El tiempo está maduro

Desde la apertura de la eternidad, atravesando todas las trochas recorridas hacia el día final, siempre fue, es y será, acompañado inmortalmente y pegajosamente por dos colosales y opuestos senderos. Es entre el bien y el mal, el opresor y el oprimido, aun más claro y simple, es entre El Mas Grande, Dios, y el malnacido diablo.

Durante los inquilinatos de los terrícolas racionales, los mortales transitaron los tiempos que iban cambiándose, las evoluciones que iban desuniéndose, y las balanzas que iban inclinándose. Desde el nacimiento hasta la llegada de la mortalidad, terminando el contrato de arrendamiento con la madre tierra, siempre los supuestos racionales buscarían superarse a como dé lugar. La inmensa mayoría encantadamente y por las irresponsables comodidades, aceptarían ser ciegos, sordos y mudos, con tal obtener los codiciados y poderosos puestos, de imperar sobre otros.

La lucha por estos poderosos puestos de trabajos son codiciados por todos los terrícolas racionales, absolutamente nadie lo impugna y mientras más grande sea el país, más poderosos serían los puestos de poder. Estos candidatos compiten entre sí, a sabiendo quien ofrece, calla, ignora y se somete, estarían más cerca de lograr consagrarse hacia la meta. Finalmente la injusticia, cobardía, inmoralidad, deshonor es acompañados con la enorme colectividad que serian acobijada por una simple pero muy insatisfecha palabra, PODER.

Los novedosos, ansiosos y fieles candidatos al poder político mundial, obedecerá encantadamente a sus patrocinadores, que también ellos, acatan a sus jefes que representa y se someten antes sus líderes, finalmente el penúltimo peldaño, los poderosos amos se inclinan hacia los conocidos e innombrables familias mortales, quienes literalmente y sin ninguna duda, son dueños de casi la totalidad de la geografías del planeta tierra.

Mientras escalan los puestos que contenga más poder, asomaría las confabulaciones y los constantes silencios, admitiendo lo inaceptable, e inclusive asesinando y traicionando a sus colegas de poder, quienes se rebelan por haber recuperado los valores que pudiesen haber sido ignorados en los tiempos de remontar, (Gula).

La madre tierra está madura, mientras más poder posea más profundo se sumerge en una laguna de arena movediza, repleto de in-saciados semejantes, evolucionándose en caimanes irracionales.

La inmensa mayoría de los mortales racionales, serian presas fáciles para transformarse inconscientemente en un irracional animal. En cambio si por casualidad florece un ejemplar espécimen racional y humano que ignora las codicias y defendiendo los derechos humanos, es simplemente eliminado con la formula quinta o sesta generación y no con un simple disparo. En cuando los valores y éticas se diluyen del cuerpo físico de cualquier ser humano, simplemente seria un animal.

En cuando se logra enfocar la hondonada de ambas vías, las secuelas se aclaran, quedando inmaduros y confusos, ya que los tiempos van acelerándose.

El camino honorable humano y correcto en este mundo madurado por milenios, es la constante e infinita lucha, para mantener sus valores y conservar su honor intacto. Luchar contra la inmortalidad del mal es eterno en los destinos quienes recorren este sacrificable sendero. El descanso es arrastrado por las corrientes sociales, el dormir es desperdiciar los tiempos recuperados y el rendir seria la sumisión absoluta.

En cambio la otra barrera es sencilla, placentera y adictiva, al ingresar en ella, las luces se apagan, los valores se esconden, las razones desaparecen, la ignorancia en abundancia y peor aún, son exclusivamente dueños de la verdad absoluta. Todos ellos tendrían el poder de someter a placer y desgraciar las vidas de sus prójimos.

Inconveniente pero afirmativamente cuando el contrato de arrendamiento planetaria caduca, los poderes desaparecen, los jalan mecates se esconden, y las poderosas armas bélicas de infinita generaciones serán endebles, ya que llegaran a sus tercera y última dimensión. Allí tendrían que confrontar al Juez del universo, al Amo de todos los mortales e inmortales, al Legislador de los racionales y su poderío es infinitamente inconcebible. Este sería el día en que el bien subyugue al mal, el oprimido se escarmienta de su opresor y finalmente Dios, confronta al insignificante y traicionero diablo.

En conclusión, todos los poderosos mortales son insignificantes, inferiores a una digito del ADN humano. Aunque les duelan, molestan, o ignoran, les recuerdo que solo Dios, Es El Mas Grande.



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Jaled Ali Ayoub Bazzi


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