El queso rallado de Aristóbulo y la “revolución” de AD que rescató el PSUV

Ya hace más de dos años, que el eminente maestro Aristóbulo Istúriz lanzó su teoría del queso rallado. Nadie objeto tal teoría. Supongo que Aristóbulo sacó esta ingeniosa teoría de un baúl en la que guarda muy celosamente sus herramientas adecas. Sacó de ese baúl el muñequito (Juan Bimba) que los adecos tenían en su logo y que se hacía acompañar con un bollo de pan en el bolsillo de su pobre camisa. En ese logo además del muñequito, podía leerse la siguiente frase: Pan, Tierra y Trabajo.

Como no estoy ordeñando en mi fundo porque las vaquitas están preñadas y tampoco estoy recogiendo huevos porque mis gallinitas están en un receso productivo, hago ejercicios mentales.

Tengo tiempo para pensar cosas y en este pensar, estuve considerando la política revolucionaria del gobierno y concluyo que es Aristóbulo y no Chávez, el gran conductor de esta “revolución”. Ya me parecía muy extraña esta calificación de maestro que se le dio al profesor Aristóbulo.

Truene, llueve o relampagueé, Aristóbulo es el gran hacedor de esta “revolución”. El eminente maestro, intenta completar lo incompleto de la revolución adeca. La teoría del queso rallado es simple y llanamente una manera de recordarnos esa frase que en una oportunidad soltara el “padre” de la democracia representativa, Rómulo Betancourt.

Seguramente estos políticos que todo lo que saben es gracias al twitter, no se acordaran unos y otros no  lo saben, que Rómulo Betancourt expresó una vez frente a una derrota electoral su famoso  “We will comeback”. O sea, ¡Volveremos!

Los adecos volvieron. Reencarnaron en este gobierno revolucionario con la llamada teoría del queso rallado y hoy se hacen llamar socialista o que rallar el queso es posible sólo en socialismo. Si ponen cuidado a las propuestas programáticas del PSUV (en sus planes) por ningún lado  encontraran las palabras: Pan, Tierra y Trabajo. Encontraran otras frases.

Pero lo que hemos visto hasta hoy es “Pan, Tierra y Trabajo”. Pan en un sentido figurado, porque si lo del socialismo endógeno fuera cierto, en vez de pan de harina de trigo en las panaderías, tendríamos hoy cazabe y “Cazaberías”. O sea, tiendas o negocios como las panaderías donde pudiéramos comprar de diferentes formas de pan hecho con yuca y otras materias primas venezolana. No estuviéramos sufriendo por la importación de harina de trigo. Estuviéramos riéndonos (cagados de la risa) de la harina de trigo. El cazabe hoy es una obligación forzada (disculpe la redundancia) que se compra porque el pan de harina de trigo esta difícil y muy caro. Culturalmente el pan de harina de trigo está sembrado culturalmente.

Esta “revolución” no le quedó otra opción que vernos como a Juan Bimba. No es casual ni improvisada la lluvia de bonos que casi a diario ofrece Maduro. Pan y pan con la teoría del queso rallado. Un bollo de pan como el que tenía Juan Bimba en el bolsillo de su pobre camisa hecha con saco de harina.

Es exacta y milimétricamente la teoría del queso rallado de Aristóbulo. No hay ningún parecido con las propuestas de los tantos planes de Desarrollo Nacional (léase involución nacional) que editaron y que muestran en cadenas y actos políticos.

¿Tierra? Si hubo tierras expropiadas que seguramente pasaron a los nuevos latifundistas, tal y como aconteció con la llamada reforma agraria venezolana en tiempos adecos. Trabajo es una opción colocada en tercer lugar sin ganas de asumirlo como una cultura. Pan (léase bonos) es lo principal, lo que nos obliga a sostener que estamos en un “socialismo” o en este socialismo que viene de AD.

El que ha tenido el queso y se ha dispuesto a rallarlo, lo ha hecho de una manera muy particular. Exactamente como en el “socialismo” adeco. Una pequeña parte para Juan Bimba y otra gran parte para los muy poco que no eran Juan Bimba. A los  pobres les ha llovido bonos en bolívares y para los socios de los imperialistas y desestabilizadores, hay dólares. No se le han dado  muchos, como unos 389.062 MM de dólares que es la cuenta  o suma sólo de lo que se han llevado.

Mientras el eminente maestro Aristóbulo nos sumergió en la teoría del queso rallado,  la “revolución finiquitaba complacientemente la entrega de bollos jugosos y daba garantías para la fuga de este inmensa masa de dólares.

Por supuesto, para la obtención de suma monumental de dólares, tampoco hubo ningún trabajo de por medio. Poco pan para acá y mucho pan para lo de la acera del frente. Exactamente como los adecos.

Amarantaroja063@gmail.com

@La_DagaRoja



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Amaranta Rojas


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