Camino a Carabobo; marzo 21. Insistencia colombiana de Iván Duque por traer la guerra a Venezuela

Derrotados, en todos y cada uno de los escenarios planteados, las fuerzas imperiales; intervencionistas, creadoras de la desesperanza y el llamado caos constructivo, a las sombras del Estado colombiano, hoy muestran más que nunca su desespero y, para quien escribe, un decidido accionar contra el Estado y la institucionalidad venezolana. ¡No pueden ni deben dejar que el gobierno bolivariano llegue de pie, victorioso a Carabobo!, eso sería un rotundo y verdadero fracaso, la más significativa y humillante derrota en doscientos años de historia emancipadora para el imperio reinante, sus adláteres europeos –hoy verdaderos esperpentos de imperios pasados– y latinoamericanos.

Tienen una tarea de sí porque sí; «traer su guerra imperial a Venezuela, al continente»

En descalabro, tras los malos gobiernos neoliberales de la última década, los obliga a un replanteo del plan; «¡ya no importa lo constructivo del caos!» la orden es; «creación a como dé lugar, en el menor tiempo posible, del conflicto, la intervención armada, generalizada, que evite llegar a Carabobo» Que distraiga la pérdida de influencia decisoria y geopolítica tras los grandes males y el descontento creado en toda la región latinoamericana. Caos que se expanda por toda la región a partir del enclave colombiano, su centro y control de operaciones sobre toda la región con Palanquero como epicentro.

Para el imperio reinante, la prioridad actual es, sin duda alguna, un conflicto de escala latinoamericana, en el que, amparados en su tecnología y equipamiento militar, la conveniencia de una guerra prolongada es fundamental para su desarrollo económico –narcóticos y armamentos–, en intento por imponer su versión del mundo unipolar sin instituciones ni gobiernos ni legislaciones nacionales. «¡Sin Estados-Naciones que hagan, exijan, respetar sus derechos soberanos!». En ese sentido Colombia, ha sido, por mucho tiempo preparada para ser hoy el epicentro –mando y control de operaciones–, de las acciones guerreristas hacia Venezuela, Ecuador y probablemente, Bolivia, ¡no lo perdamos de vista a Bolivia!

Pongamos las cartas boca arriba y miremos que, por lo menos, en esta década próxima, no tienen vida política en ninguno de esos países, y sobre todo en Colombia, «¡eso los aterra!» «¿Qué no se destaparía allí sobre la vida política y delincuencia del propio estado colombiano y sus gobiernos?» Eso infunde terror, los arrincona, los conmina a buscar una salida urgente, despiadada, cruenta contra toda la nación venezolana. ¡Observemos el nerviosismo en el gobierno colombiano y sus intentos por no llegar a un nuevo proceso electoral! Ya les falló un intento, ¿usaran la guerra contra Venezuela para declaratoria de un estado de excepción que impida el venidero proceso electoral colombiano? ¡De eso y mucho más son capaces y, como digo; están obligados desde su pérdida de credibilidad y ejercicio de la política!

¡Vista y pendiente!

«El Sol de Venezuela, nace en el Esequibo» y se oculta más allá, tras el relámpago del Catatumbo.

¡Viva Carabobo, crisol de libertades!



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Felipe Marcano


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