Díaz Rangel y el homicidio “en sumo grado”

Entre tantos escapados de la revolución, Eleazar Días Rangel. Sobre el discurso en la ONU de Maduro dice “¿Qué se puede añadir que no sea una repetición? Quizás decir que ha sido el mejor o uno de los mejores de cuantos ha pronunciado en el exterior, ante auditorios poco o muy pocos conocedores de la realidad del país”… Como si la prensa internacional se ocupara de eso, digo, de esa realidad.  Sobre la "agresión constante contra el país. La primera razón es porque Venezuela ha levantado un proyecto autóctono, basado en las raíces históricas y en la cultura del pueblo”, Díaz Rangel no cree que el proyecto de Chávez haya sido socialista, esta es otra peculiar forma, u otro que ve a Chávez desde la propia óptica, desde el propio cuerpo, si consideramos el “proyecto autóctono” del cual habla EDR, como la suma de los dos, del de Chávez y el de Maduro, que para mí son dos cosas radicalmente distintas.

El proyecto chavista es histórico y autóctono porque hereda una tradición revolucionaria desde Bolívar, Zamora, hasta Fabricio Ojeda; revindica la insurrección comunista de los años sesenta hasta los ochentas. Pero es socialista, marxista-leninista y antiimperialista, además de ir en contra de la lógica del capital. Eso no lo dice Díaz Rangel, porque de corazón piensa, como algunos más, que Chávez era un bolivariano “confundido”, o simplemente, que Chávez era un pendejo reformista más, como ellos (como Díaz Rangel, como José Vicente Rangel, como el señor Francia, los Roberto, y un resto que hay por ahí, algunos tránsfugas, al estilo José guerra, y otros oportunistas desde siempre, relleno de la ANC).

Al periodista le parece, entre otros “temas importantes” en el discurso de Maduro, la investigación por parte del FBI del “homicidio en grado de frustración”, o atentado de los drones, le parece admisible e importante; se pregunta ¿Tendrá éxito la propuesta del presidente Maduro de crear una comisión internacional, con el FBI integrándola, para investigar el magnicidio frustrado? Dependerá del peso”.  “Dependerá del peso” ¿De cuál peso? ¿De los países integrantes de la comisión? … ¿Realmente para esos países vale la pena investigar un atentado frustrado y torpe como ese? Si no fue pensado y armado por el gobierno de Estados Unidos –como así parece, considerando la ansiedad de Maduro por “dialogar”  y “estrecharle la mano” al diablo Trump-, entonces ¿Qué sentido tiene tanta paja loca porque se investigue, y más aún, por darle licencia al FBI y a un poco de países hostiles, para meter las narices dentro de nuestro territorio nacional? Tanta paranoia con los agregados de la embajada norteamericana para morir en la orilla con el FBI o el grupo de Lima.

La pregunta que uno le hace a Díaz Rangel ¿Por qué no cancelamos primero la investigación del homicidio consumado y en sumo grado del comandante Chávez? Eleazar Díaz Rangel es un analista suspicaz y un político, él debe saber que detrás del asesinato de Chávez está la mano del imperio, hay más que “pruebas políticas” de eso. Sería una decepción que ahora diga él, o digan en el gobierno que no existen pruebas de que Chávez haya sido asesinado, sin ni siquiera haberse ordenado una exhumación del cadáver y hacer todos los análisis del caso, criminalísticos y científicos.

Pero, nadie se lo va a preguntar a Maduro o a la lastimosa ANC; ni periodista, ni diputado, ni se lo va preguntar Eleazar Día Rangel, ni José Vicente, tampoco María León. Nadie va a alborotar el avispero ¿Por qué? Porque el presidente Maduro necesita ser recibido por Lucifer.

Si hay algo que se ha debido investigar luego de la muerte  de Chávez han sido las razones científicas de su muerte y de seguida las motivaciones políticas de su asesinato, porque no hay dudas de que su muerte fuera un homicidio, o sea, un atentado en grado consumado (inclusive ellos, Diosdado, Maduro y un etc. considerable lo han dicho alguna vez públicamente).

Las razones políticas nos dan la clave del asesinato de Chávez, no de la dirección económica tomada por el gobierno de Maduro, sino de su sentido profundo y de impacto mundial. Trump y el Departamento de Estado no quieren a Maduro, pero no lo van a asesinar, porque saben que Maduro no es una amenaza, para ellos ni para el mundo,   se cae “de maduro”, se cae solito. Solo presionan, lo conocen bien, Maduro es diáfano como el agua de la fontana de Trevi. Nadie tan voluble, que hace un discurso altivo para luego pedir una reunión con el jefe del imperio y decir que está dispuesto a estrecharle la mano, puede amenazar al imperio, ni siquiera a Mendoza o a los portugueses del Gama, a nadie, es un asunto de olfato, es como verles los ojos a un pugilista acobardado.

Allá, en el gobierno de Trump saben que ésta es una buena oportunidad para doblegar al suplicante.  ¿A quién le interesa el atentado de Maduro, que no sea a él y al gobierno? Ahí está Maduro, vivo… y ahora suplicante.  Ese detalle se lo saltó a Díaz Rangel: el simbolismo que carga el hecho de ir a Nueva York a pedir (con picardía) que lo recibiera el jefe del imperio. Pero, “ellos” (todos, Díaz Rangel, Maduro, el gobierno, la ANC) están por encima de toda dignidad, como personas pragmáticas que son. Y si hay algo muy pragmático que se debe hacer ahora es evitar un conflicto con el imperio y negociar las sanciones económicas con él, ¡y que los dejen “gobernar” en paz!

 03/10/2018



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Marcos Luna


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