Tiempos de Cocuy y publicidad

Un pueblo que todo lo ha resuelto en el trago de fin de semana, las cervezas, el ron, la sangría, el vivito nacional, es incapaz de renunciar a él por más aguda que esté su situación económica, la caña es uno de sus consuelos cuando se siente abandonado. La revolución trajo entusiasmo, mucho más allá de la fiesta fácil y la tomadera de caña. Que cambiáramos nuestras respuestas ante las dificultades, de una forma distinta a lo de la indiferencia, el trago, por otra más vital, social, cooperativa, solidaria, se perdió junto con la revolución al morir Chávez. Hoy día, sin revolución, sin esperanzas en nuestros líderes, otra vez de rodillas ante el capitalismo, hemos vuelto al trago de fin de semana, a la fiesta de fin de semana sin sentido, pero tomando Cocuy.

El Cocuy es el signo de los momentos, el de "cuando Maduro". Hoy un fin de semana en Caracas es ver largas colas de gente "pasando la tarjeta" para comprar una botella de Cocuy, igual como si compraramos plátanos o huevos; toda Caracas tomando Cocuy contrabandeado de Lara y Falcón de forma intensiva porque el consumo se desató por la necesidad y porque, hay que reconocerlo, es lo menos malo que se podría tomar, considerando la proliferación de alcoholes de todo tipo que compiten por los precios bajos, y, por supuesto, es el más barato. Lo curioso es que no ha tenido necesitado de publicidad, que no sea la "flecha" de un amigo al otro para saber dónde se consigue el mejor y el más económico.

Lo que sí necesitó y continúa necesitando de publicidad son las mentiras del gobierno y las mentiras de los politiqueros de la oposición. También las mentiras de los empresarios capitalistas vendiendo prosperidad, como el gobierno, para cuando, según ellos, cambie el "acoso político" de Maduro, aun cuando Maduro, lo que ha hecho hasta ahora ha sido darles dólares, tratarlos como príncipes con vocecita queda (hasta se disculpó la última vez por gritar "a veces"), casi que pidiendo disculpas por no poder no ser más ofrecido y darles más dinero.

La publicidad más fuerte de parte del gobierno se ha usado para sustituir a la política. No ha sido tan complicado, debido a la naturaleza fabulosa del mundo de la "prosperidad capitalista", construido sobre una enorme tramoya, cuadros de fondo, montajes de realidades inexistentes, como la propaganda publicitaria. Desde el principio del gobierno de Maduro ha sido la publicidad lo que sustituyó la acción política y el discurso político. El discurso político socialista serio, con p mayúscula, fue cambiado por los slogans publicitarios, tomados de las consignas de Chávez y al mismo tiempo, del discurso socialdemócrata, sin embargo hoy parecen alocuciones de la derecha, prometiendo desarrollo y crecimiento económica, prosperidad, una Venezuela Potencia en lo económico, calumniando de frente a Chávez.

Maduro vende la idea errónea del "socialismo en lo social" (un disparate político que nadie en el gobierno ha sido capaz de denunciar), sus conceptos preferidos están asociado a la sociedad capitalista (Maduro: "No se trata de izquierda o derecha, es la gran Venezuela la que está en juego" 01 de marzo. Noticias24… como El Gran Virage ¿No les recuerda a alguien más este slogan de la Gran Venezuela?): progreso, prosperidad económica, éxito material, tener "un carrito"; un carro es el símbolo preferido de Maduro para captar simpatías con demagogia. Ofrecer neveras, lavadoras, electrodomésticos baratos para ganar simpatías: el famoso Dakaso. Regalar un taxi en vivo, sin moral, sin exigir ninguna contraprestación, a menos que sean votos, y marchar.

Las campañas electorales nada tienen que envidiarle a las campañas de la derecha socialdemócrata, en contenido y derroche de dinero (en esto el gobierno gana). Todo lo que hacía Chávez a pulso, a Maduro se lo hacen. Los grandes hacedores de política en el gobierno son los publicistas.

La publicidad se resume en vender una imagen que no representa nada que exista. La publicidad moderna es vender justo lo que no es. "El Gobierno culpa a comerciantes y empresarios de la situación de hiperinflación", y al mismo tiempo financia a Macro y a una red de supermercados en Valencia, o a la tienda Daka, como lo hiso en febrero (Las 20 empresas que obtuvieron más dólares a través del Dicom II. 05/02/2018)

¿Cuál cara debe poner el presidente frente al pueblo, que ahora sufre por los precios? Eso se lo deciden los publicistas. Si el presidente se desboca diciendo cosas indebidas, para eso son sus asesores de imagen. En publicidad existe algo que se llama la "identidad", entre lo que se vende y la imagen de la empresa o institución que lo vende. El publicista debe cuidar esa "identidad", que nosotros llamamos coherencia entre lo que se dice y lo que se hace; Maduro y su conducta, la conducta del gobierno y del partido. Pero Jorge Rodríguez se deja fotografiar con una zapatos carísimos y Pedro Carreño con un gimnasio personal en su casa; "Presidente Maduro: Llegó la hora de aplicar la Ley de Precios Acordados para proteger al pueblo", decían en enero (Caracas, 15 de enero. Noticias24).- Y ahora publica otra lista con los mismos productos aumentados hasta el 1000 % y mucho más, y declaran sin ninguna vergüenza que emitieron dinero inorgánico, es decir, que son responsables de la hiperinflación, "¡Así es la vida!", dice Maduro impunemente.

Es mucho más fácil seguir siendo esclavo y arrodillado al capitalismo y al dinero que hacer una revolución socialista, espiritual y material. Para sostener al capitalismo tú pagas, vendes el país, para el socialismo hay que sacrificarse, conocer la historia, luchar, ser valiente y honesto. Esto último es imposible para Maduro, confunde la honestidad con el descaro.



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Marcos Luna


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