La guerra y la ofensiva

La guerra imperialista y la actual cúpula ultrareaccionaria que gobierna a los EEUU y los mercenarios que transitoriamente ocupan cargos de gobierno en esos países y desde sus patios traseros le hacen coro a sus políticas intervencionistas y donde sus medios diplomáticos han experimentado en forma y contenido una agresión al pueblo de Venezuela que nos obliga a estudiar este fenómeno en profundidad, para que mas temprano que tarde el pueblo de Simon Bolívar  y Chavez encabece  una victoria contundente. Podemos señalar que contra nuestro país el laboratorio  guerrerista del pentágono ha experimentado las mas variadas  formulas para ocupar el territorio nacional e instalar un gobierno  servil a los intereses del gran capital monopolista e imperialista.

Si,  el imperio nos cobra hoy haber reivindicado  el ideal de nuestro Libertador  Simón Bolívar y el comandante Chavez asumiéndolo con  firmeza y valentía;  ordeno a Nicolas Maduro  darle continuidad a esta misión histórica; de ahí  que la ofensiva  antiimperialista tiene que ser y así esperamos se dé cuidadosamente  estructurada. No vemos con buenos ojos la notoria  y manifiesta  propuestas de los policamburistas y las dobles militancias en los niveles de dirección nacional y regional; los cargos son miles; pero los ocupantes son cien, lo que indica que para la ofensiva organizada nos faltan novecientos activos. Esto es una relación matemáticamente simple. Si creemos verdaderamente  en el desarrollo de una guerra prolongada contra Venezuela; los gobernadores y alcaldes deben centrar su esfuerzo en garantizar que su región sea una zona liberada y un modelo de desarrollo económico y productivo que ayude en la acción a cumplir el legado del comandante supremo. Las estructuras de la gobernación y de la alcaldía no deben ser las mismas partidistas.

La ofensiva diplomática y el plan político a nivel internacional podemos catalogarla como de exitosa y en vías cada vez mas fuertes hacia una victoria con la ayuda  de pueblos hermanos; igualmente las movilizaciones  que en el país se han producido son indicadoras que en Venezuela existe una vanguardia popular que exige lealtad a quienes están ocupando espacios de gobierno y tienen el deber de atender la problemática del pueblo en todos los aspectos; es por ello que hoy quienes son ministros por ejemplo de la industria petrolera, siderúrgica, minera, eléctrica, aluminio, salud, educación, etc deben dar respuestas  a este pueblo por la productividad y la honestidad de la administración de los bienes de la nación. El pueblo exige resultados no discursos.



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Luís Roa


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