Equilibrio

El equilibrio es una constante dinámica dialéctica difusa, entre los casos límite contradictorios, entre las palabras pareadas paradójicas, entre las singularidades, sin perjuicio y con perjuicio, sin excepción y con excepción, equilibrio dinámico dialéctico difuso, en todos los ámbitos límbico antagónicos borrosos, aun y aún, mas y más, que no de otra suerte que como cuando, los aspecto políticos humanos densificados dialógicos diabéticos diplomáticos, la guerra y la paz, amor y odio, verdad y error, certeza y duda, razón y fe, generosidad y avaricia, y, que el equilibrio dase sin preponderancia de aspectos de los aspectos límbico adversarios. En cambio, si prevaleciera uno de los contrapesos linde contradictorios, de ellos, tráese consigo de la balanza, el desbalance perturbador pendular, de perogrullada verdad axiomática, que a paripé balanza equilibrada llámesele fidelidad, pues, un kilo de plomo y un kilo de plumas, sostiénense en equilibrio pendular armónico monótono y monotono, en que el fiel indica el tercio incluso aristotélico profundo. Asina asín así, tanto ha de estar el universo en expansión y el universo en contracción, como lo cosmogónico y lo antropocéntrico, natura y persona, en equilibrio, como onda y partícula, en que hay movimiento, hay dinámica, materia en movimiento, lo que trae consigo, perturbación en la difuminada continuidad espectral del continuo trecho estrecho arrecho, espacio y tiempo, hasta la recuperación fidedigna equilibrada, de los casos límite contradictorios borrosos, de la innegable característica propia del ser y noser, en la indeterminación védica profunda, en la sombría penumbra whitmaniana del yin y del yang, similaricadencia tautológica repetitiva platónica del contradictorio borroso 69 cojedeño, de lo consciente y de lo inconsciente, de lo cosmogónico y de lo antropocéntrico, y, que el único conocimiento de estos aspectos límbico antagónicos, es en el conocimiento del yo profundo socrático, en el conocimiento en sí esencial socrático, en la verdad socrática profunda, en la verdad cortazariana profunda, en la verdad peregrina andarina golondrina ramossucreiana, verdades profundas de equilibrio dinámico dialéctico difuso en el trecho estrecho arrecho del dicho y del hecho, como si estuviera y fuese esto, lo cosmogónico y antropocéntrico, lo consciente y lo inconsciente, el universo en expansión y el universo en contracción, la onda y la partícula, la calle de en medio, el tercio incluso aristotélico profundo, tanto de los casos límite contradictorios, el exceso y el defecto, como los aspectos límbicos antagónicos, el tercio incluso estagirita y el tercio excluso aristotélico, que emergen y visibilizan la voladura de Las torres Gemelas Neoyorkinas, y, de la discursiva discriminatoria excluyente georgebushiana, del, o estás conmigo o estás con mi enemigo, en que derrúmbase la dictadura del principio del tercio excluso de la lógica eleméntela aristotélica. Luego del equilibrio del exceso y del defecto, de La Gran Moral Aristotélica, surge el principio del tercio incluso, complementario, en la lógica elemental escolar aristotélica, del principio tercio excluso.

Como quiera que y comoquiera que, el equilibrio entre todos los casos límite contradictorios, de la forma ser y noser, téngase, hoy sostenido, de ahora en lo adelante, el tercio incluso aristotélico, junto con su contrapeso equilibrado, el tercio excluso aristotélico, tanto como un kilo de plomo y un kilo de plumas, tanto como el principio de individuación y el principio de diversificación, tanto como a Poros y Penia, tanto como la abundancia y la pobreza, tanto como el exceso y el defecto, y por la calle de en medio, tanto el tercio incluso aristotélico profundo como el amor.

