Venezuela no tolera un presidente obrero y menos un obrero presidente (lII)

En las dos anteriores entregas de éste ensayo politológico, hemos argumentado suficientemente la no vigencia y/o validez de la denominación: PRESIDENTE OBRERO, con el cual se intenta identificar al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Hoy nos ocuparemos del término: Obrero Presidente.

Para nuestra cultura política e histórica, nos resulta muy difícil no asociar el nombre Bolívar con "El Libertador". En el inconsciente colectivo se dan asociaciones que determinan conductas motivadoras que sirven de guía para la acción política y hasta religiosa. Cada palabra asociada a otra genera una toma de posición de quien la emite como el que la oye o lee. Un ejemplo de esto es la frase: "Chávez, El Comandante Eterno" , inmediatamente los evangélicos reaccionan y te dicen: "el único eterno es Dios".

Si ya el término: "Presidente Obrero", se percibe como un contrasentido jurídico-sociológico, nos podremos imaginar cómo se percibe el termino: "Obrero-Presidente"?. Es como un Anatema, una herejía o algo similar. (se permite buscar diccionarios).

Si el asunto fuera solamente de términos, justificables por estar inmersa nuestra nación en un proceso revolucionario, donde hay que hacer cambios semánticos, conceptuales y culturales a fin de darle originalidad a la Revolución Socialista Bolivariana del Siglo XXI, no habría que ocuparse de ello. Pero el asunto es más profundo y delicado, pues se está utilizando una terminología que afecta a la esencia misma del proceso revolucionario socialista que queremos vivir los que optamos por El Socialismo.

Hay que dilucidar el término "Obrero", a partir de la experiencia venezolana, para darnos cuenta del absurdo que significa utilizarlo con fines ideológicos. La clasificación de Obrero es para la sociedad venezolana en general, un término peyorativo: "tú lo que eres es un pobre obrero", "un pobre campesino", "un pobre negro"; todo esto sale sola de la sinonimia lingüística del venezolano común. Un obrero es considerado un iletrado, inculto, sin dignidad, que vive y debe vivir con gente de su clase en espacios definidos y apartados de la gente de bien, culta y con recursos económicos. Esa es la percepción que yo he sentido durante mis 80 años de vida. Un obrero es considerado un "don nadie" si quiere ser alguien debe ir a una universidad y dejar de ser obrero para obtener un título profesional. Las frases: "Yo quiero que mi hijo estudie para que sea alguien". "Yo no quiero que mis hijos tengan la misma suerte que yo". "Yo no quiero que mis hijos se jodan como me jodi yo", "Mi hijo será doctor" reflejan una posición existencial en la psiquis del venezolano que no se borra con la figura del Obrero Presidente. Se los digo yo, que fui un obrero privilegiado en los años 60 y también como activista sindical en la industria cigarrillera.

La esencia de ser obrero es la de obedecer las órdenes que les da su patrón, que es quien le compra su mano de obra o servicios por un determinado tiempo. El obrero actual es el producto de un proceso evolutivo que pasó de ser Esclavo, a Siervo de la gleba y ahora con el desarrollo del Capitalismo es Obrero. El Obrero desaparecerá cuando muera El Capitalismo. Si eso está lejos o cerca, no dependerá de que tengamos en Venezuela un Obrero Presidente. Aquí en Mérida, donde la figura del obrero es inexistente, quien lo reemplaza es el policía. En las marchas estudiantiles estos le gritan en sus caras: "A estudiar, a estudiar; sino a policía va a parar".

En una factoría, el Obrero es el lumpen. Puede ser sustituido y reemplazado de forma inmediata si llegara a faltar a los reglamentos de la empresa. En esencia es un esclavo contratado por horas; pagadas con una tarifa que la determina el empleador. Un capitalismo rentístico o financiero como es el venezolano no ha generado masas obreras organizadas y conscientes de su papel productivo y menos con conciencia de clase social. De allí que los empresarios venezolanos hacen desastres contra el pueblo y los trabajadores de ellas, ni se dan por enterados, ni les importa, siendo ellos mismos parte de ese pueblo que sufre las consecuencias.

Para un obrero su única preocupación es que el día viernes le paguen su salario por las horas trabajadas. Si es poco y no le alcanza para sus gastos, se rebuscará robando al empresario, para desquitarse de lo que hace la empresa con él. "ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón". dicen.

Se es obrero por necesidad, no por vocación o sentido de clase social. A nadie le gusta trabajar para que otra persona se beneficie con su trabajo. El éxito del patrón está en hacerle creer al obrero que le está haciendo un favor con darle trabajo. "Gracias a mi puedes comer y llevarle algo a tu familia". Cuando un obrero se va de la empresa, por las razones que sean, el patrón lo verá como un malagradecido que no supo valorar lo que él hizo para poder pagarle cada semana.

Todos los que estamos imbuidos en este proceso político sabemos que Nicolás Maduro Moro, no es un Obrero, no es su esencia, no se ha embarrado las manos como tal. El haber trabajado algunos años como conductor de unidades de transporte de pasajeros en el Metro de Caracas y haber actuado como sindicalista en ese sector, no lo desmerita para ser considerado dentro de la categoría de obrero; él llegó y se instaló en la categoría de Empleado del Metro, el cual es un ente del Estado de servicio público y los que trabajan para este ente son Servidores Públicos. En si, El Metro no tiene obreros, los que hacen las faenas de limpieza y mantenimiento son contratados por cooperativas y pequeñas empresas de mantenimiento que se lucran mediante la venta del servicio a la C.A. Metro.

El concepto "Presidente Obrero" afecta a la República y a su Constitución; el termino OBRERO PRESIDENTE, afecta al proyecto político y a la ideología que le sustenta. Llamarse "Obrero Presidente", en un régimen económico capitalista neoliberal, para realizar las políticas económicas de éste, lo que hace es fortalecer al enemigo histórico de la clase trabajadora, que es el explotador capitalista. Esto es algo parecido al "accionariado obrero", donde ellos compran minoritariamente las acciones de las empresas en las cuales son explotados. Vender la idea de ser alguien que no se es, es un fraude. Y en este caso en particular causa daño a la fe de los más desposeídos de esta sociedad.

Dicho todo lo anterior no encontramos lógica alguna para identificarse como" Obrero", no teniendo un Patrón que le explote su fuerza de trabajo. La consigna de: "Mandar obedeciendo" no llena los requisitos para ser considerado un obrero que manda obedeciendo al pueblo, pues él como obrero no puede mandar a un pueblo que no es obediente y menos a un pueblo revolucionario. Podríamos aceptar que se denomine así mismo como un "Trabajador Presidente" y que el pueblo lo bautice como "Presidente Trabajador", si llega a ganarse esa calificación. Decir que, en Venezuela, por vez primera, un Obrero llega a la Presidencia de la República; es lo mismo decir: que en USA, por vez primera, un Negro llega a la presidencia de ese país. Ya sabemos lo que pasó, que hasta los Negros votaron masivamente por Trump.

Nota: con esta tercera entrega culmino el ensayo. Gracias a Aporrea, he podido decir lo que pienso y siento sobre el tema, espero que sea de alguna utilidad a los que estudian las Ciencias Políticas.



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Juan Veroes


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