Uno más

El golpe de estado fracasó

Para cualquier observador político, se hizo evidente, desde su inicio, que las acciones desarrolladas por la oposición desde comienzos de año, con el nombramiento del diputado Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional en desacato y luego su autoproclamación en una avenida de Caracas, el pasado 23 de enero, como presidente pirata de Venezuela, estaba enmarcado dentro de un plan, concebido el año pasado, desde el exterior, con factura estadounidense, y que tenía como finalidad concretar un golpe de estado progresivo destinado a derrocar el gobierno legítimo del Presidente Constitucional Nicolás Maduro.

En dicho plan, en el que, por supuesto, estaban incorporadas las acciones que se venían desarrollando anticipadamente, tales como, la desestabilización y cerco económico, apuntando a extremar la angustia y malestar popular, y la agresión política y diplomática del llamado Grupo de Lima, con la que se pretendía aislar al país, jugaba un papel muy importante la creación mediática de la matriz de opinión de que Venezuela necesitaba con urgencia "ayuda humanitaria" para con ello justificar la intervención extranjera y poder materializar el golpe de estado.

El tiro, una vez más, les salió por la culata, la fulana "ayuda humanitaria" estadounidense no entró al país, no pudieron soliviantar al pueblo, no lograron embaucar en la intentona a sectores de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y solo alcanzaron confundir, con sus falsas noticias, a una parte minoritaria de los gobiernos del mundo (de 193 países apenas 51 gobiernos, que no los pueblos, reconocieron al petimetre de Guaidó como presidente).

En 20 años de proceso bolivariano han intentado muchas veces tumbar al gobierno por la vía golpista y todas esas veces han fracasado. Ahora, una vez más les toca conocer el sinsabor de la derrota, contribuyendo a llenar de más frustraciones a sus seguidores. Hasta cuándo. Cómo les cuesta entender a los opositores sensatos que el camino que se impone es el de la lucha política, sin el tutelaje imperialista; pero, para ello, cómo que es necesario cambiar a esa dirigencia inepta e ineficaz, o sea, algo así como aplicarle un efectivo golpe de estado. No hay de qué.



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Miguel Ugas

Miembro de la coordinación nacional del MoMAC

 miguelugas@gmail.com

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