Con el salario mínimo que midas, serás medido

Sin darnos cuentas, regresamos a la política de albañal, a las pequeñas intrigas, a la trampita evidente; volvimos a las mentiras desnudas, a los olvidos convenientes. Nos atrapó la falsa política, nos sumergimos en el pragmatismo.

Sólo que ahora el juego no tiene el amortiguador del petróleo, esa es la gran tragedia de estos políticos de pacotilla: ya no hay botín. El país es un cascarón vacío, una vieja casa que se derrumba en su abandono. La situación es alarmante, el salario mínimo se evaporó junto al prestigio y la eficacia del gobierno. Nada funciona, estamos criando una nueva generación de desnutridos de cuerpo y alma. Mientras el país se disuelve, los gobernantes, todos, los del gobierno y de la oposición, juegan a la falsa política, viven un teatro del absurdo.

Es señal del deterioro que el tema que hoy ocupa a los venezolanos sea una reunión de cadáveres insepultos, de partidos fantasmas, de dirigentes deslavados, de gobernantes de salida, que se reúnen por enésima vez para hacer un pacto de “Alí Baba”. El país se derrumba y estos pilletes preocupados por sus próximos puestos, por seguir flotando como hace ya más de medio siglo. Se perdió la decencia, la mínima vergüenza, disponen de las instituciones como en un juego de muñecas; los tribunales dictan sentencias a su medida, el cne es una excrecencia de Miraflores, nada queda en pie. Las funestas acusaciones del ministro de propaganda Jorge Rodríguez compiten en rencor con las acusaciones del fiscal poeta antes. Estos dos personajes, junto al programa de los miércoles, conforman el entramado judicial espurio del madurismo.

El país está desguarnecido en manos de estas mafias que lo han llevado a la extinción. Es de vida o muerte construir una alternativa que irrumpa en el paisaje político con asombro, sin red de seguridad, pero con alta eficiencia política, con tino para aprehender la realidad, con suficiente virilidad para correr riesgo. El país necesita una referencia, una esperanza. No hablamos de la inmediatez del roba gallinas, sino de la profundidad de la visión histórica. Esa es la lectura que se le debe dar a la situación.

No se trata nada más de resolver la ciénaga que es este gobierno, el asunto a decidir es hacia dónde vamos, qué seremos mañana. Es iluso pensar que saliendo de este gobierno todo se arreglará, es un autoengaño no revisarnos como sociedad, no entender que gobierno y sociedad son parte del mismo complejo, los dos se reflejan mutuamente, se determinan. Debemos preguntarnos ¿cómo fue que dejamos coger vuelo a este gobierno, qué nos pasó para dejarnos maltratar hasta el punto de la extinción? Debemos preguntarnos ¿cómo el país en lugar de pelear prefirió irse por millones, en un éxodo bíblico que asombra al mundo, por qué no hay solidaridad con los presos más allá de los gritos de los familiares, por qué dejamos inermes a los dirigentes que denunciaron el desastre, por qué permitimos su desprestigio, su prisión, el desarme espiritual, por qué el silencio en las calles y en los corazones?

Es así, se impone una gran batalla de reconstrucción de las almas, de las relaciones humanas, que comienza por un tremendo impacto, un estremecimiento al alma colectiva, salirse de lo convencional. El momento es de los verdaderos patriotas, los que tienen la visión profunda y el coraje alto.


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Toby Valderrama Antonio Aponte

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