¡La Salida! Capitulación del proyecto revolucionario. No temo a un marine, temo a una culebra

No pretendo traer hasta acá, la caída de la primera República porque la historia no es un círculo. La historia es como un río que camina y sus aguas pasan una sola vez por un punto.

Tal vez, suene atrevida esta posibilidad de capitulación porque ahí mismo, tenemos los resultados del 20-M que confirman que Maduro le dio la vuelta (67,84%) a Henry Falcón y Bertucci (31,75%). No habrá quien afirme, que la victoria fue contundente. El doblar a los adversarios de la derecha, definitivamente no es ahora una demostración de fuerza. No hay fuerza de este lado para pasar a una ofensiva revolucionaria y del otro lado (opositor democrático), tampoco lo hay.

Maduro en el gobierno no apuesta por una propuesta revolucionaria y todo lo que ha hecho y viene realizando desde un poco más de su llegada a Miraflores, es restarle posibilidad y viabilidad a un proyecto revolucionario. Maduro no hace ninguna apuesta y agota lo que Chávez revivió: El socialismo.

La derrota está ahí y viene lenta pero rabiosamente sobre nosotros. No veo que un paramilitar o un marine vengan a liquidarme, como puedo suponer y esperar en una guerra. No veo a Santander cerca de mí para enviarme a otro paisaje. Hoy definitivamente estoy frente a la posibilidad de perder mi condición de ser viviente, simple y sencillamente porque una culebra me muerda y me inyecte su veneno. No tengo seguridad alguna, que al acudir a un centro de salud haya un suero para evitar las consecuencias de la mordedura de una culebra.

No temo en mi caso a un paramilitar y no tengo dudas, que estén agazapados esperando por alguien para liquidarlo. Temo a que no pueda pagarme una insulina y una pastillita para mi condición de hipertenso. Esta insulina o esta pastillita vienen sustituyendo al marine y al paramilitar que puede venir. No haber previsto una situación como esta, que por supuesto no era una exageración imaginarla, abrió las puertas de la derrota del proyecto.

Ayer pudo ser una derrota superable como la perdida de la primera República, hoy y mañana, la situación puede ser irreversible para un proyecto de cambio

No me crean mucho, pero estoy frente al dilema de verme entre dos opciones: una derrota parcial y a tiempo con una especie de capitulación y una derrota brutal. Pienso en voz alta sin certeza de nada.

El nuevo incremento salarial de Maduro, no me es solución y si una mecate sobre mi cuello. Es como una culebra que esta ahí lista para morderme e inyectarme su letal veneno.

Temo y de verdad, que liquiden definitivamente a Chávez.



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Amaranta Rojas


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