Pandemia esperanzadora

No los nombraré, porque lo tratado en esta nota, no es cuestionar la individualidad; solo haré mención al tema, para que los aludido se reconozcan y busquemos nuevamente el camino perdido y sobre todo que prevalezca la sindéresis (es el objetivo).

Aunque todo lector de aporrea con su acuciosidad y razonamiento sabe a quienes me estoy refiriendo. Porque evidentemente en esta realidad que vivimos, alguien está obstruyendo o no quiere que se siga desarrollando el proyecto.

En el medio de la diatriba hay posiciones e intereses como los enfrentados históricamente: oprimidos y opresores, ahora envueltos en silencio, practicado por combatientes que no se sabe por cual razón están ocultando la verdad por la que lucharon y muchos quedaron sin aliento por seguir soñando, mientras otros no reconocen que abandonaron la esperanza.
La PATRIA no merece la modorra que estamos mostrando; dónde también soy cómplice del silencio.

Resulta que con la situación planteada, ideológicamente, el PUEBLO fue sacrificado.
Hubo un esfuerzo de varias generaciones, en la que estuve incluido y participando desde niño; metido hasta donde fue posible en reuniones, compartiendo, organizando con camaradas y amigos a los que quiero y respeto mucho y con los que imaginaba como sería el sueño, por el que hemos batallado juntos.

La pasábamos duro comiendo nada y a veces pan con mortadela; el barrio era una trinchera y cada día una batalla, que era de sangre pero hermosa.
En esos amigos confiaba; todos nos conocíamos, incluso los que con tiempo traicionaron porque no supieron mantener la idea revolucionaria y hoy son usurpadores del poder alcanzado por el PUEBLO.

Ahora resulta que mis amigos de aquellos tiempos de construcción: dicen los que no estaban por ninguna parte cuando tocó duro: son traidores y con campañas de descrédito los satanizan, le inventan expedientes para presentarlos: Traidores de la revolución. y al darme cuenta que la revolución no está defendida y mis amigos cuestionados, señalados por los que no estaban y ahora son los que injurian, me pregunto: ¿será que yo también traicione? porque sigo creyendo en los leales y trato de informarme para confirmar todo lo que dicen de los traidores y resulta que los análisis que aprendí en mis batallas de juventud, me hacen creer que muchas apreciaciones sesgadas y pongo la confianza en la conciencia revolucionaria adquirida y apartó a los que manipulan y defiendo sobre todo al PUEBLO ignorante que les creé; entre ellos camaradas que andan por ahí avergonzados, desacreditados, viendo desvanecerse el sueño por el que tanto lucharon y que ahora tienen usufructo los que me hacen creer que perdí el tiempo de mi vida.

Los desclasados desviaron el proyecto, apartaron principios y andan por caminos que ofrecen permanecer en confusión y no tengo la misma fuerza de antes para salir con todos mis camaradas a luchar por la PATRIA que soñamos y quitársela a estos usurpadores de poder, que lo único que tienen son medios de comunicación para seguir engañando como antes y mis amigos y yo, tenemos menos fuerza para hacerlos que se arrepientan como en el pasado.

Pero quedan valores para rendirlos con nuestra convicción comunista y desde el último aliento y el más allá de nuestros héroes, seguiremos gritando PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS Y HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.
SIN PATRIA NO QUIERO VIDA.
HAZTE CONCIENCIA.


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Antonio Machuca

Actor y militante revolucionario

 machucamelo@cantv.net

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