Mas y más, es que tres mil y pico de años, y, el pico bien largo, no bastan, como lo fuera el reinado del principio del tercio excluso de la lógica elemental aristotélica, de abuso del uso, que todos los imperios hicieron de la escolaridad escolástica estagirita, de la rotura de equilibrios por la dominación imperial por años, y, los que hemos visto del imperio yanqui go home. Ha de venir en devenir, del hilar la ilación, tanto equilibrio entre los seres humanos, como la de los universos supra dichos, entre los aspectos límbico antagónicos, lo cosmogónico y lo antropocéntrico, natura y persona, lo consciente y lo inconsciente, y, en general, entre el ser y el noser, y entre estos, la incertidumbre profunda védica, la verdad socrática profunda, barruntada escrutada excretada sudada trabajada por el filósofo ateniense padre de la moralidad doctrinaria dialéctica, en la diagonal contrarrecíproca socrática del cuadrángulo rectángulo socrático, del teorema directo y del teorema indirecto, en el trecho estrecho arrecho, continente que contiene el contenido del equilibrio, y, aquí, sí aquí, es en donde se obtienen las mejores operaciones y los efectos deseados, entre insumos y resultados del esquema básico cibernético retroalimentario, observable en la grisura línea muestral del lienzo pictórico blanquinegro del yin y del yang, y de la tangencial grisura slash del contradictorio borroso 69 cojedeño, tal como la diagonal sombría slash de las pirámides pareadas paradójicas kelsenianas, idem a la hipotenusa gris slash de los triángulos rectángulos pitagóricos del esquema mecánico villaverdecirigliano del torbellino de ideas contradictorias einsteinianas, de las seriadas preguntas interrogativas dialógicas socráticas, de la dinámica de grupos de los casos límite contradictorios, lo consciente y lo inconsciente, de tanto equilibrio entre los seres humanos en el cuadrángulo rectángulo socrático y en el triángulo rectángulo pitagórico del teorema directo y del teorema indirecto del filósofo ateniense abanderado moral y del respeto a la ley por la que ingurgitó la bendita y maldita cicuta a la que no pudo vencer en lo material, mas y más, pero sí en lo moral, pese a la potencial perturbadora película política como decía el poeta guatemalteco Augusto Monterroso, recordando a Sócrates: "Cuando despertó, la cicuta estaba ahí." En equilibrado discurso de la inmortalidad del alma, en la diagonal contrarrecíproca del cuadrángulo rectángulo ad absurdum.

El equilibrio es una constante dinámica dialéctica difusa, entre los casos límite contradictorios, sin perjuicio y con perjuicio, sin excepción y con excepción, equilibrio dinámico dialéctico difuso, en todos los ámbitos límbico antagónicos borrosos, aun y aún, mas y más, entre los aspecto políticos humanos densificados dialógicos diabéticos diplomáticos. Esto está incrustado tanto en el Derecho Internacional Público Romano, asina como entre el Derecho Usual Ordinario Romano y el Derecho Inusual Extraordinario Norteamericano. El equilibrio, es equilibrio jurisprudencial digestoiano, planteado en la definición jurisprudencial ulpianoiana: "El conocimiento de las cosas divinas y humanas, y la ciencia de lo justo y de lo injusto." El equilibrio contradictorio borroso romano, entre lo divino y lo humano, entre lo justo y lo injusto. Sí, ahí, en el contradictorio borroso 69 cojedeño, en que un guarismo es plomo y el otro es pluma, cuando uno de los aspectos sobrepónese, rómpese el equilibrio dinámico dialéctico dialógico diabético difuso, en lo político económico social ecológico cultural. Y, en esto es común, el abuso del uso. Y, en esto, han sido todos los imperios que con el subyugar exclusivo racial, los abanderados de la actitud desequilibrada del mundo. Sí, esto ha ocurrido, ocurre y ocurrirá, siempre que la lógica elemental aristotélica, histórica impuesta a macha martillo, pues, lo que está permitido, no está prohibido. Principio abusado por el uso de USA, que ha tenido el respaldo de la lógica aristotélica, arriba dicha, con la preponderancia del principio del tercio excluso, o sea, "o estás conmigo o estás con mi enemigo." Lo que rompe el equilibrio en comento.

