El príncipe saudí, Trump y la guerra del petróleo

El gobierno de EEUU está poniendo en escena, pero en una muy grande que abarca casi todo el sistema planetario, un sainete para distraer a la gente y lograr sus fines, siempre macabros. En eso, sin duda, más que expertos o artistas, si es verdad les sobran "medios" y recursos para manipular a la opinión.

El asesinato del periodista saudí, en el consulado de la misma nacionalidad pero en la ciudad de Stambul, en Turquía, de lo que no se sabe a ciencia cierta las motivaciones exactas, los gringos lo están asociando a su estrategia petrolera.

Al parecer, las autoridades turcas han logrado establecer relaciones entre ese delito y el heredero de la corona saudí. La hipótesis más difundida habla de unos asesinos enviados a Stambul a cometer ese asesinato por órdenes de alguien muy importante en la corte saudita. Se suele mencionar como responsable de ese delito al príncipe heredero.

Trump, desde un breve tiempo atrás, antes que se consumase aquel hecho, estuvo gestionando sin éxito alguno que Arabia Saudita torpedease los planes de la OPEP destinados a mantener los precios del petróleo en un nivel conveniente tanto para productores como consumidores. EEUU, y al frente del mismo su presidente, quiere precios deprimidos en virtud del alto consumo en ese país. La manera de conseguirlo es que Arabia saudita, en virtud de su enorme capacidad productiva, viole su cuota o compromiso con el cartel petrolero y sus socios en el mismo, es decir aumente su producción ostensiblemente para inundar el mercado de petróleo barato. Está previsto que en breve tiempo se reúna el cartel justamente para ajustar la producción de manera que los precios se mantengan en alza moderada, tanto como para favorecer a los productores pero no al fracking.

Hasta ahora, las gestiones de Trump ante Arabia Saudita, han resultado infructuosas. Y estando las cosas así se produce lo del consulado saudí en Stambul. Trump en medio de ambas situaciones se ha estado manejando hasta con cinismo, como condenando el hecho, más si se trata del asesinato de un periodista al servicio de un muy importante diario estadounidense, pero dejando establecido su amistad justamente con el príncipe heredero a quien descarga a priori de toda responsabilidad. Mientras presiona a Arabia Saudita para que rompa el acuerdo OPEP.

Pero las noticias de Stambul, según fundamentadas en las informaciones obtenidas a través de un reloj que portaba el periodista asesinado, sincronizado con el teléfono de su novia, quien quedó esperándolo a las puertas del consulado, no sólo hablan del asesinato, como otras pruebas recabadas durante la investigación, sino también insisten en vincular al príncipe heredero con lo acontecido.

Estando así las cosas, de repente, se informa que la CIA dice creer en la complicidad del príncipe en el asesinato perpetrado en Stambul. Leo ahora un cable, procedente de la agencia EFE, según el cual "La CIA cree que el príncipe heredero de la corona de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, ordenó la muerte del periodista Jamal Khashoggi en Estambul, dijo el viernes una fuente con conocimiento del tema, lo que complica los esfuerzos del presidente Donald Trump por preservar los lazos con un aliado clave, reseña la agencia Reuters."

https://www.aporrea.org/internacionales/n334425.html

Según el cable, la intervención de la CIA, podría complicar "los esfuerzos del presidente Trump por preservar los lazos con un aliado clave".

Para los estadounidenses la CIA no sólo es un cuerpo de investigación de alto nivel y confiabilidad sino que es hasta excesivamente justo y equilibrado. Eso de "complicar" a Trump sus relaciones con Arabia Saudita, pudiera parecer como muy sensato. La credibilidad de la CIA, que "cree" al príncipe saudita, en efecto, relacionado con el asesinato del periodista en Stambul, es más dice creer "que ordenó la muerte del periodista", pudiera poner a Trump en dificultades. Esa es una lectura. Pero como uno duda que haya independencia en los planes de la CIA estando de por medio la política internacional de USA y particularmente en materia petrolera, observa más bien en todo eso mucha coherencia.

¿Por qué no pensar en una jugada de Trump y la CIA, destinada a convencer al régimen saudita a ceder a sus peticiones en el asunto petrolero, en vista que el presidente, como demasiado amigo del príncipe, cree en su buena fe e inocencia? ¿Tendría la CIA alguna dificultad en dejar de creer lo que ahora cree? ¿Estaría por mantener su creencia en la complicidad del príncipe cediendo Arabia saudita ante lo solicitado por Trump? ¡Sabrá Dios!

Si leemos el cable nuevamente observaremos que dice "la CIA cree" al príncipe heredero culpable. Lo cree, más no lo asegura. Entre una cosa y otra hay una distancia enorme y espacio necesario para posteriores acomodos. Como que la corona saudita opte por ajustar sus planes petroleros a lo solicitado por Trump a cambio que la CIA cambie su versión. Pues entre creer y estar seguro, como cuando "se tienen los pelos del buro en la mano" hay mucha distancia.

¿Quién con dos dedos de frente, a priori, puede eximir al gobierno de EEUU y la CIA de usar tales procedimientos para alcanzar sus fines?



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Armando Lafragua


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