La decolonialidad de Ramón Grosfoguel y la ’burguesía revolucionaria’

Me llamó la atención la convocatoria que hizo Ramón Grosfoguel, filosofo de la Universidad de California y figura central de la escuela decolonial de Caracas, a la necesidad de "conservar la unión entre los revolucionarios" de cara a las elecciones parlamentarias de diciembre del 2020 en Venezuela. En su videoconferencia comparaba la situación actual con la ocurrida en Grenada antes de ser invadida por el gobierno de Estados Unidos. Según el ejemplo aludido, los revolucionarios grenadinos incurrieron en diferentes errores. Primero se consumieron en vendettas personales que llevaron hasta al asesinato del líder del proceso a manos de uno de sus camaradas. Seguidamente, Grosfoguel presentó ejemplos de la forma como el imperio pone a circular falsos rumores, como en el caso de Las Panteras Negras en EEUU, para generar divisiones internas que facilitaron la destrucción de esta organización por parte del estado racista. Según Grosfoguel es imperativo superar todo tipo de personalismos para no dividir el campo revolucionario antiimperialista, y así preservar el carácter referencial de la revolución Bolivariana en Latinoamérica.

Por supuesto que es muy válido el llamado de atención que hace Grosfoguel como intelectual internacional militante del proceso bolivariano. Pero aquí Grosfoguel parece desconocer las particulares circunstancias por las que atraviesa el proceso en este momento. Es más, me atrevo a decir que su propio llamado está siendo usado por las constelaciones más colonialistas enquistadas dentro del proceso bolivariano. Es decir, Grosfoguel con su comentario se convierte en promotor de la llamada "burguesía revolucionaria" que sórdidamente anda exigiendo unidad para descalificar las criticas que le lanza la base chavista por su deslinde del ideario y las prácticas de Chávez. Y es una pena que los pensadores de la escuela decolonial que siguen a Grosfoguel en Caracas no se sinceren en ese análisis, y que en su lugar se dediquen a discusiones contemplativas sobre la historia latinoamericana, sin aterrizar en la realidad venezolana, y desde la perspectiva de las elites – de la izquierda y de la derecha.

En cuanto a lo decolonial le pregunto a Ramón Grosfoguel, y a los compas que se reúnen a leer sobre decolonialismo en la escuela de Caracas, qué opinan de Wilmar Castro Soteldo y del concepto de "Burguesía Revolucionaria", el concepto que recientemente se ha izado como la nueva bandera de la administración del gobierno de Maduro. Esta ‘unidad’ a la que Grosfoguel llama implica desplazar al proletariado racializado de ser el sujeto histórico que ha guiado a la revolución bolivariana.

Para casi nadie es algo nuevo que el imperio se expresa mediante los testaferros de la derecha colonial, racista y tradicionalmente apátrida. Pero la unidad como se está planteando, desde arriba y por los de arriba para favorecer sólo a los de arriba, sólo funciona para profundizar el asalto que las fuerzas de la llamada "burguesía revolucionaria" le están dando al proceso chavista en este que es el gobierno de Nicolás Maduro. Lo que hay que preguntarse es para qué esa unidad, y si esa unidad puede sumar a la hegemonía del proyecto revolucionario. Si así fuere, la campaña electoral a la asamblea nacional sonaría así: vote por los candidatos que van a seguir la construcción del estado comunal, COMUNA O NADA! Pero no. La consigna es vote por los que dijimos, con la esperanza de que los verdaderos voceros comunales se muevan como gariteros a arrear los votos como si la masa chavista fuese un rebaño de ganado político.

