementaron con relación al resto del país y vivir en Caracas resultaba más costoso.

Pero la gente seguía viniéndose por la economía y lo lapso de las leyes migratorias, sobretodo en las décadas de los años 50s, 60s, 70s y 80s, que seguían atrayendo a los inmigrantes, algunos de la vieja Europa, bajo un programa realizado por el gobierno del general Pérez Jiménez y luego, muchos del cono sur, sometidos a dictaduras militares y persecución política, quienes venían en busca de mejores condiciones de vida y fueron recibidos con los brazos abiertos por esta ciudad mágica y sus cordiales habitantes, los caraqueños.

Caracas se transforma, muta y a pesar de las limitaciones espaciales, está formada por un sistema de valles estrechos, se sigue expandiendo, inicialmente de forma horizontal, creciendo hacia el este, hacia Petare, integrando pueblos cercanos y luego verticalmente, la ciudad de los techos rojos se transformó en la ciudad de los edificios, con un explosivo crecimiento urbano que la saturó.

Orientó posteriormente su crecimiento hacia ciudades aledañas: Guarenas, Guatire, Los Teques y sus comunidades asociadas, las ciudades de los Valles del Tuy y sigue ensanchándose, aunque ese ritmo ha disminuido drásticamente en los últimos años.

Tuvimos la oportunidad de transitar, este mes de julio, por el centro de la ciudad y notamos que se están ejecutando programas de renovación urbana entre las esquinas de Carmelitas y El Conde y en las zonas vecinas, están dándole un cariño a la vialidad y a las aceras que beneficiarán a todos los usuarios de esta zona.

Hay gente que está pensando y actuando a favor de la ciudad, si este programa se extiende hacia otras zonas que lo requieren, se lograría un mejor ambiente urbano que impactaría la vida cotidiana de los caraqueños y caraqueñas.

El dinamismo de Caracas no se ha perdido, si se ha transformado un poco y se siente una lucha casi silente por reactivar las actividades que avivan a la ciudad, la gente ha comenzado como a moverse un poco más, se está reanimando su vida, andan en búsqueda de más acción.

La ciudad se ha ido despoblando y cualquier observador, por más desprevenido que sea, puede captarlo, se nota menos juventud y más cabezas grises, muchos se han ido y el éxodo parece continuar, sin embargo la ciudad se empecina en seguir adelante con los que aquí permanecemos.

Para los nacidos y criados en esta pequeña, pero querida ciudad la esperanza de un renacer permanece presente y apostamos por su reflorecimiento.

Apostamos a que Caracas La Indómita haga honor a su historia y salga adelante, y que como una locomotora poderosa impulse al resto de nuestra querida y golpeada Venezuela.


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Luis Enrique Sánchez P.


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