La Última Hallaca de Castro Soteldo...

La hallaca es el plato navideño que acompaña a todas las familias venezolanas. Es tradicional, forma parte de nuestras costumbres y tradiciones gastronómicas, convoca a la parentela a un encuentro preparatorio de las fiestas navideñas. Es un ritual que lleva el sello de la familia en los secretos de la elaboración de los guisos que le dan su sabrosura y la identidad que nos hace exclamar con orgullo "la mejor hallaca es la de mi mamá".

Ustedes se preguntaran, que tiene que ver el Ministro de Agricultura y Tierras, Castro Soteldo, con la hallaca. Trataré de explicarlo a partir de los ingredientes que se requieren para su elaboración y como soy trujillano, tomaré en consideración los ingredientes que se necesitan en Los Andes para su elaboración, por ser éstas, modestia aparte, las hallacas más sabrosas de la Nación. Tomaré solo ingredientes nacionales cultivados en nuestras tierras y obtenidos en las ganaderías y granjas regionales. Se requiere carne de res, pulpa de cerdo pechuga de pollo, cebolla, cebollín, ajo, ajoporro, pimentón, ají dulce, onoto, hojas asadas de plátano, harina de maíz. Asumo que será una hallaca endógena, descartando los ingredientes mediterráneos por razones obvias, debido a que no hay divisas para importarlos y los existentes son "bachaqueados" al dólar Cúcuta, por esa razón no llevará pasas dulces , aceitunas, garbanzos y alcaparras.

La gestión del mediático ministro, que si bien hay que reconocerle su labor de divulgación de la actividad agrícola y pecuaria a través de su programa de los domingos "Cultivando Patria", aunque solo exhibe unidades de producción seleccionadas "con pinzas", en el plan de "siembra nacional" ejecutado en el 2018, priorizó el cultivo de un millón de hectáreas de cereales que están en manos del sector agroindustrial del maíz, arroz y sorgo en los estados Guárico, Barinas, Portuguesa, Yaracuy, Cojedes y Apure. Con ese propósito acopió durante el primer semestre toda la producción de fertilizantes de Pequiven y la importada de la empresa colombo-venezolana, ubicada en Barranquilla, "Monómeros del Caribe". Las semillas y agroquímicos importados por Agropatria en su totalidad fueron utilizados exclusivamente para garantizar la siembra cerealera, estimando una cosecha para abastecer de alimentos a toda la población venezolana, en harina precocida, alimentos concentrados para la ganadería vacuna, para las granjas porcinas y de gallinas ponedoras de huevos y pollo. De esa manera, los anaqueles de supermercados, abastos y bodegas de las ciudades y pueblos serían inundados con harinas precocidas, arroz, productos cárnicos, huevos generados por el plan de Castro Soteldo.

Para cumplir con el "objetivo" del plan de siembra cerealero, el ciudadano Ministro, aplicando su política centralizadora y excluyente, enfocada en solo beneficiar, a través del financiamiento de la banca pública y privada, así como de los insumos de Agropatria, a los grandes terratenientes y agroindustriales de los estados sembradores de maíz, arroz y sorgo, decidió dejar por fuera, durante todo el año 2018, al resto de los estados agrícolas del suministro de los insumos que requieren para su siembra. Particularmente, a los estados Táchira, Mérida, Trujillo y Zulia no le fue facilitado el acceso a los fertilizantes, agroquímicos, semillas, desconociendo la actividad agrícola y pecuaria que realizan más cien mil unidades de producción familiar que ocupan un espacio de seiscientos mil hectáreas en producción, que incluye los páramos andinos y la cuenca del lago de Maracaibo, siendo ésta la región suplidora por excelencia de los alimentos destinados a la dieta diaria del venezolana. Son cien mil familias dedicadas a la actividad agrícola y pecuaria, verdaderos héroes, capaces de inventar alternativas de fertilización, soluciones biológicas de control de plagas y enfermedades, con el compromiso y la profunda convicción de garantizarle al pueblo sus alimentos, cultivados en pequeñas unidades familiares de una , dos o tres hectáreas de superficie, para producir hortalizas, papa, zanahoria, ajo, plátano, cambur, auyama, frutales, café, apio, cilantro ,perejil, ají dulce, cebolla, pimentón, carne, huevos, pollo cerdos, sin contar con el financiamiento de la banca pública y privada. Con sus propios recursos financieros adquieren, a "dólar Cúcuta", los fertilizantes y semillas que provienen de Colombia. Sin embargo, debido a la situación descrita, la región andina y zuliana está cultivando apenas una superficie de veinte mil hectáreas, lo cual explica los bajos volúmenes de las cosechas y los altos costos de producción éste año, con el consiguiente impacto en el consumidor.

Los magros resultados del plan de siembra de Castro Sotelo son evidentes, inocultables, un rotundo fracaso verificable en la gran merma de la producción agrícola nacional. Basta recorrer los mercados públicos, los supermercados, abastos, bodegas y verduleros de ferias en distintas ciudades y pueblos. La verdad es que los anaqueles están vacíos de harinas precocidas, arroz, carne de res, pollo, cerdo, huevos y, los precios de las hortalizas y frutas son inalcanzables para quien vive de un salario mensual de sobrevientes de 4500 bolívares, con el fenómeno jamás visto que los ingredientes del guiso de aliños de la hallaca están más caros que la carne. Son pocos los venezolanos que comerán este 2018 las hallacas navideñas. Hay responsables de esta situación, uno de ellos es el Ministro de Agricultura y Tierras. Por cierto, un conuquero del pueblo cafetalero de Biscucuy que lleva sus cosechas al mercado Tiscachi en Bocono, me comentó que ésta será la última hallaca que se comerá Castro Sotelo como Ministro.

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Alirio Rangel Diaz

Ingeniero Agrícola. Agricultor

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