Como quiera que y comoquiera que, el equilibrio es una constante dinámica dialéctica difusa, entre los casos límite contradictorios, sin perjuicio y con perjuicio, sin excepción y con excepción, con digresión y sin digresión, equilibrio dinámico dialéctico difuso, el equilibrio, deséese y no deséese, ha de existir siempre, tanto en todos los ámbitos límbico antagónicos borrosos, aun y aún, mas y más, como en los aspecto políticos humanos densificados dialógicos diabéticos diplomáticos difusos de lo divino y de lo humano , de lo justo y de lo injusto, del exceso y del defecto, como el equilibrio dinámico dialectico difuso del universo en expansión y del universo en contracción, como el equilibrio dinámico dialectico difuso de onda y de partícula, como el equilibrio dinámico dialectico difuso de natura y de persona, como el equilibrio dinámico dialectico difuso de lo cosmogónico y de lo antropocéntrico, contenidos que contiene el continente de continentes, el ser y el noser, casos límite contradictorios borrosos de la literatura védica upanishad sánscrita de la nueva orientación einsteiniana de la modernidad ilustrada originaria, en correspondencia biunívoca inseparable, tanto con el contradictorio borroso 69 cojedeño, y, con igual grafía de la hoja compositiva legeriana, como similaricadencia tautológica repetitiva platónica del yin y del yang en lienzos pictóricos blanquinegros, en que la línea límite límbica cortapisa gris, es la combinatoria borrosa difusa de lo blanco y lo negro, es la penumbra sombría whitmaniana, es la gris difuminación continua espectral entre onda y partícula, entre universo en expansión y universo en contracción, ahí, sí, ahí, en esa nube gris del blanco y el negro, está el equilibrio dinámico dialéctico difuso diplomático diabético de todos las apariencias linde antitéticas absurdas agrisadas, de lo político económico social ecológico cultural, que el hombre y la mujer, lo cóncavo y lo convexo, no termina de barruntar ni excretar ni sudar ni trabajar. Con excepción y sin excepción, con digresión y sin digresión, es en Venezuela donde estos planteamientos han de estar en movimiento histórico sinusoidal, en los hechos en entera ejecución, la búsqueda sostenida sistemática del equilibrio dinámico dialéctico diplomático diabético bolivariano del presidente venezolano estadista y el presidente anti estadista colombiano, en el Derecho Usual Ordinario Romano y el Derecho Inusual Extraordinario Norteamericano. Pelea, cazada que está ganando el presidente venezolano, que de algo le ha servido la pasantía por la cancillería y relaciones exteriores, porque por ahí, han pasado muchos, pero el presidente en este 2020, se los lleva en los cachos. O sea, que el Comandante Chávez, no equivocose. Dejó a Nicolás, que no a Adán, como Fidel a Raúl.

Si el equilibrio dinámico dialéctico dialógico difuso entre todos los casos límite contradictorios, de la forma ser y noser, ha de tenerse siempre y, hoy sostenido, desde el 11/09/2001, con la voladura de Las Torres Gemelas Neoyorquinas. Entonces sea dicho que de ahora en lo adelante, hase de sostener el tercio incluso aristotélico, junto con tercio excluso aristotélico. Ergo vergo sea dicho que el tercio incluso aristotélico profundo del exceso y del defecto de La Gran Moral Aristotélica, entre el tercio excluso y el tercio incluso, ha de estar, por siempre, el equilibrio dinámico dialéctico dialógico difuso. Ergo vergo sea dicho que el equilibrio dinámico dialéctico difuso, engasta en color forma y tamaño con la límbica grisura imperceptible del lienzo pictórico blanquinegro del yin y del yang, con la línea agrisada imperceptible de la hoja compositiva legeriana. Ergo vergo sea dicho que el equilibrio dinámico dialéctico dialógico diplomático ha de estar en correspondencia biunívoca inseparable con la línea tangencial cóncava y convexa del contradictorio borroso 69 cojedeño. Ergo vergo sea dicho que el equilibrio dinámico dialéctico difuso diplomático diabético es equilibrio, entre la razón y la sinrazón, entre la individuación y la diversificación, llevado, dicho equilibrio, entre todas las singularidades límbicas sinusoidales del movimiento real experiencial histórico político económico ecológico cultural, hechura en entera ejecución. Ergo vergo sea dicho que la diplomacia bolivariana venezolana equilibrada está llevando a la diplomacia monrroeiana colombiana al equilibrio dinámico dialéctico dialógico diabético diplomático difuso del siglo XXI.

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Miguel Homero Balza Lima


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