Entre el teniente coronel Tejero a el teniente coronel Chávez, España siglo XX, Venezuela siglo XXI

Me encanta ver a la militancia de "izquierda" continental gritando en Chile, Argentina o Uruguay "fuera milicos" pero si los milicos esos que ellos tanto rechazan en sus naciones la aplauden en Venezuela, la marcialidad esta ocasión se intentó posesionar de un espacio eminentemente civil, lo asumió como un objetivo militar e intento hacer de los diputados electos por votación popular su rehén, aplastar la disidencia, ordenar a quien se atreva a disentir y aplastar cual si fuera el enemigo a vencer y a destruir.

Es más fácil discutir y razonar con cualquier civil que con un militar cuyas órdenes son anular a quien se oponga a un gobierno, no hay razones, no hay ley, no hay argumentos. Solo la obediencia debida, el deber de obedecer al superior, el ver al civil como un vil gusano que se deberá cuadrar frente a la jerarquía de un soldado, un oficial o cualquiera de esos que desde los cuarteles se sienten dueños del honor, la razón, la patria, la historia (por cierto bastante desafortunada con la gerencia militar del siglo XXI) son parte muy pequeña de una nación, y además no me representan y los percibo como un ejército de ocupación cuyo único enemigo es el pueblo que deberían defender.

No puedo decir que Guaido me representa o que me cae bien Henry Ramos, pero no puedo negar que entre civiles por fuertes que sean las discusiones generalmente impera el espíritu de civilidad, un militar impone, veja, intimida, amenaza, persigue, insulta, amedrenta e intenta imponer por medio de la fuerza su opinión y su mando. Recordando a al cantor chileno creo que a los militares venezolanos le queda como anillo al dedo aquella estrofa de Víctor Jara (por cierto asesinado por militares) tan militares como Padrino o Pedro Carreño. Pero vayamos al artista y su letra:

Que los derechos humanos

los violan en tantas partes,

en América Latina

domingo, lunes y martes.

Nos imponen militares

para sojuzgar los pueblos,

dictadores, asesinos,

gorilas y generales.

Quien se le ocurra recorrer a Venezuela en autobús conocerá lo que es convivir cada 70 u 80 kilómetros con un grupo de militares que hacen de las suyas, que te detienen, te bajan del autobús, te revisan el equipaje, se apropian generalmente de algo que les agrade desde un kilo de queso, hasta un par de zapatos que sea de su agrado y no hay argumento que valga o que te sirva, mi último viaje hace un par de años desde San Cristóbal a Mérida me hicieron bajar de la unidad de transporte colectivo 4 veces, llegué a Mérida alguna vez una ciudad limpia y con mucha actividad universitaria, hoy un desierto, descuidada e insegura, con comercios cerrados, sin transporte colectivo, con militares asumiendo tareas de policía, con el miedo dibujado en el rostro de todo aquel que no sea policía, patriota cooperante o colectivo (colectivos bandas paramilitares), informante o repartidor de cajas de CLAP.

Compra y venta de diputados o una clapbancada los señalamientos de compra y venta de legisladores electos hoy participan de manera vulgar en un plan perverso de apropiarse de una de las pocas instancias civiles que sobreviven a los ataques, a las escaramuzas, a las acciones cuartelarias. Hoy el CNE se confunde con la GNB y al parecer esta última es la que intenta imponernos su manera de ver el mundo, de razonar, de disentir, de apreciar el arte y la palabra.

Yo a los militares los miró con suspicacia, la historia de Venezuela tuvo en toda su historia republicana muy pocos años de vida regida por civiles, por instituciones republicanas, con errores, fallas pero generalmente pudimos ser oposición y asumirla hoy a partir de la asonada de aquel intento de Golpe de Estado, intentó que es celebrado por los militares venezolanos, como los militares chilenos celebran el 11 de septiembre o sea la caída de un gobierno civil en Chile.

Rojo/rojito algo que fue la consigna de Rafael Ramírez en sus años de zar de PDVSA hoy esa industria es solo un cascarón vacío, lo único rojo rojito es la sangre de miles de venezolanos asesinados por los cuerpos de seguridad del Estado, las cifras de contabilidad de todas las empresas del Estado, la huida de millones de compatriotas que escapan del terror militarista, que parten sin más equipaje que su propia vida.

Solo falta que Padrino López y los suyos imiten al teniente coronel Antonio Tejero (el español) que el 23 de febrero de 1981 tomó el Congreso de Los diputados en España y se asuman como jefes del poder legislativo (aunque ya detentan el poder en Venezuela) les quedan piedras en el camino, las universidades, el magisterio, la Asamblea Nacional, los indígenas. Esos resisten y con ellos resistimos, en este momento no es un problema complejo en la civilidad frente a la marcialidad. Los militares deben estar subordinados al poder civil y nunca al contrario, es la vida de una nación civilizada: https://www.youtube.com/watch?v=0g0lU8vu0KY



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Yuri Valecillo


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