El madurismo sin Maduro acecha en las grietas de Miraflores

Después se supo que la principal batalla en los procesos revolucionarios es la batalla interna, el parto revolucionario agrava en su seno decisivo las contradicciones asignándoles una fuerza espiritual que compendia los antagonismos humanos milenarios. Podemos concluir con el clásico que: "es la lucha interna en los procesos revolucionarios la batalla decisiva del capitalismo".

El Che Guevara, que vivió esos antagonismos decisivos, nos alertó: "Una revolución ocurre en medio de una feroz lucha de clases". Y estas contradicciones internas se agudizan cuando la Revolución arriba al poder, es la última oportunidad del capitalismo, su batalla decisiva. Y, debemos decirlo con tristeza, la no compresión de esta realidad le ha costado el futuro a la totalidad de las Revoluciones, que no han sobrevivido a la desaparición de sus líderes.

La Revolución chavista no es una excepción, aquí se transparenta esta realidad. Después del asesinato del líder, la Revolución asistió con aturdimiento al aparecimiento de la bestia capitalista que yacía en las entrañas del Chavismo. Se oyó a ministros hablando con desfachatez de la necesidad de las armas melladas del capitalismo para construir el Socialismo, se presenció la falsificación del Plan de la Patria, se habló en Miraflores con descaro de la burguesía revolucionaria, se persiguió y calumnió a los chavistas consecuentes, se revirtieron los avances económicos del Chavismo, la propiedad social fue estigmatizada, prestigiada la propiedad capitalista.

Sin embargo, esta feroz lucha interna es un monstruo que no se sacia con nada. Lo que al principio fue una cacería de chavistas consecuentes, un acomodarse de las facciones capitalistas, estableció una ética del grupo, de las mafias. Y esas mafias no se satisfacen, siguen acuchillándose por la espalda, la feroz lucha interna continúa, ahora sólo con fines particulares, de grupos, de pandillas, saben que deben vender a maduro para subsistir.

Es una enseñanza para los futuros intentos revolucionarios, no se debe fallar en la creación de generaciones de relevo, se debe derrotar el egoísmo milenario que se atrinchera en el alma humana.

Ese es el escenario de hoy. La política en la banda del gobierno tiene ese tinte, la lucha entre pandillas. La batalla interna en Miraflores se agudiza en medio de la terrible crisis económica creada por ellos, y el desastre del manejo de la cuarentena. Es fácil apreciar lo erróneo del rumbo de la presidencia, el desespero, cuando de manera grosera hace un llamado público a la iglesia católica para que transforme a los templos en recintos para cubrir el fracaso de la cúpula gobernante en el manejo de la pandemia.

Todos los días podemos ver las grietas que anuncian tempestad en el madurismo. Aparecen constituyentistas, la crema del madurismo, protestando a las faes; otros rezongan en silencio; otros, ayer incondicionales del madurismo, ahora escriben con timidez denunciando al gobierno. Ya aquello de "lo que maduro diga" se agrieta. Ya se ven a altísimos oficiales de la FANB recordando al Plan de la Patria, a los objetivos históricos, condenando disimuladamente al plan falsificado por maduro y diosdado, insinuando que se ha violado la lucha contra "la lógica del capital". En los próximos días, más señales del derrumbe aparecerán. Todo esto y mucho más nos dice que la madeja comienza a desenrollarse por Miraflores, que el futuro acecha en sus grietas… por ahora.



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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