Crítica ácida

11-S 1973 fascismo latinoamericano al derecho y al revés

La democracia chilena hasta 1973 ejemplo de respeto a las decisiones de los electores, sufrió el 11 de septiembre de ese año, un acto genocida de perversidad imperialista en la historia latinoamericana. Guiados por Richard Nixon quien dijo que debían hacer chillar la economía de Chile, los estadounidenses planificaron sacar del poder a la Unidad Popular del Presidente Salvador Allende, militante del partico comunista en la nación austral.

Comenzaron 16 años de ignominia, asesinatos por razones ideológicas, cuerpos militares y civiles de "seguridad y orden público", a la orden del "augusto" dictador, traidor a Allende. El General Pinochet Ugarte, encabezó la junta militar que bombardeó el palacio presidencial, y usó el estadio de Santiago para depósito de centenares de ciudadanos tildados de comunistas, por lo general sin probar militancia en esa organización ni en otras de la izquierda, igualmente apresaron extranjeros residentes en Chile, entre ellos venezolanos.

Fui testigo de la campaña antiallendista en las democracias como la nuestra con el Presidente copeyano Rafael Caldera Rodríguez, que mal disimuló su satisfacción pitiyanqui por el derrocamiento del jefe de estado chileno. En aquella circunstancia resulté perjudicado pues los social cristianos copeyanos venezolanos celebraban sin disimulo la caída de Allende, y uno de ellos, jefe de prensa de la radio donde era locutor redactor me advirtió que tenía "el único noticiero con informaciones marxistas en Caracas, porque opinaba en contra del golpe en Chile.

Una semana me dieron para cambiar la tónica del pequeño informativo de 10 minutos que narraba al mediodía, o tenía que renunciar, mi respuesta fue "si prefiere despídame, no voy a renunciar no apoyo eso contra Allende", y... fui despedido democráticamente con la advertencia-amenaza "no te van a dar trabajo en ninguna radio". Típico proceder de la adecopeyanquicracia representativa arrodillada a Washington, que nos calamos cuarenta años, 1959 a 1999.

Obligado por un referendo que hizo todo lo posible por no convocar, pero finalmente no pudo, Pinochet perdió y los chilenos volvieron a elecciones, empero el dictador ultra conservador derechista a quien favorecía EE UU a capa y espada, impuso una Constitución que todavía rige, y los sucesivos gobiernos electos no se han atrevido a consultar con el pueblo para derogarla.

Los alcahuetes del golpe y la dictadura derechista chilena entre ellos dirigentes copeyanos y adecos, sacerdotes que ahora bendicen en su fascismo a violentos guarimberos, alertan que el gobierno de Maduro no cuenta con fondos de previsión y estabilización macroeconómica ni ahorros, declaraciones idénticas a las de empresarios, industriales y politiqueros de la derecha en Chile 1973.

Son tan predecibles que un economista e investigador de Cedice-Libertad, Oscar Torrealba, ha "explicado" que el comportamiento de la economía venezolana durante la emergencia sanitaria por el Covid-19 solo recuperará al país, a través de financiamiento internacional,
porque viene una reconfiguración de la economía mundial orientada al teletrabajo. Y según él, Venezuela no tiene músculo financiero. Ligan los empresarios volver a manejar el erario a pesar de los robos petroleros, y sumirnos en la miseria de la antisoberanía demócrata representativa.

La estadística de Cedice para nada condena la hiperinflación inducida ni la entrega a extranjeros, por opositores mafiosos en su deseo de volver a entregar nuestra economía al salvajismo mercantilista explotador, y que seamos lamebotas endeudándonos con el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, y demás organismos explotadores mercenarios. Fascismo como el impuesto en Chile a raíz de Pinochet el 11 Sept. 1973.



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Luis Sánchez Ibarra


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