El ascenso de las heroínas con tinte de Darío Vivas

Hoy expresaré con mucho dolor a todos nuestros seguidores, amigos lectores patriotas, un sentimiento de agradecimiento profundo, al hombre revolucionario Darío Vivas. De la mano de este excelente ser humano quien con su entrañable disciplina, determinación y desempeño: siempre pendiente de cada detalle, hacía notar que la experiencia y la sabiduría, deben acompañar a la efervescencia de la patria nueva, siguiendo los pasos de hombres y mujeres curtidos por la lucha.

Se nos fue Darío físicamente, batallando hasta su último aliento y de las filas a la que perteneció, nunca se escuchó "darle paso a la juventud" o "tú tiempo se acabó o ya pasó", por el contrario, este valiente hombre creyó en todo momento en la juventud venezolana, como ejemplo de integración, complementación y acompañamiento. Siempre tuvo en su equipo de trabajo, gente joven comprometida con la patria, quienes estoy seguro que no dejarán en el olvido el legado humanista, revolucionario y chavista de este servidor por excelencia.

En el año 2017, en el acto de ascenso al Panteón Nacional de las heroínas, Hipólita, Matea y Apakuana, se reivindicó al pueblo afrodescendiente e indígena pero en particular a la Mujer Venezolana. Las lideresas, junto a la Venezuela toda, vivieron la experiencia de que sólo en revolución los sectores olvidados e invisibilizados, vieran que sus héroes y heroínas, llegaran al sitial de honor que les corresponde para acompañar al padre de la patria Simón Bolívar. ¡Aquí estuvo Darío!

En una remembranza por aquel año, es importante resaltar las orientaciones que quedaron marcadas en la memoria y que contribuyen a la formación de las filas revolucionaria con principios como respeto, reconocimiento, honestidad, transparencia, disciplina; constancia, perseverancia, compromiso y humildad que identificaban a Darío. Su voz resonaba en razón de la verdad por encima de todas las cosas, un ser humano que no toleraba la injusticia.

Fueron noches sin dormir por parte de un equipo comprometido para presentarle a Darío, la propuesta de desarrollo de tan importante acontecimiento que marcó la historia. Días antes a la fecha, Darío revisó, uno a uno, cada paso y donde había que corregir, se colocaba mayor esfuerzo para lograr conectar con el pueblo Venezolano que esperaba con ansias el desenlace. ¡La Victoria fue Nuestra!

Si algo identifica al indígena de verdad, es la lealtad, disciplina, respeto, reconocimiento y la humildad, la colectividad y comunidad; nos parecemos mucho a Darío Vivas; hijo de esta tierra y hermano de los pueblos indígenas.

Juventud originaria de Venezuela, acompañemos a nuestros abuelos, sabios, ancianos, lideres y lideresas, en cada batalla, lo que hagamos con ellos, la generación del futuro lo hará con nosotros.

¡La historia la escribe el vencedor!



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Pedro Requena


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