La corrupción y la ley de la revolución

Quienes ahora gobiernan piensan la revolución socialista para tiempos muy lejanos, nada de lo que hacen es nuevo ni se puede sumar a los cambios estratégicos, vistas hacia el socialismo, y alcanzar el punto de no retorno, como lo llamó Chávez. El punto de no retorno es aquel donde se hace casi imposible, para la reacción burguesa, retomar el poder. Por lo tanto, ese momento no es éste. Ahora nos encontramos en un retorno al pasado, tan sencillo como eso.

La revolución comienza con una cantidad de fuerza la cual debe ser sostenida o acrecentada, no puede caer su ritmo, más bien acelerarlo. No puede bajar el entusiasmo revolucionario y la inteligencia revolucionaria. La formación moral de los combatientes debe curtirse en la lucha, no puede ser para después. Su moral debe ser lo suficientemente fuerte como para demoler sin escrúpulos la legalidad y moralidad burguesas en sus prácticas de vida y políticas, que son el impedimento más resistente en los cambios verdaderamente revolucionarios.

La corrupción. Hoy estamos en un proceso de retorno a la democracia burguesa, se restituye su legalidad. La actitud frente al fenómeno de la corrupción es un indicador claro de este retorno. Nuestros juristas y jueces se comportan como unos verdaderos hipócritas, la corrupción aparece, ante nuestra percepción, como un daño material que solo se le infringe a una parte de la sociedad, al "sistema", que sigue siendo el sistema de los burgueses; corrupción porque contraviene al sistema jurídico burgués, y nuestra sociedad toda sigue estructurada a favor de los que más tienen y más pueden; corrupción porque se atenta contra la "cosa pública", pero lo público se lo siguen robando los que más tienen y más pueden: la renta petrolera, entre ricos y burócratas, la ley no juzga al que atenta contra la ética socialista; corrupto es quien roba a los ricos o el dinero que los ricos consideran suyo, pero el que roba a toda la sociedad, o facilita ese robo, es visto como un "empresario honesto", un político honrado, no son corruptos, son hombres y mujeres decentes o "revolucionarios".

Sin embargo en revolución, todo "el sistema" en donde estamos parados o hacemos vida, está en crisis o está podrido. La prioridad de la revolución es el cambio del sistema, por eso se habla de cambios "estructurales", de cambios en las instituciones burguesas, de las leyes y normas burguesas, que representan el armazón que sostiene al sistema, o sea, que cohesiona a la sociedad, a la sociedad burguesa.

Corrupción es cualquier falta a la ley guardiana de los intereses de los ricos y de los poderosos. Falta a los procesos administrativos, desvíos de fondos, robos de "la cosa pública", saltos administrativos, pagos de comisiones, cobros de comisiones, negligencias, pérdidas etc., pero la burocracia que administra esos procesos es un instrumento del poder burgués, así creamos que hoy estamos en plena revolución. Su definición no alcanza a calificar al capitalismo como el sistema de la corrupción, material, moral y espiritual, el sistema de la mentira, de la manipulación, de la discriminación, exclusión, represión, de la ignorancia y la disolución de la sociedad, la explotación, todo eso es la verdadera corrupción que debemos combatir y que no se combate.

Para "el sistema corrupto", corrupto es el socialismo, que usa la renta petrolera para pagar una deuda social a los marginados de la sociedad, los socialistas que se saltan las normas para agilizar trabas burocráticas, que compran alimentos previendo una escasez inducida, corrupto es el socialismo, son los socialistas, pero porque seguimos respetando esa legalidad enseñoreada y no la destruimos de una buena vez.

El contralor de la república en tiempos de Chávez, por lo menos, fue revolucionario, pero el de ahora dice tonterías como estas, "La corrupción siempre ha existido, existe y existirá", con la sabiduría de un alumbrado. ¿Qué puede hacer la revolución ante el fatalismo?, nada. O podrían cambiar al contralor por otro que entienda más de revolución que de controles administrativos. Lo mismo se debe hacer con el fiscal. Hay que buscarse un fiscal que sepa más de revolución que de retaliaciones y venganzas. Este es un gobierno esquizoide que descansa de cara al cielo sobre un parcelamiento burgués.

La corrupción es un fenómeno histórico, y como tal tiene una fecha de nacimiento; no siempre fue así en la sociedad, no siempre hubo privilegios, patriarcado, propiedad privada, Estado, y corrupción, esta es una verdad para todo revolucionario, pero todavía hay en el gobierno quienes piensan en la fatalidad de los privilegios, de las distinciones de clases, de la corrupción, sin que sean oligarcas o patrones, pero que están en eso, aspiran a ascender socialmente; y para estos que tienen aspiraciones personales y egoístas, no vale la pena tener dinero si no hay pobres, obreros, sirvientes, etc.

La ANC. El papel de la ANC ha debido ser, en todo este tiempo, el de adecuar reglamentos y leyes a los requerimientos revolucionarios, y no a las necesidades coyunturales de un grupo de ambiciosos, para vender el país y pagar nóminas, un vehículo para satisfacer las apetencias personales de un gobierno "temporal" y a los chacales capitalistas. El papel de la ANC ha debido ser político y revolucionario, desmontando por lo menos otro pedazo importante de la estructura política, económica y social burguesa, y no a la inversa. ¿Qué de revolucionario puede tener una Asamblea Constituyente que reconstituye al Estado burgués?

Es mucho más útil para los oportunistas convertir a la corrupción un estigma, en una herramienta política para neutralizar a los enemigos, y perseguir a los que se saltan las leyes y normas burguesas, que ocuparse de interpretar la ley a la luz de la constitución de Chávez, si es que no pueden hacerlo a la luz de los principios de la revolución socialista. Aplican la ley sin crítica, sin revolución. Corrupción vs la Ley, pero ninguno de estos jueces (ni siquiera) usa la ley, la corrupción actúa como una entidad supra humana, sin historia, pero que sirve al capitalismo por ser lo instituido, y a la vez condena a la revolución por ser lo a instituirse… están obligando a la revolución a ser un asalto violento del poder burgués…, y así será.

Dicho en otras palabras, la revolución, luego de la muerte de Chávez se detuvo y comenzó a retroceder, hasta donde los dirigentes herederos del gobierno se sintieron cómodos con la democracia burguesa y sus normas, con los tecnicismo legales, con el burocratismo y los privilegios que otorga el poder y su manipulación, con los chantajes, con el monopolio de la violencia… y el monopolio de manipular con la corrupción.



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Marcos Luna


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