Historia viva

Venezuela: una obsesión esquizofrénica

Las sesiones del "parlamento" español sobre el tema Venezuela pareciera una mala costumbre, más bien un mal hábito, exactamente una obsesión esquizofrénica sobre todo cuando parlamentarios españoles de derecha dicen improperios contra ese país, tan frecuentemente, que raya en lo enfermizo y que puede tener diversos orígenes.

El historiador venezolano Alexander Torres Iriarte en su libro "Gramática de la opresión" señala una de las claves que pudieran explicar esa obsesión, en el capítulo "Hacerse rico de la noche a la mañana" Torres hace una reflexión sobre el pasado mitológico de El Dorado cuando señala..." Fue el Dorado un lugar tan ambicioso que costó la vida a incontables aventureros quienes enfrentaron hambrunas y a las raras enfermedades, libraron batallas contra los valientes indígenas. (…) donde se regó mucha sangre. Explica el autor el mito expuesto y popularizado por el conquistador y militar español Sebastián Belalcázar (1480-1551) cuyo simil actual puede ser el líder del Partido Popular español Pablo Casado, con las mismas características inquisidoras e intereses que expresó Belalcazar hace más de 400 años, aunque no con los mismos y temerarios ímpetus del viejo conquistador, quien murió en Cartagena de Indias (Colombia) donde falleció de manera "natural" después de asesinar a incontables originarios. Estas tierras, para esos españoles, siguen siendo territorio de El Dorado, es esa España franquista que se quedó en el siglo XVI y que puja a duras penas para sobrevivir desde su "ignorancia profesional".

La otra clave tiene que ver con la ansiedad psicótica, la angustia alucinógena de la derecha española de no poder dominar estos territorios como lo hizo la Monarquía Borbónica durante 300 años hasta que llegó El Libertador Simón Bolívar, su generación épica y el pueblo grancolombiano y mandó a la realeza al finiquito de su dominación o sea al tope superior del mástil de un bergantín desde donde se ve a lo lejos. Pero ese desquicio que no reconoce lo sucedido y que nos creen una provincia española todavía, es una enfermedad caracterizada por la alteración de la personalidad en la que ven alucinaciones promovidas por los medios privados de comunicación, oiga bien "medios privados de comunicación", españoles e internacionales, que no informan la verdad sobre Venezuela, sino que desinforman con mentiras y otras increíbles noticias sobre este país. El psiquiatra venezolano Erick Rodríguez estaría feliz de tratarles sus dolencias infofrénicas, eso sí, tienen que pagar sus honorarios y expreso mis disculpas a Erick por nombrarlo sobre este asunto. Al respecto puntualiza el médico psiquiatra que "ellos son así, es un comportamiento supervio (supremacista), que sufren todos los monárquicos o imperialistas" quienes se creen con propiedad de "insultar a sus súbditos". Notablemente es una distorsión de la realidad por lo tanto un comportamiento esquizoide promovido por la virtualidad mediática.

Finalmente, la clave hipotética más lamentable es que estos dirigentes españoles franquistas dependan de los dineros que les ofrece el Departamento de Estado a través de sus agencia de "ayudas" como a USAID, para odiar a Venezuela, aunque habría que averiguar si esos emolumentos vienen de lo expoliado al Estado venezolano, como lo hizo con Citgo, que, de manera oportunista, han sido hurtados y entregados a Juan Guaidó para hacerse rico de la noche a la mañana, en detrimento de las propiedades de la República Bolivariana ubicadas en Estados Unidos y que ha generado fracturas irreconciliables en la oposición venezolana, un grave error de Trump, digo siendo abogado del Diablo. Bastaría averiguar si al PP o si a Pablo Casado le ha tocado una tajada de los millones de dólares robados a Venezuela en Estados Unidos o Inglaterra, algunos de los cuales han sido invertidos en la compra de taxis en Madrid ahora propiedad del padre del parlamentario e indiciado de irregularidades venezolano Juan Guaido.

Hay muchos asuntos por averiguar y diagnosticar para tratar clínicamente a la derecha española, que obcecada por el antidiálogo están volviéndose trizas entre ellos. Un tratamiento basado en lecciones de historia universal, de España y de América les vendría bien, sería saludables toda vez que son seres humanos enfermos y merecen nuestra consideración, no obstante, el daño que hacen a millones de personas en España y en el mundo. Dios nos salve.



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Aldemaro Barrios


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