¿Dónde está el piloto? ¿Será Brownfield? ¡SOS! Esta vaina se está hundiendo

Por las razones que sean, esta nave viene cabeceando desde hace tiempo. El rumbo que dice llevar quien cree pilotear la nave y de quienes le hacen coro, dicho así para no descomponer el agua, no tiene ninguna relación con lo que en verdad acontece. No navega en las mismas condiciones de aquel bote, que tanto gusta a Diosdado, que cantó Chico Mata.

El muy importante cantor y músico margariteño destacó que su bote estaba conducido por hombres que bien sabían lo que hacían. Lo único especial, aparte de remar con brío y constancia, de lo que se ocupaba Peroco y Germán de marcar el rumbo, tomando en cuenta la arremetida de las olas, era achicar tan pronto el agua saltaba o entraba al bote por cualquier rendija. Lo de achicar es una tarea secundaria que "Chico" Mata no se le asignó a nadie en particular, la podía hacer cualquiera, solo bastaba armarse de un recipiente, generalmente una totuma y sacar cuánta agua entrase a la embarcación. Lo importante era la dirección y ritmo. Por eso destacó a los personajes que de eso se ocupaban.

Además, de lo tanto malo que con este bote bolivariano hacen, es que marcha como si no hubiese piloto, capitán y por supuesto nadie marca el rumbo y tampoco hay quien defina el ritmo de la marcha. Eso sí, bastante han achicado los reales de la renta nacional hacia cuentas afuera. Uno escucha a quienes hablan desde el puente de mando y salen por los medios, y ellos bien saben que les escuchan, decir cuanta cosa se les ocurra sin cuidar las contradicciones y no sabe a qué atenerse. Por un lado ofrecen un socialismo que no daría tregua al capital privado, porque aquél no se construye a "partir del capitalismo", lo que parece dejar a quien aquello intente hasta sin piso, pues es como un partir de la nada, saltar sin apoyarse en la tierra y por el otro hasta hablan de construir su propia "burguesía", que parece ser otra, no por los de Fedecámaras, por demás parasitaria, sino porque aquella boliburguesía, la del primer intento, se fue con la cabuya en la pata. Y por esto último intentan crear otra como para que acabe con lo poco que queda y, también como aquella, se vaya en la primera tabla que pase y se recueste al barco al garete. Otra manera es apoderarse de cuanta empresa cierre o esté ya quebrada y obsoleta como su dueño, comprándosela de manera por demás generosa. Así como pasó con Conferry, para luego cerrarla. Es una curiosa manera y hasta muy creativa de construir el socialismo. Ahora mismo se han apoderado de una de papel o cartón, como la primera vez, con su nómina y todo, como si la empresa fuese sólo eso.

Extienden la mano a todo el mundo para conversar y dialogar, en el mejor sentido o significado de esas palabras y por la otra dan muestras que no están dispuestos a nada. Algo así como mucha luz para la calle y oscuridad en la casa. Mientras tanto se reúnen con empresarios y acuerdan precios de diferentes productos de consumo masivo, lo que se convierte como en una señal para que quienes aquellos distribuyen se disparen en una subida de precios inalcanzables. No importa, se dicen, lo sustancial es el gesto. Que la gente crea. Además, reforzada esa conducta por lo que antes ha sucedido, el Estado se hace el loco y se limita a decirle a la gente que se defienda como "gata boca arriba". Es decir, traslada sus responsabilidades al pueblo, que hace lo suyo, reclamar pero sin que ninguna fuerza le respalde. Es posible, que si sale a protestar contra los especuladores y quienes les avalan, no encuentre respaldo en quien le estimula a eso salga.

Mientras el bote da bandazos, las olas le tiran de aquí para allá, sus capitanes hablan de un rumbo y ritmo de marcha, sin que nadie se ocupe de averiguar si eso es posible y por lo menos en qué medida, nadie rema como lo hace Peroco y menos controla el timón como Germán en "El Bote" de Francisco Mata, Trump y sus agentes, desde la costa cercana les avistan, hasta sin binóculo y preparan para el abordaje, acto de piratería. William Brownfield, ex embajador de Venezuela, cual pirata en las aguas del Caribe, sin equilibrio, respeto ni recato alguno por la dignidad y condición humanas de los venezolanos, se atrevió a decir delante de un micrófono y una cámara de televisión, "Quizás la mejor solución es acelerar el colapso en Venezuela". Y cuando dijo aquello se sintió respaldado en la incompetencia desmesurada de quienes conducen nuestra nave. El ex embajador y por consiguiente presuntamente diplomático, incurrió en un desliz propio de la soberbia y quienes se sienten por encima de todo el mundo. Tanto que Andrés de Chene, un señor un poco atrapado en los tiempos de la guerra fría, le llamó inmoral.

Posiciones como estas y otras parecidas que por allí pululan no pueden quedar en eso, frases que se pronuncian y no se escuchan.

Este bote nuestro viene sin fuerza, botando el lastre. El gobierno pareciera haber agotado toda su reserva y capacidad de maniobra. Tanto que él mismo, al imponerse déficit cero, en el manejo presupuestario y fin a la emisión de dinero inorgánico, no podrá seguir emitiendo bonos y menos cumplir con lo establecido en las contrataciones colectivas de los trabajadores públicos, con lo que sienta un precedente que imitarían los empresarios privados. Lo que de hecho le hace más débil. Rodeado está por un cardumen inmenso de pirañas, empresarios privados y especuladores de todo tipo.

Ese bote, al parecer, en cualquier momento va a naufragar, por lo que Brownfield, viéndole en aquel estado, o mejor casi en el esterero, zozobrando, sin que nadie reme y menos quien controle el timón, por lo que se llena fácilmente de agua y para más señas no hay quien haga el trabajo de achique, se atreva a hablar de manera tan descarada y procaz.

¿Oyendo al gringo expresarse de manera tan ruin, tanto que de Chene le llamó "VERDADERO INMORAL", puede haber algún venezolano creer en sus ofertas de ayuda humanitaria?". Observen como de Chene llama al patriotismo de los venezolanos y eso es lo menos que uno espera, aún cuando estemos bajo un gobierno por demás incompetente. ¿Cómo no sentirme molesto ante tanta falta de respeto y desprecio por la condición humana y la nacionalidad?

¿A cuál ayuda humanitaria se refieren EEUU y sus aliados si bloquean cuentas hasta para comprar medicinas y Brownfield pide para nosotros el colapso? Si quieren prestar esa ayuda basta con dejar que esas operaciones se realicen con normalidad y prontitud. Llevarnos al colapso es lo menos parecido al humanitarismo.

Es verdad que USA y sus aliados bloquean, como lo han hecho con Cuba, pero también lo es la indiferencia e ineptitud oficial ante lo sustancial, distinto al tema electoral, que parece embargar y hasta embriagar a quienes gobiernan y mal pilotean una nave que va hacia el naufragio.

Creo que es hora de un nuevo liderazgo y búsqueda de encuentros entre quienes pueden poner la nave en la ruta pertinente, aquella de conservar los intereses nacionales, evitando el control foráneo de nuestra economía, sin excepción alguna, defensa de las conquistas populares y donde los venezolanos puedan participar de verdad en la construcción de un camino pertinente y la definición de un puerto alcanzable en todos los sentidos. Si no el barco que ahora zozobra se nos irá a pique y los males serán peores. Porque…¡SOS! Esta vaina se está hundiendo. Hay mucho pirata y hasta bestias marinas rondando nuestro buque zozobrante.



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Armando Lafragua


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