El Perro de María Tango

Carrao, tú debiste conocer a María Tango en San Sebastián de Tacarigua.

No Chela, no la conocí personalmente. Yo me hice visible en San Sebastián (Tacarigua Adentro), cuando María Tango se había ido al cielo a cortar leña y a sembrar en los conucos.

María Tango, tuvo una vida muy propia. Su vida fue una propiedad privada y tal vez fue lo único que tuvo, en un pueblo, que como todos los pueblos de Margarita, las personas son siempre de alguien y carga con la historia de ese alguien. Conocí a María Tango a través del profesor David Guerra, quien en uno de sus libros, realizó una excelente descripción de esta mujer y de mucha gente de su pueblo. María Tango Chela, es una de las primeras mujeres de este mundo que luchó por la igualdad de género sin pedir ventajas. Se fajó con trabajo y con empeño por la igualdad. Si María Tango no ganó esa lucha en San Sebastián de Tacarigua, la empató.

¿Por qué Chela, se te ocurrió preguntarme por María Tango?

Ahí quería llegar Carrao. Tenía la intención de que me colocaras en este punto. Recordé a María Tango, después de leer un bonito trabajo del amigo Emigdio Malaver, en el cual, cuenta como el destacado periodista Juancho Marcano vuelve al libro del Profesor David Guerra. Cuando leí esta bonita crónica de Emigdio, tuve la necesidad de volver también a este hermoso libro de David, que como libro, tiene muchos caminos y cada uno te ofrece frescura, autenticidad y una manera de entender y ver a un pueblo. A través de este libro, se comprende este mundo tan mágico, real y maravilloso de los pueblos de Margarita. Es posible que la magia real y maravillosa ya no exista, pero así fuimos en Margarita. Cada pueblo de Margarita fue un Macondo real. Toda Tacarigua lo fue y San Sebastián, es una excelente concreción del Macondo margariteños. https://www.aporrea.org/regionales/a297640.html

Este hermoso trabajo del Profesor David Guerra, que tiene por título: San Sebastián de Tacarigua (Pueblo, personas y algo más), permite también saber, que Margarita hubo (y hay) pueblos con doctorados en antroponimia. En la Margarita de antes y todavía hoy, suele dársele a la personas un nombre particular: Manuelito el de Eladia, Jairo el de Vida, Chuito el de Moisés, Macho el de Petra, Ciro el de Chepina, Lorenzo el de Lucas, Augusto el de Lucana, Juan el de la Ñaña. Esta manera tan particular, nos permitía identificar a una persona (entre muchas otras) y ponerle en sus hombros las bonitas historias y las cualidades del nombre que se agregaba (el de...)

Cada vez que uno toma el libro de David Guerra, se encuentra con pequeñas historias que lo cautivan y le agregan valor a esta obra. En esta oportunidad, me cautivaron muchas anécdotas, pero la pequeña historia de "pastores de nubes" me movió el piso. Volver a leer esta pequeña historia, me llevó a plantearme, que necesitamos de muchos pastores nubes. Llevamos una vida, donde es fácil observar y ver a diario a "personas", que buscan vivir a expensas de los otros. Una vida sin sueños y el único proyecto que parece viable, es ver, cómo joder al otro o cómo hacernos ricos de la manera más fácil. En esta pequeña historia de "Pastores de Nubes", David dice:

"Recuerdo con nostalgia aquella época de pureza, a aquellos arquitectos y dibujantes del cielo, a aquellos pastores de nubes: Máximo Jimenes (Macho el de Petra), Juan Guerra (Juan Chiquito) Enrique Moya (Enrique el de Antonia), Anselmo Guerra (Chelomo el de Elisa, Augusto Guerra (Augusto el de Lucana), Leonel Díaz (El Guararucho), Andrés Guerra (El Gago de Vicenta), Rosauro Cabrera (El Loco de las paisas)(+), Juan Romero (Juan el de Ñanga), Gilberto Díaz (Gilberto el de Chila)(+), entre otros (...) Las nubes siguen pasando dispersas, sin pastores que la guíen, hasta desaparecer en el horizonte". Necesitamos muchos arquitectos y dibujantes que con las nubes y su pastoreo, se construyan visiones sobre Venezuela.

Pero hay una historia en este libro, que me continúa impactando. La historia del perro de María Tango sirve para visualizar la pobreza humana que tenemos y llevamos. Necesitamos gente, que sea como fue el perro de María Tango. Necesitamos humanos que sientan profundamente la vida del otro y hagan hasta lo posible e imposible por esas otras vidas.

David cuenta en esta pequeña anécdota, que María Rivas (María Tango) fue una mujer vergataria, trabajadora, humilde, luchadora. "Se fajaba como las mejores para cortar y rajar leña, cortar pasto, levantar pesadas cargas. El machete, el azadón, el hacha, el cuchillo, el pico, la pala y otras herramientas eran obedientes a su excepcional fuerza y destreza. Fue prototipo de la mujer trabajadora ..."(*)

María tuvo un perro y cuando la enterraron en el cementerio de San Sebastián, las personas que acompañaron a María Tango en su última andada por su pueblo, "vieron impávidos y maravillados como su fiel perro, cavó un hueco al lado de su sepultura y allí se echó a morir. ¿Por que María?"

Hace falta mucha gente en Venezuela, que sea como el perro de María Tango. No le pedimos que se eche a Morir, le pedimos que sean fieles y leales al pueblo y al que siguen. Luchen por lo que dicen que siguen.

(*) David, Guerra Morao (2013) San Sebastián de Tacarigua: Pueblos, Personas y algo más. Editado por el Comité de Desarrollo Cultural (CDC) Pablo Romero Millán. Fundación CDC. Tacarigua.



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Amaranta Rojas


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