¿La solución será el golpe de palacio?

La política no es el juego de los deseos, es el análisis crudo de las posibilidades y el manejo certero de las equivocaciones, de las sorpresas. En Venezuela, cuando vivimos la madre de todas las crisis habidas y por venir, es urgente el análisis de las posibilidades. Veamos.

La crisis venezolana es especial, pocas veces un país en época de paz se derrumba como se ha derrumbado Venezuela. Los números son aterradores, parece que el país sufrió una guerra de tierra arrasada, no quedó piedra sobre piedra, todo está afectado por la plaga madurista. Para colmo de males, nos llegó el virus, y para agravar la situación el remedio de la cuarentena es peor que la enfermedad.

Al final tenemos un país paralizado, un masa enclaustrada, fragmentada, que sólo focalmente rompe el aislamiento brutal de una cuarentena que es más política que sanitaria; pero en definitiva, incapaz de acciones de mayor densidad. Tenemos una oposición gringa que es el complemento de miraflores: pelean, se jalan los pelos pero en secreto se reúnen y pactan, son los mismo. Por otro lado, tenemos un chavismo auténtico arrinconado, ahora es que comienza a recuperarse como opción, todavía busca una dirección, un líder que encabece su recuperación.

En estas circunstancias, ¿cuáles son las posibilidades?

Una es el estallido social, si ocurre sin orientación, sin contenido político sería una inmolación, un desperdicio de energía social.

Otra, la oposición gringa se ha mostrado inútil para ir más allá de la retórica, espera que los gringos le entreguen una colonia para administrar, ya dieron muestra de su incapacidad contratando guerras civiles como quien contrata la construcción de una pared.

Otra posibilidad es el golpe tradicional: se alza un cuartel, comienza el estira y encoge entre los militares, y puede ser que triunfe, y, entonces, se enfrente al problema del país sin la estructura organizativa para conducirlo en esta época de crisis. Es posible que salga adelante si consigue insuflar en la población la voluntad colectiva de un objetivo común.

Otra posibilidad es que el pacto entre maduro y guaidó, que ya es una realidad soterrada, aflore, se aparezcan con unas elecciones burguesas que lleven al país a un nuevo pacto de punto fijo, al regreso de la cuarta.

Otra posibilidad, que poco se explora, es el golpe del chavismo interno contra el madurismo. Lo denominamos un golpe de palacio pero puede tener muchas variantes. Sería un golpe frío, propio de las condiciones de extraordinario reflujo de masas. En esencia, sería la reivindicación histórica del chavismo. El enfrentamiento postergado, necesario, inevitable entre el chavismo auténtico, revolucionario, socialista y la traición madurista; sería la recuperación del ideario del Comandante, de la pasión revolucionaria, arrebatarle al madurismo las banderas que usurpó.

Las posibilidades son sólo eso posibilidades, ninguna tiene más probabilidades que otra, no es un problema matemático, el azar tiene mucho que ver con el rumbo, pueden suceder muchos imponderables. Lo que es cierto es que el golpe de palacio es, en estas circunstancias, una posibilidad y luce como el más viable, el de menos costo político y social. Otro asunto es el carácter de ese golpe, nos referimos al golpe con signo chavista, que relance al PSUV, que convoque al Polo Patriótico, que rescate a PDVSA devolviéndole su mística, que declare la emergencia social, económica y política.



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Toby Valderrama Antonio Aponte

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