En la coyuntura electoral del momento es evidente que el gobierno, más que amplia participación proletaria, quiere garantizar una amplia participación burguesa. El objetivo es restituir la legitimidad del estado venezolano en la comunidad de naciones liberales burguesas. Esa es una visión plenamente válida para mantener la hegemonía liberal y burguesa, pero la pregunta es si esta visión es decolonial, en especial cuando se dificulta la participación de las fuerzas de la izquierda distinta de las del PSUV. Me parece que el proyecto se acerca cada vez a un retorno al puntofijismo. Lo que sostiene Grosfoguel en la práctica significa que para mantener la unidad contra el imperio es necesario votar por el racismo camuflado en el burgués ‘revolucionario’ que desde el estado le quita las tierras a los comuneros para devolverlas a los latifundistas de siempre. Significa votar por el intelectual oportunista y acrítico, por el analista de la televisión estatal que se gasta entre dos y cuatro horas, a veces hasta más por programa, para verlo todo dogmáticamente desde arriba y con sus amigos de arriba. Y el pueblo proletario, negro, indio, mulato, zambo que ciertamente nunca es invitado como interlocutor a los estudios de televisión, y ese pueblo para cuando!?

Grosfoguel se refiere a la revolución bolivariana como un referente continental, pero en su análisis decolonial todavía no desmenuza las fuerzas al interior de la revolución? La revolución no es un conglomerado monolítico, sino un espacio de construcción colectiva cotidiana. Esquivar un análisis sobre las fuerzas que la conforman con un análisis facilista de las fuerzas por el poder desde arriba no ayuda mucho en la actual situación. Del giro decolonial se requiere cómo éste interpreta el conflicto histórico por el que atraviesa la revolución bolivariana en este momento. Y aquí no hablo de estar en crisis con el imperio y la burguesía, sino de la crisis del gobierno de Maduro con el proletariado históricamente excluido del poder. Que Grosfoguel nos da a entender que es un militante antiimperialista por desgracia no es suficiente para descolonizar las prácticas electorales vigentes. De su labor intelectual, y la de todos los intelectuales orgánicos que luchamos por una Venezuela descolonizada, se requiere mucho más que pánicos y llamados unionistas. Se requiere un análisis de cuáles son las fuerzas en contienda y cómo a la luz de mecanismos de dominación, desde el tiempo en espacios de televisión estatales, hasta la distribución de alimentos mediante los CLAP, estas fuerzas construyen hegemonías que o reafirman el ideario del estado comunal o lo suplantan por el ideario de la "burguesía revolucionaria". Lo que urge entonces es discutir sinceramente cómo el giro decolonial puede profundizar la revolución más que ayudar al gobierno de turno a salir del atolladero en el que se encuentra.

Finalmente creo que la escuela de Grosfoguel en Caracas le deben explicar al público venezolano en qué consiste su metodología de trabajo. ¿Cuál es su base de prácticas para entrar en contacto con las versiones subalternas? No todo puede girar en torno a monólogos presentados en las alturas de los estudios de la televisión nacional. Puede que estas versiones sean antiimperialistas, pero ¿de qué forma representan un giro realmente decolonial? Por eso la pregunta para esta escuela es desde cual estructura comunal hoy están escuchando las historias populares para llamar a la unidad de los revolucionarios y defender las visiones subalternas del pueblo proletario ante este gobierno que se propone ser decolonial? Aquí pareciera que los pensadores decoloniales de la escuela de Grosfoguel tratan de sacar al país de las llamas del decolonialismo guarimbero de Edgardo Lander. Pero por ausencia de rizomas o hilos capilares que los conecten con el verdadero proletariado venezolano lo están empujando a las brasas de la nueva burguesía revolucionaria. Una burguesía al final, de la que Chávez decía, "Mas nunca volverán!".

Juan Velasquez Atehortua, asilado politico, profesor asociado de la universidad de Gotenburgo, miembro fundador y de la direccion ejecutiva de la Academia Antiracista de Suecia. Ha investigado el proceso bolivariano a partir de visitas a comunidades del movimiento de pobladores en Caracas, al que le ha dedicado un archivo de videos sobre sus actividades desde el 2010, en parte publicados en Youtube y en Vimeo. Ha publicado sobre el movimiento de pobladorxs y su feminismo barrial en diferentes revistas académicas y antologías fundamentalmente en Sueco y en inglés.



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