¿Cómo recuperar el entusiasmo por la revolución?

La contrariedad que ha sido la disolución del chavismo en individuales, cada quien pendiente de resolver por su propia cuenta los problemas que comparte con el resto, todo empezó con la pérdida de Chávez, de su guía, sus lecciones, de su inteligencia. Chávez nos convocó a todos para ser un pueblo independiente y ahora somos esclavos de nuestras necesidades y sin poder tomar nuestras propias decisiones. Convocar al pueblo chavista para para ir a votar y a marchar no lo hace copartícipe de nada, protagonista de nada. Después de su muerte el gobierno ha relegado al chavismo y reservado para las contingencias electorales y prevenido como mano de obra medio cautiva (considerando que todo el mundo se está yendo del país) para el supuesto desarrollo capitalista que nunca llega.

Confundir a Chávez con Maduro es tarea de los enemigos, y de los pendejos (psicólogos, sociólogos, politólogos, psiquiatras y especies similares). No hay un científico que pueda con la voluntad y el entusiasmo que sintió Chávez por la revolución, cuando se ve que la solución y la victoria están ahí, a la vuelta de la esquina y no podemos hacer nada la vida se nos encoje. Todo fuera diferente si contáramos con un pueblo verdaderamente protagonista, luchando entusiasmado por la superación como sociedad.

¿Qué pasa? ¿Por qué las cosas no funcionan? ¿Será por la ineptitud de los dirigentes manganzones? No necesariamente. Es el no dejar hacer a la población, por la manipulación sistemática con bonos, comida y promesas. El trabajo del enemigo es el mismo, adormilar a la masa, fraccionarla mediante la palabra, venderles la idea de la bondad de sus propios valores, como lo hace la Polar y Venevisión, de que el esfuerzo individual por superarse concluirá en el resultado de una sociedad sana, fuerte y libre. Pero las cuentas no dan, la desigualdad no da para eso, solo unos pocos pueden fotografiarse en el medio de un paisaje paradisíaco y publicarlo en Instagram, sin retoques. Lo grave es que la mayoría solo lo simula, son capaces de morir por eso; con estas mentes, perdidas en sueños imposibles ¿Cómo se puede recuperar el entusiasmo por la revolución?

En esas condiciones morales es difícil recobrar la pasión para demoler al imperio, que las mayorías y la mayoría conservan en sus mentes como un ideal. Los más intelectuales del "sistema Maduro" saben que están en ventajas materiales frente al pueblo chavista de la calle, son capaces de argumentar a favor del "sistema Maduro" solo hasta que comiencen a pelar bolas; son un tipo pasivo de oportunistas, algo reciben de sus favores, pagan de neutrales, sus "problemas" intelectuales son siempre más abstractos que lo abstracto por su pasividad: el imperialismo, el calentamiento global, el Perito Moreno, denuncian el fin del mundo como una fatalidad, pero le temen al socialismo; como todos los escépticos les sabe a mierda la humanidad, a los más sanos solo les importa en la vida seducir alguna carajita medio jipi, y pasarla bien y sin conflictos antes de morir.

De otro lado, los políticos chavistas que acompañan aun a Maduro están atrapados en sus miedos pequeñoburgueses, y mientras tanto el pueblo hecho pedacitos.

Todo cambio verdadero en dirección al socialismo comienza en uno, depende de la valentía de los más convencidos, de actuar honestamente y consecuentes con los principios que pregonan, los mismos que se usan para condenar a los demás; hay que dejar los parapetos. Toda malicia personal se devuelve, es hora de pensar en el destino de los otros, la grandeza está en eso, en servir, no hacer que los demás nos sirvan, es esto lo que enseña y busca Maduro y la petulancia de sus ministros y asociados, ser servidos como si estuvieran haciendo las cosas bien.

El juego político está trancado. La derecha y los capitalistas no ceden en la presión, el gobierno insiste en trabajar con ellos y los dos patean sobre el pueblo, machucan sus cabezas; destrancar el juego depende de la ANC, donde reside el verdadero poder ahora, y de este pueblo golpeado; depende de la valentía de los chavistas honestos devolver el entusiasmo y la fe por Chávez y el socialismo, y devolverle el control a la población sobre su destino. La ANC puede voltear la tortilla, ahora es el momento, es el turno de Diosdado para demostrar que le importa realmente gente, por encima del orgullo, de los compromisos con Maduro y su gobierno testarudo e incompetente y quejoso.



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Marcos Luna


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