La pesadilla de la guerra

"Podemos salvar a los pueblos de este mundo, y para ello es imprescindible contar con el pueblo de Estados Unidos, con la conciencia del pueblo de Estados Unidos, con la resurrección del pueblo de Estados Unidos".

Hugo Rafael Chávez Frías (Acto por la lucha antimperialista de los pueblos, Caracas, 27 de enero de 2006)

Resulta una contradicción en sí misma, la frase acuñada y lanzada a los cuatro vientos: "si quieres la paz, prepárate para la guerra". Su eco rebota en los oídos de quienes al final de la jornada terminamos atrapados en sus redes y somos presa de una pesadilla indeseada pero posible, como la guerra.

Nuestra generación sólo guarda recuerdos y leyendas de luchas fratricidas y de enfrentamientos sangrientos del pasado, los cuales fueron recopilados por la pluma de historiadores quienes escribieron episodios y tragedias lamentables, muchas bañadas de llanto y dolor como testimonio de la muerte causada por unos insensatos y otras, basadas en la libertad lograda por Simón Bolívar y el ejército patriota.

Si bien quienes siembran cizaña e impulsan "peleas de perros" quieren recoger sobre las cenizas de los inocentes sus riquezas, surgen también vende patria quienes sueñan con apropiarse de ellas, porque representan un trofeo para los imperios que navegan sobre la explotación capitalista y las alas de un águila invasora.

A medida que transcurre el tiempo y las apetencias del imperio se desatan, surge a la sombra una comparsa de títeres y cipayos quienes se quitan la careta, a cambio de participar en un festín donde el reparto de promesas se recompensa con un pago miserable a los tontos útiles y mercenarios.

En el escenario mundial un imperio conocido como "policía del mundo", demuestra nuevamente su desprecio por las leyes, el orden jurídico internacional y la carta de las Naciones Unidas (ONU).

Bajo la excusa de una "ayuda humanitaria" una jauría venida del Norte junto a "El Cartel de Lima" y la Comunidad Europea, se lanza sobre nuestro país para abrir el camino a una verdadera caravana de la muerte y de la guerra.

En verdad resulta inverosímil y hasta contradictorio como unos hijos bastardos de Venezuela se vuelcan contra sus propia Patria. Se designa a un impostor como Juan Guasón quien se proclama Presidente al margen de la Constitución Bolivariana y se cocina en su propia salsa.

Todo parece una "ópera bufa" con actores de segunda quienes además siguen órdenes desde el exterior, mientras la oligarquía colombiana se presta a su comparsa y a la estrategia del imperio, para cumplir su mandato cual perrito faldero y buen heredero de los legados de Santander.

La mesa está servida y los tambores de la guerra buscan resonar en nuestras sabanas y cordilleras de paz. A través de una campaña elaborada desde la Casa Blanca se ha creado el escenario deseado de una "guerra económica", la cual ha soportado con estoicismo el pueblo venezolano.

Escenarios como el de Iraq, Afganistán, Libia y Siria se pasean por la mente de los venezolanos. Las hienas quieren satisfacer los apetitos de los "perros de la guerra". El Presidente Nicolás Maduro – por su parte - recuerda al pueblo de los Estados Unidos, el lamentable episodio de la guerra de Vietnam no deseado para Venezuela.

Las escenas renacen en la geopolítica mundial con nuevos protagonistas quienes podrían desatar una tercera guerra mundial de consecuencias impredecibles. Las guerras comienzan pero nunca se sabe cuándo terminan.

Estamos a tiempo de sentarnos los propios venezolanos para dirimir nuestras diferencias y consolidar la paz. Si bien, los líderes de la oposición han demostrado sus verdaderas intenciones golpistas, surgen espacios como el llamado al diálogo que han realizado países hermanos como México, Uruguay y los del grupo de Caricom en Montevideo.

En realidad desde la llegada de la Revolución Bolivariana con el Comandante Chávez, quien buscó una salida independiente para la Patria de Bolívar, el imperio norteamericano vio perder un espacio valioso dentro sus dominios, considerado como su "patio trasero".

Desde allí comenzó la manipulación con una estrategia para recuperar dicho espacio, fuera de su control, como Venezuela. Surgieron estrategias que han tenido éxito en otros países de la Patria Grande como Colombia, Ecuador, Perú, Argentina y Brasil para tumbar sus gobiernos, gracias a sus "perritos falderos", quienes le mueven la colita.

No es casual que los ataques se hayan centrado contra nuestra Constitución y a la búsqueda de unas elecciones anticipadas y con impostores como "Guasón". El imperio y sus acólitos piden a coro "elecciones" pero ignoran la realidad de un país que ha realizado más de 25 elecciones, en los últimos 20 años de Revolución.

La lucha continua en los espacios sagrados del pueblo bolivariano para espantar los "falsos positivos", en un escenario de guerra económica y psicológica que rompe las barreras de la paz.

El diálogo debe comenzar desde la base con todos los venezolanos por encima de nuestras diferencias. Los intereses del imperio quieren dividirnos y llevarnos a una guerra civil, para después recoger los cadáveres y apropiarse de nuestras riquezas (oro, petróleo, gas, coltán y minerales estratégicos) como lo han hecho con sus guerras fratricidas, que más que una pesadilla son la muerte para los pueblos del mundo.

Venezuela quiere la paz... ¡Venceremos!

¡Amanecerá y veremos!



 

 



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Marco Tulio Arellano

Jubilado en Pdvsa

 arellanomt@hotmail.com      @Homugria

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