Lo andan buscando

—Compita, lo están buscando.

—¡Quién!

—La comadre de mano Pedro.

—Hombre, por Dios, no me esté dando esos sustos.

Que por poco me hago encima.

Yo pensé que era otra gente que me estaba buscando.

—Y quién va a estar buscando a limpio.

Dígame usted.

—Por ahí hay mucha gente buscando a otros y no es pa´ darle una mano de cambur precisamente.

—Y qué tiene usted que esconder, si usted, igual que yo, es un don nadie.

Dígame usted qué ha hecho, para que ande así de asustao.

—Bueno, lo único que he hecho es comprar un kilo de queso.

No creo que me estén buscando por eso.

Aunque lo saqué fiao.

Pero eso fue apenas ayer.

—No creo que el bodeguero lo haya denunciado por eso.

Porque tampoco es la primera vez que le saca fiao.

Imagino que usted le paga, porque ni de carrizo le fía.

¿Y con qué le va a pagar?

Si usted no ha tramitado la pensión.

—No me hable de eso y, mejor, cambiemos de tema.

¿Y qué quería la comadre de mano Pedro?

—Qué voy a saber yo.

Yo no soy así de entrepito como es usted.

¿Y a cuento de qué, anda usted tan asustado?

—Es que hay que andarse con cuidado.

Ese es el guaireño que está protegido, pero los demás tenemos que andar con tiento.

—No hombre, a usted no lo busca ni el bodeguero para que le pague el queso.

—Pero uno de tanto hablar puede herir a alguien sin darse cuenta y se mete en problemas.

—No se preocupe, ahorita la gente lo que está atenta es de saber dónde está más barato el aceite o el azúcar.

La gente no se está fijando en nada más.

Solo anda buscando comida un poquito más barata.

—Usted tiene razón.

Y fíjese, uno debe aprender del pasado, porque para eso es que sirve lo vivido.

Nosotros llegamos a esto por los errores cometidos por los partidos políticos, en la última década del siglo pasado.

La forma como AD trató a Pérez en su segundo mandato, que hasta lo sacaron de la presidencia.

O cómo Caldera dividió a los social cristianos.

Y todo eso en medio de una corrupción muy publicitada. Porque cualquier denunciante era muy bien recibido por la prensa, la radio o la televisión, ya que eso sumaba audiencia a granel.

Hoy el estado de cosas que se rumora, porque nada se dice como en aquellos días, es mucho mayor y más catastrófico.

—Pero la censura ayuda, compita.

—Claro que sí. Y la mano se les ha puesto pesada a estos chavecos.

Nada es fácil en estos días, ni siquiera las lecturas políticas, porque de eso nada queda.

Por lo que uno debe concluir que hay que comenzar de nuevo. Inventar el agua tibia de nuevo. En mundo donde no hay nada nuevo, todo es viejo.

—¿Entonces?

—Hay que recurrir al refrito, eso es lo que está haciendo todo el mundo.

Hay que buscar formulas que hayan dado resultado en el pasado y aplicarlas en este nuevo contexto. Porque si estamos pensando que hay que inventar algo nuevo vamos por mal camino.

Se puede repetir el mismo discurso político pero sabiendo que estamos en otro contexto. Para pasar a otro nivel es necesario que ver lo que está sucediendo.

Lo dejo porque voy a buscar a la comadre de mano Pedro.

Y le dijo: Por ahora, apriete.



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Obed Delfín


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