Qué de nuevo hay en usar el capitalismo para que algunos se hagan ricos?

Para creer que el capitalismo es la solución a los problemas del capitalismo no es necesario tener inteligencia, solo fe en Dios. Pero, para intentar una acción en esa dirección sí es necesario ser un burro… o un embustero farsante sin fe, y sumar la inteligencia necesaria para poder mentir.

No hay nada nuevo en un proyecto de explotación minera y petrolera bajo el modelo de operación capitalista. Los fines que prometiste, para los cuales has elaborado tu novedoso y portentoso proyecto, resultan triviales, no importan, los establecen de una vez las maneras del mismo desarrollo. Los fines, por más no que quieras que así sea, están atados a las formas cómo se organiza y desarrolla la actividad económica capitalista. Tú optaste por el capitalismo, pero quieres hacer con las divisas que obtuviste "inversión social", sin embargo esa "opción" no te da a elegir, se expande con rapidez, lo corrompe todo. No en vano Pascualina Cursio y Luis Britto, que ya se dieron cuenta de la falla moral de esta promesa de prosperidad económica, exigen que se ponga por escrito un compromiso de que no se seguirán usando las divisas (destinadas a la "inversión social" y la construcción del socialismo), en favorecer a los capitalistas especuladores y conspiradores (lo que no deja de ser un saludo a la bandera).

Pero esas "divisas convertibles" se obtendrán de una actividad, fruto de la explotación del trabajo y de la naturaleza; no hay en sus formas el menor contenido de humanidad, de trabajo solidario, de conciencia del deber social, se trata de una vulgar explotación capitalista, corruptora de consciencias, que se propaga rápidamente como un cáncer. Eso no es nuevo ni revolucionario, parece más bien la restauración del pasado pasado.

El Petro (así como los Clap y el carnet de la Patria) fue pensado como una solución desesperada, una salida para solventar un problema aparentemente momentáneo, es decir, liberarse de la dependencia del dólar, no obstante terminó siendo para Maduro el corazón de un falso "pensamiento económico novedoso y revolucionario". Por su naturaleza electrónica y artificial, las criptomonedas, así estén respaldadas por la estatua de la libertad o el Río Amazonas, son la expresión más elocuente de la economía capitalista, sin respaldos materiales auténticos, carecen de alma, carecen de un fundamento en el trabajo social real, de relaciones sociales propiamente humanas, ni siquiera son unidades físicas. El Petro, protegido por compromisos de campos de petróleo o minas de oro, pudiera a la larga, en una de esas deudas de borrachos a las cuales nos tiene acostumbrado el gobierno, dejarnos sin campos petroleros y sin oro, embargar el país. El Petro no es juego de carritos, es un compromiso de pagos que compromete nuestra soberanía e involucra a potencias serias y que no saben jugar carritos, las cueles cobran como sea sus deudas. Y que, de paso, ellas mismas no apuestan a las criptomonedas como sus monedas nacionales, y no lo hacen porque son más brutos y menos creativos que Maduro, sino por todo lo contrario.

La economía capitalista deshumaniza la sociedad, por eso queremos hacer una revolución socialista, para humanizar la sociedad. Este principio no espera, es el fundamento del socialismo ir humanizando a la vez de ir cambiando las instituciones. La participación de la gente en la construcción de su destino como uno solo destino, ese es el socialismo.

En el gobierno de Maduro el sentido de todo lo dispone el capitalismo. La gente, objeto de la recuperación económica de Maduro es llevada de las narices de un lado para otro. Mientras las fuerzas capitalistas explotan a los obreros como muñecos vivientes (y a la naturaleza), el resto de la población es testigo pasivo del despojo, a la espera de que sean llenadas sus barrigas. El protagonismo del pueblo quedó reducido a una masa de muñecos manipulables, los llevan y los traen; sirven de relleno para casi todo, para marchar detrás de camiones de Darío Vivas, para votar en las elecciones, para cuadro de fondo en eventos y programas de televisión, para rellenar desde un afiche hasta un video; es negada la participar popular en la crítica (Diosdado llama crítica los ataja perros por el poder) y menos en las tomas de decisiones principales, los chavistas, hondamente manipulados desde la fe ciega en Maduro, descaradamente amedrentados, chantajeados, extorsionados por el gobierno, para que no actúen más allá de ser el relleno de la torta.

Tampoco no es nada nuevo, la manipulación de las masas se la conoce desde el imperio romano, hasta adecos y copeyanos, y ahora Maduro. La diferencia entre Maduro y Chávez está en la capacidad de mentir, en que el primero miente y baila y el otro le era cara la verdad y no sabía disimular.

La diferencia entre Maduro y la revolución socialista no está en lo original e innovador del "Plan de recuperación y prosperidad económica" comparándolo con el socialismo, es la misma que existe entre la superficie y el fondo, la diferencia está en que Maduro cultiva la mentira y el sentido común pequeñoburgués, mientras la revolución socialista –que él cree superada- es una obligación de la verdad, en muchos sentidos, sobre el capitalismo, edificado sobre y mediante mentiras (no es necesario enumerar todas las mentiras; una sola, la libertad).

Muchos, no nada más Maduro, se preguntan ¿Y cuál es esa verdad absoluta…, quién es dueño de la verdad –diría Pedro Carreño-? No existe la verdad absoluta y menos tiene un dueño. Lo que existe es la voluntad de verdad, la consciencia de vivir cerca de ella, cuando nos estremecemos porque estamos a punto de engañar a alguien, de disimular una falta, un delito, una carencia de ánimo, disimular arrojo para luego no hacer nada; respecto a la pequeña y gran mentira humana, que anidan en las "malas consciencias", existe la verdad, que no es absoluta, pero que es tan firme como el granito…, como el miedo, la ignorancia, la enfermedad, las tentaciones, el sexo, los pecados capitales, la maldad, el amor, el bien, la piedad y la solidaridad ¡Pasiones humanas "demasiado humanas"!, y que hay que saber vivir con ellas sin mentir. A Maduro se le tuerce el rostro cada vez que se ve señalado por la verdad, pero, como todos los vicios que habitan en el alma, su corazón no puede dejar de mentir, y eso lo va a matar, no un dron con c4, más bien un poderoso y grande desengaño.

15/08/2018



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Marcos Luna


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