El madurismo no cayó del cielo

El país reflexiona la terrible aparición del madurismo, ¿de dónde vino esta peste? Las respuestas son variadas, indican la búsqueda, la inquietud por entender a fondo lo que nos pasa, no podremos salir de este abismo sin conocer las circunstancias que dieron origen al corrosivo. Hay que superar las anécdotas que explican los detalles, y tratar de ir a lo más general: qué tipo de sociedad dio origen al madurismo, cuáles son sus contradicciones, hacia dónde va.

La renta petrolera talló una sociedad a su imagen y semejanza, sui géneris. Con un movimiento peculiar. Vagas las intenciones de calzar esta realidad con los dictados de los manuales, el dogma no se cumple. Es necesario ir de la realidad nuestra, a la teoría viva, y no al dogma muerto. Somos un país rentista, con unas clases sociales cobijadas por el petróleo y por la influencia de los centros imperiales. Las clases se forman por su proximidad a la renta. Son clases de cazadores de la renta en sus variados modos y experticias.

Esta condición social tiende hacia dos clases principales, los apropiadores directos de la renta petrolera y minera y los separados de esa renta. Los burgueses petroleros, en realidad administradores de la renta, mantienen el poder a través de la democracia burguesa que les permite manipular a las demás clases con recompensas inmediatas, o mediante represión de dictaduras más o menos camufladas.

El rentismo crea a sus sepultureros, a los marginales, allí la ideología dominante encarna sin afeites, desnuda en su expresión más salvaje, allí el despojo del prójimo no tiene atenuantes, no tiene límites, es la ley de la selva de concreto.

Los marginales son una clase en formación que se mueve entre su recuerdo campesino y las exigencias del vivir al margen de la renta. La ideología dominante es la ideología de los cazadores de la renta, que se expresa de diferentes maneras en las diferentes clases: la burguesía no explota, no produce; se apropia de la renta, imita a las burguesías extranjeras, no tiene escrúpulos, pero simula una cierta organización social, unas leyes, unas instituciones. En el resto de las clases se expresa de manera más salvaje la ideología del cazador. Los obreros carecen de la conciencia esperada de su clase, no disputan el poder; sus dirigentes son economicistas, deambulan entre su condición de obreros y una mentalidad de cazadores. Los marginales son una fuerza social donde cohabitan el alma campesina con la existencia del cazador al margen de la repartición de la renta, las huellas del origen campesino con el marginal urbano.

Estas clases tienen una relación especial con el poder. En todos estos años de explotación petrolera, la burguesía ha sido hegemónica, la clase media es su operador político. Chávez fue un último gesto de rebeldía de la clase "campesina urbana", que bajo la tutela del comandante consiguió dar continuidad a las luchas campesinas de Bolívar y Zamora, a la guerrilla del sesenta. La derrota del intento chavista permitió la captura del poder por la ideología marginal.

Es así, el madurismo representa la toma del poder por la ideología marginal. Es un hecho inédito: la contradicción, entre la burguesía apropiadora de la renta y la clase marginal despojada de ella, se resolvió con la toma del poder por la ideología marginal. Entonces, el arribo del madurismo al poder traspasa la anécdota, no se explica por el comportamiento forajido de los nuevos gobernantes, es la derrota de la burguesía y la irrupción de la ideología marginal, es el triunfo de los marginales sobre el alma campesina urbana, es la fuerza de los campesinos urbanos puesta al servicio de la cacería bárbara de la renta.

La cúpula que hoy está en el gobierno es representante genuino de la ideología marginal, esta ideología no es apta para la construcción, sólo tiene competencia para destruir. Un país en manos de esta ideología está destinado a disolverse, ya el proceso de desmontaje de la sociedad sucede enfrente de nuestra desidia.

Al final, la revolución debe contar con el alma campesina que yace dormida en la masa marginal, activarla es el reto de los dirigentes revolucionarios. Se puede afirmar que la próxima revolución será campesina urbana...



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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