Manual chavista para resucitar a Guaidó

Para mí es absolutamente claro que la política se parece más a las intrigas de Juego de Tronos que al reino idílico donde vive La Cenicienta. De manera que las negociaciones de trastienda del Gobierno con el grupo de gorditos corruptos e impresentables que encabeza Luis Parra las veo como un hecho natural. Lo malo es que después quieran vernos caras de pendejos y pretendan vendernos la idea de que eso fue un rollo de unos opositores y nosotros no tuvimos nada que ver. Es evidente que la movilización militar-policial y de militantes que vimos el 5 y el 15 de enero fue para apoyar a la facción de Parra contra la de la Guaidó, y que ya se sabía muy bien todo lo que iba a ocurrir porque fuimos parte del escenario (fuimos es un decir solidario, yo no tuve nada que ver con eso). Véase lo que escribió Francisco Torrealba, jefe de la fracción del Bloque de la Patria de la AN, el día 4 de enero: "La sesión de mañana de la Asamblea Nacional (aun en desacato) promete. El Bloque de la Patria (la mayor de las minorías) asistirá en bloque con tod@s sus diputad@s ¡¡No se la pueden perder!! ¡¡Ya pinta de histórica por donde la vean!! ¡Les aseguro que va estar muy buena!" Más allá de esta extraña manía de creer que cualquier vaina es histórica… ¿qué comes que adivinas, Francisco?

Sabido, pues, que la posición del Bloque de la Patria fue negociada con Parra y su combo, y que es falso que en el triste show del 5 de enero no tuviese nada que ver el Gobierno, consideremos distintos aspectos que vienen al caso. Por ejemplo, mentir sin más ni más atenta contra la credibilidad de quién miente, pero eso parece ser un mal incurable de la fauna política venezolana. Es algo bien feo, pero eso es lo que tenemos y no es lo peor de todo.

Es claro que Guaidó no tiene más destino que no sea el de languidecer y desaparecer, adentro y afuera. Por eso mismo no entiendo el beneficio de todo este degradante follón que se ha armado en torno a algo tan nulo y moribundo como la Asamblea Nacional en desacato. Más bien yo hubiese dejado que se posesionara otra vez como presidente de esa entelequia y que se siguiera exponiendo públicamente para que terminara de fracasar y perder los pocos apoyos que todavía le quedan. Eso va a ocurrir de todas maneras, pero él no es el problema, como se sabe. Y aquí me meteré en aguas más profundas, pero antes invito a los dirigentes chavistas, los que puedan, a que se pasen por un mercado, o aborden una buseta o se monten en el Metro con una libretica y anoten cuántas veces escuchan a los ciudadanos hablando de la Asamblea Nacional: la libretica se quedaría sin estrenar porque la mayoría de este pueblo aguantador y paciente lo que anda es pendiente de cómo lidiar con el bachaqueo, la especulación, la actuación brutal de los comerciantes dolarizados, y todos jodidos con este capitalismo salvaje que la burguesía mundial nos clava todos los días.

Ni siquiera me preocupa el efecto que nuestro show de enero tiene en los factores del poder mundial pro imperialista, ellos necesitan de muy poco para seguir fregando a todo el mundo. Lo que pasa es que su poder mediático y cultural es infinitamente superior al nuestro y eso no se va a resolver de la noche a la mañana ni con diez congresos de comunicación. Si se la ponemos bombita y le suministramos los insumos para alimentar sus matrices y sus manipulaciones, los van a usar a su antojo, maniobrando con su experiencia en esos menesteres, con su poderosa red de medios de comunicación, con sus ingentes recursos.

No soy amigo de la violencia, pero en realidad me importa muy poco si a estos canallas de la derecha extremista alguien les cae a palos, ellos se merecen cada coñazo que se les pueda dar, porque su sueño es que las bombas imperiales caigan sobre nuestras cabezas, y masacren a nuestros niños, a nuestras familias, a nuestros amigos, a nuestros camaradas. Verdugo no pide clemencia. En todo caso, el 15 de enero Guaidó venía con su horda minoritaria a tratar de entrar a la fuerza al Palacio Federal Legislativo, así que no hubo ninguna agresión sino un enfrentamiento en el que nosotros ganamos y el idiota tuvo que irse con su música a otra parte. Lo que pasa es que no es eso lo que corre hoy por el mundo, sino la imagen de unas fuerzas militares y civiles supuestamente armados agrediendo a unas pobres víctimas que solo quieren ejercer sus derechos democráticos y lo cual trata de impedir la "dictadura" de Maduro. Y eso lo están viendo no solo los poderosos, sino también los pueblos cuyo apoyo necesitamos y a los cuales queremos servir de ejemplo.

Esto nos lleva a otra cosa. Ya he dicho en alguna oportunidad que no vivo de consignas ¿Venceremos? ¿Quiénes, nosotros solos? ¿Venceremos si no vence todo el pueblo humano al imperialismo? Hace poco vi una cuña que se exhibe en la televisión de Vietnam. No entendí sus palabras, por supuesto, pero sí sus imágenes, de clara orientación capitalista. Me dolió un poco pensando en todo lo que hizo ese pueblo para expulsar de su territorio a Estados Unidos. No estoy criticando a los vietnamitas, sino puntualizando cuán fuerte es aun el capitalismo y cuán grande nuestra responsabilidad en la lucha por una nueva cultura, por una nueva civilización. Cualquier cosa que hagamos en Venezuela va a afectar la lucha de todos los pueblos.

Ahora bien ¿qué pierde Guaidó con todo este espectáculo? Absolutamente nada, él va igual palo abajo sin remedio. Más bien gana, porque hoy aparece otra vez como una víctima de la "dictadura" ¿Qué ganamos nosotros para que valga la pena ese precio que pagamos a nivel de imagen? Que alguien me lo explique. Entretanto, no compraré el 5 de enero como algo "histórico" o glorioso ¿Será que ganaron algo Parra y sus secuaces? Explíquenme por favor.

Y hay más. En la sesión de la ANC del miércoles pasado llegó la orden de mudar las reuniones de comisiones a los espacios externos del Palacio Federal Legislativo (fue algo que nadie discutió y nadie aprobó con su voto, como se hace en los parlamentos, se hizo a lo mero macho). Esto es supuestamente para proteger el Palacio Federal Legislativo. Me gustó mucho más la idea que presentó Diosdado Cabello de hacer guardias de alerta temprana y si vienen los bichos de la derecha con su violencia, estar preparados para mover la milicia, los colectivos, lo que sea para pararlos en seco. Ya estamos metidos en este peo, no podemos hacer nada por ahora. Todo se parió ese fatídico 5 de enero cuando quisimos pasarnos de vivos y terminamos otra vez entrampados en esta polarización infinita con la extrema derecha, de la que la mayoría del pueblo es mudo espectador.

Yo, que soy fanático de la realidad, tendré que ir a reunirme en ese campamento que se montó en el Palacio, pero bajo protesta, porque se invirtió un realero para acondicionar el edificio La Francia y permitir que allí se reunieran las comisiones para adelantar su difícil trabajo en las mejores condiciones posibles. Estoy claro: si la absoluta mayoría de los constituyentes son del PSUV y están acostumbrados a esta manera de hacer las cosas, pues iré al campamento a cumplir con mi trabajo. Eso sí, yo siempre aclaro que soy parte del perraje, y a los perros nos hace falta ladrar de vez en cuando. Al menos que se me conceda eso.



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Néstor Francia


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