El Capitán de Corbeta

—¿Será que el destino del hombre es malograrse a sí mismo? Compita.

—Por qué dice usted eso, caramba.

—Es que la noticia de la muerte del Capitán de Corbeta es asunto serio, aunque lo quieran hacer pasar por debajo de la mesa. Como si no tuviese ni familia ni dolientes. Y cómo si no estuviese ocurriendo nada.

—Ya lo quieren tratar como un trapo, como si no tuviese una familia, una vida y personas que lo apreciaran, así es la costumbre entre estos muérganos. Que nada les duele de los demás.

—Cada muerto es tratado con la mayor indiferencia. Y dicen que le dieron duro.

—¿Había razón para hacerle eso a ese hombre? Un individuo que ha servido al país. No hay razón y no porque sea militar, sino porque es un ciudadano y una persona.

—Hay una noticia que dice que lo dejaron en silla de ruedas, que «no hablaba» que solo «pedía auxilio a su abogado». Y que el cristiano «no entendía ni escuchaba bien». ¿Usted se imagina en que estado dejaron a ese hombre?

—Dice que «le pedían ponerse en pie pero no podía moverse».

Hay que ser crueles para ensañarse con un individuo de esa manera. Solo en un régimen de pervertidos es posible hacer eso. Y cada ministro con su cara de palo, no tienen vergüenza.

—Si el juez no lo manda pa´l hospital se hubiese muerto ahí mismo como un perro o en cualquier celda. ¡Dios bendito!

—Compita, uno lee esas noticias y tiene que tragar grueso. Se le enfría el guarapo a cualquiera.

¿Cómo estará esa familia? O es que estos chavecos creen que ese hombre era solo en este mundo, sin madre sin hijos y sin esposa. Así no se trata a ningún ser humano.

—Y eso que en días pasados vino la Bachelet. Esa cómo que es la respuesta por la visita.

Y estos chavecos son los que se las pasan homenajeando a este y aquel porque fueron asesinados y torturados. Y mire lo que hacen.

¿Qué dirán los hermanitos? Que tanto han vivido de que al taita lo mataron en tortura.

—En casa de herrero cuchillo de palo.

Estos se ensañan con quienes no les deben obediencia y sumisión. Y todo por una tal revolución de pacotilla, revolución que ha terminado por ser hambreadora y convertirnos en unos miserables.

—El ministro de guerra interna se lavó las manos con un comunicado y listo, pasen la hoja digo. Como si ese muerto no les perteneciese, como si no fuese parte del ejército nacional.

Y el comunicado dice que «ratifica su compromiso en el cumplimiento de la política del Estado venezolano de indefectible respeto a los derechos humanos». Hay que tenerlas cuadradas y ser cara dura.

—La cara no les falta. Se acuerda de la carrandanga de muchachos que mataron en el autopista allá en el 2017 y muertos se quedaron.

Y qué fue un «desmayo» y de allí se murió.

—Dicen que «a pesar de brindársele la debida atención médica, falleció». Usted se cree esa muela.

—Bastante difícil de tragarse esa coba. No voy a decir nada sobre eso, porque serían especulaciones. Pero en estos días sale la otra versión de cómo lo trataron, si es que lo trataron, en el hospital. A lo mejor estaban ocupados porque había alguna cadena nacional o alguna retransmisión de «Aló difunto».

—Ya llegarán las versiones respectivas. Eso se aclara.

Mire que ya designaron al fiscalete.

—A diablo inútil. Y no lo dijo para alabarlo. Porque los meritos se los ha ganado por sí solo.

Imagínese usted que el mentado fiscalete tiene que aclarar «que el Ministerio Público adelanta con rigor las primeras experticias, con carácter objetivo, independiente e imparcial».

—Si eso se tiene que aclarar es porque las aguas son muy turbias. Eso sería lo normal en las funciones de tal Ministerio. En condiciones normales no habría porque ponerse a decirlo.

—Debe ser que nadie cree en la forma en como trabajan.

—Ah bueno, se han visto casos y bastantes. Uno espera que empiecen a trabajar y ya, pero que tengan que aclarar que van a ser «objetivos e imparciales». Que va papá, por ahí no van los tiros.

Esos van a empezar a dar más vueltas que perro antes de echarse y dejar eso así.

—Con esas malas acciones lo que van es aniquilando, poco a poco, la vida material y espiritual de la gente. Estos chavecos lo que buscan es mantener su miserable existencia en el gobierno metiéndole miedo y terror a la población. Ese es el fin.

—Bueno, todo esto es triste, en verdad.

En junio no han caído las aguas de Dios. ¿Por qué será?

Le dijo: Por ahora, apriete.

 



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Obed Delfín


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