Ese muchacho es tan estúpido, que nunca entendió que a Miraflores no llegan imbéciles

Una vez dije que habían opositores que eran más ladrones que terroristas y lo ratifico, pero con Juan Guaidó me siento con la responsabilidad de hacer una observación, por cuanto este cretino a pesar de su perversidad, de pertenecer a uno de los grupos más criminales que operan en Venezuela fungiendo de partidos políticos como Voluntad Popular, demostró ser más estúpido e imbécil que terrorista. No puedo pensar menos de un idiota que, en apariencia, mostró imaginar que entrar a Miraflores era como llegar y tocar el timbre de su residencia, para que le abrieran la puerta.

Aunque, es probable que su único objetivo haya sido moverse en el filo de la navaja sin dejarse caer, con la finalidad de ganar notoriedad internacional y cuadrar unos dólares con los gringos; el canalla Julio Borges lo hizo y se hizo rico, allá está en Colombia dándose la buena vida.

De cualquier manera, me niego a creer que un político sea tan babieca. A este mentecato hasta le quedó grande la cárcel que preparó la ministra Iris Varela, para hampones arrojados, temerarios, intrépidos, de mucho cuidado en el terreno delictivo.
Pero se les acabó el show, mejor dicho, se acabó el show de los residuos de esa oposición delincuencial que desmanteló el presidente de la paz, Nicolás Mauro Moros, cuando activó la mamá de todas las bombas en Venezuela: La Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un poderoso artefacto explosivo cargado de paz y democracia, que puso fin a la violencia de los criminales adversos a la revolución bolivariana.
Otro chasco para sus seguidores. Otro engaño, otra farsa, otra mentira, para los opositores ingenuos que aún les creen y los siguen.

El primer fiasco que los escuálidos tuvieron durante el mandato de Maduro, se los ocasionaron cuando Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP), Un Nuevo Tiempo (UNT), Acción Democrática (AD), entre otros grupos de facinerosos, los embaucaron en las guarimbas.
Por supuesto, los opositores de a pie pusieron los muertos, en cambio, los cabecillas de esas organizaciones delictivas que aplicaban el guion golpista gringo, cobraron el botín que pagó el imperio, para organizar esos sucesos violentos que buscaban deponer al presidente Maduro. Allí se llenaron los bolsillos Henrique Capriles Radonski, Leopoldo López, Julio Borges, Freddy Guevara, Henry Ramos Allup, el paraco Manuel Rosales y Eveling de Rosales, Juan Pablo Guanipa y su hermano, Tomás Guanipa; así como Antonio "El Vampiro" Ledezma, Juan Requesens, David Smolansky, Miguel Pizarro, Lorent Saleh…

Tal acción provocó, en su momento, una enorme decepción en los adversarios que, con sus muertos a cuesta, se negaron a volver a participar en las marchas que organizaban esos bandidos; sin embargo, ahora de nuevo, los restos de la oposición, que se mantiene viva por la insistencia desestabilizadora de los gringos, y sus países satélites agrupados en el Cartel de Lima y la Unión Europea, los montan otra vez en una aventura con menos sangre, pero igual de dañina.

Y el día 10E todo ese entramado golpista que no desmontan desde Chávez y quintuplicaron contra el presidente de la paz, Nicolás Maduro, tuvo los resultados esperados, resultados que nada más no vieron esos opositores de nuestras comunidades, cegados por la arremetida venenosa de la canalla mediática internacional y de las redes sociales.

Fueron inconcebibles los ataques previos a la toma de posesión del presidente Maduro, en las que el imperio estadounidense con el Cartel de Lima y la Unión Europea, prepararon el escenario para hacerla ver como ilegítima. Fue casi una guerra mundial en contra de Venezuela. Se desataron los sectores más extremistas del planeta.

No descansaron ni durante el desarrollo del evento, porque mientras el máximo líder de la revolución bolivariana estaba jurando, Whast App, Twitter, Facebook, Instagram, Wikipedia sostenían que ese trataba de un acto irrito y calificaban a Maduro de usurpador.
Una campaña de alto calibre, una campaña sin parangón que contaba en Venezuela con la Asamblea Nacional en desacato, y en el exterior con declaraciones de expresidentes latinos y caribeños arrastrados a Donald Trump, de los presidentes del Cartel de Lima, de representantes de la Unión Europea, de la OEA, una campaña que intentaba hurgar en la psiquis y en la ignorancia de mucha gente que llegó a creer que de verdad Maduro abandonaría Miraflores.

La reunión del Cartel de Lima acordando que no apoyarían el nuevo mandato de Nicolás Maduro, fue algo insólito, pero como show al fin, ya comenzaron a recular. La mayoría de los embajadores continúan en sus respectivas sedes diplomáticas. Y sobre el Esequibo, todos rectificaron su postura injerencista, violatoria de los acuerdos internacionales.

Después de la toma de posesión fue peor. Uno leía los tuits, los whastApp, los mensajes de Instagram y de Facebook al respecto, y veía a ese muchacho mediocre de Juan Guaidó, entrando a Miraflores. Hubo escritos en los que lo llamaron Presidente de Venezuela. Wikipedia, por ejemplo, lo calificó como el presidente de la transición.

Y todo, absolutamente todo, era una falacia, una vil comedia como a las que nos tiene acostumbrado la oposición. Ya se develó totalmente su farsa y sus adeptos comenzaron a frustrarse, vieron que cayeron en otra trampa caza bobos, en esa celada tendida por PJ, VP, AD, UNT. Qué pena, porque Maduro es el Presidente y mandará hasta el 2025 y quizás más.

Ahora todos los que les envenenaron la mente, "recogen los vidrios". Hasta el mismo Guaidó convocó a un cabildo abierto y lo dejaron solo los cabecillas del terrorismo opositor. No asistieron ni Capriles, ni Rosales ni Ramos Allup, mientras cobardes como Julio Borges, Antonio Ledezma y Juan Pablo Guanipa, gargantearon, pero desde sus cuentas en Twitter.

Guaidó entonces, como un perfecto imbécil, dijo, que él asumía la presidencia si lo apoya la comunidad internacional, el pueblo y la Fuerza Armada Nacional, una argucia más para salirse del paquete y quedar bien con sus adeptos; él sabe muy bien, como lo sabemos todos, que ni la mayoría de los venezolanos ni las FANB apoyarán a un papanatas al servicio del terrorismo a la Presidencia de Venezuela.
Lamentablemente, los seguidores de la oposición se siguen tragando todas las mentiras de esos hampones que nada más quieren dinero y poder; y que los volvieron a dejar como unos ilusos, como unos peleles.

Se dejaron utilizar igual que la primera vez cuando los colocaron de carne de cañón, para que los mataran y así sus líderes terroristas tener argumentos sangrientos que les permitiera calumniar a Nicolás Maduro, llamándolo asesino y dictador.

El golpe de estado del Cartel de Lima continúa, esa es un orden expresa de los gringos y para ellos como unos lamebotas sin escrúpulos, es una orden que está por encima de su miserable dignidad, una orden irrebatible, incontrovertible... Simplemente tienen que cumplirla como borregos. Habló Trump y punto.



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Gian Carlo Di Martino

Politólogo, profesor, abogado. Ex-Alcalde de Maracaibo. Cónsul de Venezuela en Milán - Italia.

 giancarlodimartino2017@gmail.com

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